¿Por qué los pastores masái de Kenia están cambiando vacas por cultivos?

Brian Kikon and his friend herd his cattle near palatial homes that have started eating into pasture land at at Isinya, Kajiado County, Kenya, May 26, 2019. Thomson Reuters Foundation / Benson Rioba
Brian Kikon and his friend herd his cattle near palatial homes that have started eating into pasture land at at Isinya, Kajiado County, Kenya, May 26, 2019.Image: Thomson Reuters Foundation / Benson Rioba
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James Shakita llevaba más de 30 años criando ganado cuando decidió que la única manera de salvar su sustento era romper con generaciones de tradición e intercambiar parte de sus vacas por cultivos.

El pastor masái, de 43 años, solía tener unos 180 animales hasta que una sequía severa azotó el condado de Kajiado, en el sur de Kenia, el año pasado, diezmó su rebaño y le dejó menos de 80.

«Simplemente me di por vencido», suspiró, mientras dirigía a sus vacas restantes hacia un campo para pastar.

En el pasado, los masái, un pueblo nómada, rechazaban la agricultura de cultivo en favor de la cría de ganado.

Pero a medida que la sequía, agravada por el cambio climático, destruye los pastizales de los que dependen para alimentar a su ganado, un número cada vez mayor recurre a la agricultura para obtener ingresos adicionales.

Shakita, al darse cuenta de que ya no podía depender del ganado para vivir, vendió algunas de sus vacas el año pasado y usó el dinero para perforar un pozo de riego. Luego dedicó un tercio de su granja de 30 acres (12 hectáreas) al cultivo de col rizada, cebollas y tomates.

Su primera cosecha le generó más de 2 millones de chelines kenianos (19.333 dólares).

Ello le permitió mantener a su familia y le dio la flexibilidad necesaria para gestionar mejor el tamaño de su rebaño, comprando y vendiendo vacas de acuerdo con el clima cada vez más errático de Kenia.

«El pastoreo no me trata nada bien. Perder animales año tras año me ha agobiado con el tiempo», dijo Shakita con una sonrisa cansada. «Siento que la agricultura de cultivo es mi salvación».

James Shakita riega cebollas con algunos de sus trabajadores agrícolas en Isinya, condado de Kajiado, Kenia, 26 de mayo de 2019. Image: Thomson Reuters Foundation / Benson Rioba

Una tendencia en crecimiento

Más de 232.000 cabezas de ganado murieron solo en el condado de Kajiado durante la sequía de 2017-2018, la mayoría mientras buscaban pastos, según declaró a los periodistas en abril del año pasado Moses Ole Narok, antiguo miembro del comité ejecutivo del condado para agricultura.

Los datos gubernamentales muestran que esa cifra representa casi una cuarta parte del total de cabezas de ganado vacuno del condado.

Como la sequía y el auge del desarrollo inmobiliario reducen los pastizales disponibles, el número de pastores masái que se dedican a la agricultura de cultivo ha aumentado un 40 % en la última década, según afirmó Jackline Koin, miembro actual del comité del condado para agricultura.

«Las frecuentes sequías han provocado un aumento sin precedentes en el número de agricultores en Kajiado. Por todo el condado surgen cada vez más granjas de cultivo», declaró a la Thomson Reuters Foundation.

Koin afirmó que el país había registrado más de 5.000 agricultores que anteriormente eran exclusivamente pastores.

Al otro lado del camino de la granja de Shakita, otro pastor, Brian Kikon, de 30 años, también cultiva cebollas y tomates en una pequeña parcela de la extensa granja familiar de 45 acres (18 hectáreas).

Kikon explicó que la integración de la cría de ganado con la agricultura de cultivo le había aportado dinero adicional y había permitido a su familia reducir el número de vacas que mantiene, lo que supone menos animales que alimentar.

«Vi que algunos de mis vecinos practicaban la agricultura y pensé: “¿Por qué no?”. Era algo nuevo, pero con un poco de ayuda de mis vecinos, le cogí el tranquillo», dijo.

James Shakita posa con su rebaño de ovejas, que repuso con los ingresos de la agricultura de cultivo, en Isinya, condado de Kajiado, Kenia, 26 de mayo de 2019. Image: Thomson Reuters Foundation / Benson Rioba

«Insostenible»

Según Wilfred Subbo, profesor de antropología del desarrollo en la Universidad de Nairobi, Kikon tiene la idea correcta, ya que, en su opinión, todos los pastores masái deberían reducir sus rebaños si quieren sobrevivir a las frecuentes sequías de Kenia.

«El pastoreo se está volviendo insostenible en la actualidad», afirmó. Además, añadió que más masáis deberían considerar la cría de razas híbridas de ganado, como la vaca lechera Holstein-Frisona.

Una de las razas híbridas de ganado más populares en Kenia, las frisonas son vacas de pastoreo cero, lo que significa que viven en granjas y comen heno y forraje en lugar de desplazarse con los pastores en busca de pastos, explicó Subbo.

Harry Kimutai, secretario principal de ganadería del Ministerio de Agricultura de Kenia, cree que los efectos del cambio climático acabarán obligando a todos los masái a cambiar sus costumbres.

Sin embargo, convencerles de que abandonen el pastoreo no es fácil, afirmó en una entrevista.

«Dentro de la comunidad masái, sin ganado uno es literalmente nadie», dijo. En la cultura masái, explicó, la riqueza y la posición social de un miembro de la comunidad se miden por el número de cabezas de ganado que posee.

«Decir que los masáis sustituirán el ganado por la agricultura de cultivo es rebuscado. Pero sin duda reducirán su ganado y lo complementarán con la agricultura de cultivo».

Para animar a los pastores a dar este paso, el gobierno del condado de Kajiado ha construido 500 balsas de agua para recoger agua de lluvia que los pastores puedan usar para regar los cultivos, según indicó la funcionaria del condado, Koin.

Las nuevas balsas son estrechas, lo que dificulta que los animales beban de ellas y tomen el agua destinada a las granjas, añadió.

El condado también ha empezado a suministrar a los pastores semillas de cultivo de alto rendimiento y a formar a los agricultores en técnicas de cultivo sostenible, incluido un uso más eficiente del agua.

James Shakita conduce su ganado restante en Isinya, condado de Kajiado, Kenia, 26 de mayo de 2019. Image: Thomson Reuters Foundation/Benson Rioba

Carnicería estatal

Shakita, sin embargo, cree que la solución está en un matadero gestionado por el gobierno.

Durante una sequía, los pastores se apresuran a vender su ganado, lo que provoca un exceso de oferta de carne en el mercado, explicó el agricultor masái.

Las carnicerías privadas a menudo no pueden atender a todos los pastores que necesitan procesar su carne, lo que genera desperdicio y pérdida de ingresos, añadió.

Al mismo tiempo, muchos carniceros se aprovechan de la desesperación de los pastores y pagan muy por debajo del precio de mercado por sus vacas.

Con su propio matadero, el gobierno podría ayudar a estabilizar el mercado y permitir que los pastores vendan su ganado al precio vigente, afirmó Shakita.

De este modo, los masáis podrían preservar su forma de vida centenaria, concluyó.

«No dejaré de criar ganado, amo a mis vacas», dijo. «Pero integraré el pastoreo con la agricultura de cultivo. Necesito un medio de vida, tengo bocas que alimentar».

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