En esta entrevista, un profesor de ecología y biología evolutiva y de medio ambiente analiza el papel de los datos en las iniciativas de conservación.
La entrevista se publica antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad de este año.
La integración de datos mundiales puede mejorar las iniciativas nacionales de conservación.
Según líderes de la conservación, durante la última década se han logrado avances importantes, aunque insuficientes, en la protección de zonas que albergan especies amenazadas en todo el mundo. Mientras los gobiernos se preparan para debatir nuevos objetivos de conservación en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad de 2022, que se celebrará en Kunming, China, Walter Jetz, de Yale, y sus colegas sostienen que los avances científicos clave para medir el éxito de la conservación pueden contribuir a lograr mejores resultados en la próxima década.
En un número reciente de la revista Nature Ecology and Evolution, argumentan que las nuevas formas de integrar datos mundiales pueden mejorar los esfuerzos nacionales para estimar el número y la ubicación de las especies amenazadas y prevenir extinciones.
En una entrevista, Jetz, profesor de ecología y biología evolutiva y de medio ambiente en Yale y uno de los principales artífices del innovador Map of Life, explica cómo estas nuevas herramientas, junto con la combinación de observaciones locales y teledetección, pueden contribuir a conservar con mayor eficacia la diversidad biológica del mundo.
¿Qué impacto tuvieron las políticas adoptadas en la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad?
Walter Jetz: Los compromisos internacionales anteriores para la conservación de la biodiversidad —las Metas de Aichi para 2020 [adoptadas en 2010]—, que, por ejemplo, establecían designar como áreas protegidas el 17 % de las tierras y el 10 % de los océanos, dieron lugar a algunos avances importantes. Pero, en general, las medidas que impulsaron fueron insuficientes. No se cumplieron muchas de las metas acordadas y seguimos presenciando un importante declive de la biodiversidad.
Se reconoce ampliamente que este fracaso se debió, en gran medida, a que no se vincularon los objetivos con mediciones; es decir, a que no se incorporaron mediciones sólidas del estado y las tendencias de la biodiversidad junto con los objetivos para respaldar y movilizar a los países en su consecución.
¿Qué deficiencias deben abordarse en la cumbre de 2022?
Jetz: Cuando las partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) se reúnan para aprobar un nuevo marco mundial de biodiversidad y objetivos específicos para 2030, tendrán que abordar las amenazas que contribuyen a la extinción de especies. Por ejemplo, un borrador de objetivo establece conservar el 30 % de la tierra y el mar para 2030 mediante reservas eficaces y una conservación sólida basada en áreas. Sin embargo, centrarse únicamente en la cantidad de superficie protegida, sin medir con precisión en qué medida representa las poblaciones de especies, resulta, en el mejor de los casos, ineficiente y, en el peor, perjudicial para la conservación de la biodiversidad.
Entonces, ¿cómo hacemos un seguimiento de los avances en la conservación de especies y prevenimos su extinción?
Jetz: Los avances científicos, incluidos los logrados en Yale en el Centro para la Biodiversidad y el Cambio Global, ahora nos proporcionan nuevas mediciones comparables a escala mundial de la representación de la biodiversidad en las áreas de conservación. Las métricas que desarrollamos en colaboración con socios internacionales combinan registros existentes con datos de teledetección para cartografiar la distribución mundial detallada de las especies. Esto nos permitirá evaluar si una parte suficientemente grande de la población cuenta con algún tipo de protección. En lugar de limitarse a medir el aumento de las áreas protegidas —por ejemplo, hasta el 30 % de la superficie terrestre—, cualquiera puede evaluar cómo se traducen esas ampliaciones en resultados positivos para la biodiversidad, incluido un aumento de la proporción de especies suficientemente protegidas.
Este crecimiento considerable de los datos y de las tecnologías de teledetección mundial ha hecho posibles estas mediciones innovadoras. Esta información puede orientar las políticas gubernamentales y ayudar a todas las partes interesadas, incluidas las locales y regionales, a utilizar las mejores pruebas disponibles en sus decisiones sobre conservación y gestión de recursos.
Algunos de los nuevos productos y herramientas se pueden encontrar en el sitio web de Map of Life.





