Brasil se encuentra en una situación complicada. Había logrado avances en la lucha contra la deforestación en la Amazonía —incluso aumentando al mismo tiempo la producción de materias primas—, pero las recientes crisis económicas y políticas en todo el país han puesto en riesgo esos avances.
El problema: la deforestación vuelve a aumentar, y no ayuda la presión para flexibilizar las protecciones sociales y ambientales con el fin de impulsar la recuperación económica de Brasil. Por eso es tan importante que las empresas y organizaciones comprometidas destaquen los beneficios económicos de la sostenibilidad.
¿Cómo pueden hacerlo? Un ejemplo es la Coalición Brasileña sobre Clima, Bosques y Agricultura. La coalición ha reunido a empresas y organizaciones sin fines de lucro para crear una economía baja en carbono en Brasil y trabajar con el Gobierno para ponerla en práctica. Cuando las empresas y las ONG acuden juntas a las oficinas gubernamentales y piden lo mismo, pueden lograr grandes cosas. Y, sobre todo, pueden cambiar ideas muy arraigadas sobre lo que se considera aceptable y deseable.
Ante esta acción conjunta de incidencia, el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil acaba de anunciar nuevos planes pioneros para aumentar la transparencia de las actividades forestales. Lo fundamental es que esto ampliará los criterios relativos a los bosques sujetos a gestión sostenible. Incluso podría conducir a la eliminación total de la tala ilegal.
Con un simple cambio en el acceso a la información, ahora podría ser más fácil hacer cumplir la ley en vastas zonas forestales y permitir que los compradores gestionen mejor sus cadenas de suministro y establezcan restricciones de mercado eficaces para la madera talada ilegalmente.
¿De qué otra manera puede el sector privado reforzar las políticas públicas para alcanzar objetivos que beneficien al país y a sus bosques? Una medida útil sería alentar a todos los eslabones de la cadena de suministro de materias primas a cumplir un código de conducta favorable a los bosques. Al reconocer la importancia de regular el uso de las tierras privadas, un grupo de ONG unió fuerzas en el Observatório do Código Florestal para supervisar y promover un «código forestal». En este marco, y aprovechando sus conocimientos colectivos sobre el tema, Proforest, BVRio e IPAM han estado trabajando para ayudar a los compradores de productos agrícolas en Brasil a utilizar el código para evaluar en qué medida lo cumplen los proveedores locales.

Esto demuestra lo que es posible: los actores internacionales pueden basarse en herramientas y políticas desarrolladas a nivel nacional para alcanzar sus objetivos de sostenibilidad y, al mismo tiempo, contribuir a que las comunidades locales se apropien de los resultados y a la gobernanza de los recursos naturales a largo plazo.
Existe un movimiento mundial para eliminar la deforestación causada por la producción de materias primas. Empresas, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil se han comprometido a sumarse a este movimiento, ya sea individualmente o a través del Foro de Bienes de Consumo, la Declaración de Nueva York sobre los Bosques o la Alianza para los Bosques Tropicales 2020.
La deforestación en la Amazonía vuelve a aumentar y otros biomas también requieren atención. Ahora, el apoyo de líderes de los mercados internacionales puede ayudar a los gobiernos y las empresas brasileños a seguir un camino sostenible.
Obtenga más información sobre la Asamblea General de la TFA 2020 aquí.






