Esta sencilla idea podría frenar la marea de residuos plásticos

Children float on makeshift raft made of discarded boards and styrofoam as they collect recyclable plastic bottles drifting along the coast of Manila Bay at the slum area in the Baseco Compound in metro Manila, Philippines October 16, 2017. REUTERS/Romeo Ranoco - RC175D36F700
There have been many suggestions for how to reduce marine debris. Some promote reducing plastic packaging, re-purposing plastic debris], or cleaning beaches.Image: REUTERS/Romeo Ranoco
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Los residuos plásticos en el océano son un problema mundial; unos ocho millones de toneladas métricas de plástico acaban en el océano cada año.

Una posible solución —pagar una pequeña cantidad por devolver envases de bebidas— ha sido objeto de una oposición constante por parte de la industria de las bebidas durante muchos años. Pero, por primera vez, nuestra investigación, publicada en ha encontrado que los depósitos por envases reducen en un 40 % la cantidad de envases de bebidas en las costas tanto de Estados Unidos como de Australia.Marine Policy, ha encontrado que los depósitos por envases reducen en un 40 % la cantidad de envases de bebidas en las costas tanto de Estados Unidos como de Australia.

Además, la reducción es aún más marcada en las zonas de menor nivel socioeconómico, donde los residuos plásticos son más comunes.

El plástico no es tan fantástico

Se han propuesto muchas formas de reducir los desechos marinos. Algunas promueven la reducción de los envases de plástico, la reutilización de los residuos plásticos], o la limpieza de las playas. Se ha impulsado la eliminación de las pajitas de plástico, e incluso la reina Isabel II ha prohibido los plásticos de un solo uso en las propiedades reales. Todas estas medidas contribuyen a reducir el plástico y son opciones importantes que conviene considerar.

La cantidad de plástico en nuestros océanos. Image: Foro Económico Mundial

La legislación y las políticas son otra forma de abordar los problemas de la contaminación por plástico. Entre las leyes recientes figuran las prohibiciones de las bolsas de plástico y las prohibiciones de las microesferas de plástico. Los incentivos económicos, como los depósitos por envases, han recibido mucha atención en países de todo el mundo.

Varias jurisdicciones australianas, entre ellas Australia Meridional, el Territorio del Norte y Nueva Gales del Sur), ya cuentan con leyes de depósito por envases, y Australia Occidental y Queensland tienen previsto ponerlas en marcha en 2019. En Estados Unidos, 10 estados han implantado sistemas de depósito por envases.

Pero ¿qué eficacia tiene un programa que ofrece dinero a cambio de envases? Aunque hay pruebas de que los depósitos por envases aumentan las tasas de devolución y reducen la basura, hasta ahora ningún estudio había investigado si también reducen las fuentes de desechos que llegan a los océanos.

En Australia, analizamos datos de los estudios sobre basura realizados por Keep South Australia Beautiful y Keep Australia Beautiful. En Estados Unidos, accedimos a datos de la limpieza internacional de costas de Ocean Conservancy.

Comparamos los estudios de las costas de estados con un sistema de depósito por envases con los de estados que no lo tenían. Tanto en Australia como en Estados Unidos, la proporción de envases de bebidas en los estados sin un sistema de depósito era aproximadamente 1,6 veces mayor que en los estados vecinos. Según las estimaciones de residuos que habían llegado a las playas estadounidenses, que realizamos anteriormente, si todos los estados costeros de Estados Unidos implantaran sistemas de depósito, habría 6,6 millones menos de envases en la costa cada año.

No pierdas la tapa

Pero ¿cómo sabemos que esta diferencia se debe al sistema de depósito? Quizá la gente de los estados con sistemas de depósito por envases simplemente bebe menos bebidas embotelladas que la de los estados que no los tienen, y por eso hay menos envases entre la basura dispersa.

Para responder a esa pregunta, medimos la proporción entre tapas y envases en los mismos estudios. Las tapas se fabrican en la misma proporción que los envases y llegan al consumidor colocadas en ellos, pero en ninguno de los dos países se cobra un depósito por las tapas.

Si los sistemas de depósito reducen la cantidad de envases en el medioambiente, es poco probable que causen una reducción similar de las tapas tiradas como basura. Por eso, si el incentivo de devolución de dinero explica la cantidad significativamente menor de envases en las costas, esperaríamos encontrar una proporción mayor de tapas respecto de envases en los estados con estos programas que en los estados sin ellos.

Eso es exactamente lo que encontramos.

También nos interesaba saber si otros factores influían en la cantidad de envases en el medioambiente. Comprobamos si el nivel socioeconómico de la zona (según los datos del censo australiano) estaba relacionado con una mayor cantidad de envases en el medioambiente. En general, encontramos menos envases en las comunidades más prósperas. Sin embargo, la presencia de un sistema de depósito reducía más la cantidad de envases en las comunidades más pobres.

Esto quizá se deba a que una recompensa relativamente pequeña de 10 centavos por botella puede marcar una diferencia mayor para las personas con menos recursos que para los consumidores más acomodados. Este patrón es muy positivo, pues significa que los programas de devolución de dinero tienen un impacto mayor en las zonas con menos ventajas económicas, que también son los lugares con los mayores problemas de basura.

En última instancia, nuestra mejor esperanza para abordar el problema de la contaminación por plástico es recurrir a una variedad de enfoques. Estos incluirán la gobernanza comunitaria de base, la legislación estatal y federal, y tanto el derecho vinculante como el no vinculante.

Junto con estas estrategias, debe cambiar el tipo de productos que usamos y su diseño. Tanto los consumidores como los fabricantes son responsables de pasar de una cultura de fabricar, usar y desechar a una cultura de fabricar, reutilizar, dar nuevos usos y reciclar, también conocida como economía circular.

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