Según un nuevo estudio, entre 2000 y 2020 se ganó cobertura arbórea en 130,9 millones de hectáreas de terreno en todo el mundo.
Algunos de los mayores aumentos de cobertura arbórea se registraron en países europeos como Irlanda, Polonia, Dinamarca y los Países Bajos.
Pero el mundo aún ha perdido una cantidad considerable de cobertura arbórea, con una pérdida neta total de más de 100 millones de hectáreas.
Los investigadores esperan que estos datos permitan examinar dónde y por qué se está produciendo este aumento y abran nuevas oportunidades para supervisar e informar los esfuerzos de restauración forestal en todo el mundo.
Sabemos que la deforestación es un problema persistente y devastador; los datos satelitales llevan años siguiéndola de cerca durante años. Pero otra pregunta ha sido más difícil de responder: ¿Cuánto bosque nuevo está creciendo? Gracias a los nuevos datos de investigadores de la Universidad de Maryland y del WRI, ahora tenemos una respuesta: la cobertura arbórea —y mucha— está apareciendo por todo el planeta.
En total, entre 2000 y 2020 se ganó cobertura arbórea en 130,9 millones de hectáreas de terreno en todo el mundo, según el estudio. En conjunto, es una superficie mayor que la de Perú.
No todo son buenas noticias: aunque el mundo ganó una superficie considerable de cobertura arbórea en las últimas dos décadas, perdió mucha más, con una pérdida neta total de más de 100 millones de hectáreas. Además, los árboles nuevos no compensan la pérdida de los bosques maduros ricos en carbono. Pero estos nuevos datos permiten examinar dónde y por qué se producen los aumentos y abren nuevas oportunidades para supervisar e informar los esfuerzos de restauración forestal en todo el mundo.
Esto es lo que sabemos sobre la evolución de la cobertura arbórea:
3 países concentran más de la mitad del aumento total de cobertura arbórea en el mundo
Rusia, Canadá y Estados Unidos concentran más de la mitad del aumento mundial de cobertura arbórea por superficie: 68 millones de hectáreas en conjunto. Sin embargo, los tres países también perdieron más cobertura arbórea de la que ganaron y registraron pérdidas netas totales entre 2000 y 2020.
En los últimos 20 años, 36 países ganaron más cobertura arbórea de la que perdieron
En total, 36 países* registraron un aumento neto de cobertura arbórea entre 2000 y 2020, con patrones regionales diferenciados.
Algunos de los mayores aumentos se registraron en países europeos como Irlanda, Polonia, Dinamarca y los Países Bajos. En el conjunto del continente, Europa tiene ahora más cobertura arbórea que en 2000: un aumento neto de 6 millones de hectáreas.
Asia también cuenta con una gran proporción de países con aumentos netos, como Tayikistán y Kirguistán en Asia Central, y Bangladés, India y Pakistán en Asia Meridional.
Los aumentos netos fueron menos frecuentes en África y América. En Sudamérica, Uruguay es el único país con un aumento neto; en África, se registraron aumentos en Sudán, Sudán del Sur, Marruecos y Argelia.
Incluso en países con pérdidas netas totales, los datos detectaron zonas de aumento de cobertura arbórea a escala subnacional. Por ejemplo, en los estados de Tigray y Amhara del norte de Etiopía, los datos muestran un aumento neto de cobertura arbórea, pese a las pérdidas en la zona sur del país. Asimismo, se observa un patrón de aumento en la región africana del Sahel, que podría indicar los efectos positivos de décadas de iniciativas locales de reverdecimiento para combatir la desertificación.
El aumento de la cobertura arbórea no compensa su pérdida
Aunque la cobertura arbórea está aumentando en muchos lugares, esto no contrarresta los efectos de su pérdida, especialmente en los bosques primarios. Los árboles antiguos almacenan carbono de manera diferente que los nuevos. Los animales y las plantas que habitan los bosques necesitan bosques maduros, conectados y establecidos para prosperar.
También necesitamos conocer mejor los factores que impulsan y motivan este aumento de la cobertura arbórea, algo que los satélites no son tan capaces de registrar. Atribuir el aumento a intervenciones e iniciativas específicas para distinguir la restauración de las plantaciones y el abandono de tierras es un aspecto clave que requiere más estudio.
Tenemos más visibilidad que nunca sobre el crecimiento de los árboles
Este nuevo conjunto de datos es revolucionario. En primer lugar, muestra tanto la pérdida como el aumento de cobertura arbórea, en lugar de mostrar solo las pérdidas. Al combinar ambos, se obtiene una visión completa de la dinámica de cambio de los bosques y se pueden calcular los cambios netos en la superficie forestal total.
En segundo lugar, muestra la altura de los árboles, una variable relacionada con la biomasa y el almacenamiento de carbono. El seguimiento de los cambios netos en la superficie arbórea junto con la altura de los árboles nos permite estimar con mayor precisión las emisiones resultantes y la absorción de gases de efecto invernadero de la atmósfera. Los científicos de datos de la Universidad de Maryland y el WRI proseguirán este trabajo en los próximos meses.
Retos y oportunidades de los datos para analizar el aumento de la cobertura arbórea
Aunque estos datos suponen un gran avance, tienen algunas salvedades importantes. Algunos árboles pueden tardar entre 10 y 15 años, o más, en alcanzar los 5 metros de altura necesarios para que esta tecnología satelital los detecte. Esto significa que probablemente las intervenciones basadas en árboles iniciadas a través de AFR100, un enorme esfuerzo de restauración dirigido por gobiernos africanos desde 2015, aún no aparecen en el mapa. Y ese es solo uno de varios importantes programas de restauración que comenzaron en los últimos años.
Otra salvedad es que, por ahora, los datos solo muestran los cambios en la cobertura arbórea entre dos momentos: 2000 y 2020. Próximamente, los datos de la Universidad de Maryland y el WRI cubrirán esas lagunas y analizarán los cambios anuales para detectar los matices de la dinámica forestal. Esto ayudará a los gobiernos y a quienes ejecutan proyectos de restauración a establecer referencias más pertinentes para hacer seguimiento de los compromisos de restauración y evaluar los patrones a lo largo del tiempo.
Apenas estamos empezando a descubrir lo que los datos satelitales pueden revelar sobre el estado de los bosques del mundo. Sabemos que el mundo sigue perdiendo más cobertura arbórea de la que gana. Pero ahora que podemos medir los aumentos y las pérdidas en conjunto, tenemos una imagen mucho más precisa de la dinámica del cambio forestal mundial, lo que nos permitirá supervisar los avances hacia objetivos fundamentales de mitigación del cambio climático, protección de los ecosistemas y restauración forestal.
*Países que tenían al menos 100.000 hectáreas de cobertura arbórea inicial y un aumento neto >1%.







