Costa Rica lanza un esfuerzo "sin precedentes" para alcanzar cero emisiones netas en 2050

A rainbow is seen below dark clouds in San Jose city January 29, 2015. REUTERS/Juan Carlos Ulate (COSTA RICA - Tags: SOCIETY ENVIRONMENT) - GM1EB1U0PID01
Transport currently counts for around 40% of Costa Rica's climate changing emissions.Image: REUTERS/Juan Carlos Ulate
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El presidente de Costa Rica ha puesto en marcha un plan para descarbonizar todo el país de aquí a 2050, y afirmó que la nación centroamericana aspira a demostrar a otros países lo que es posible hacer para afrontar el cambio climático.

El ministro de Medio Ambiente de Costa Rica, Carlos Manuel Rodríguez, afirmó que, si el plan se cumple, sus nietos tendrán en 2035 la misma huella de carbono que sus abuelos en los años cuarenta, y que para 2050 sus nietos no tendrán ninguna.

"No solo vamos a reducir esa huella, sino que también vamos a traer consigo muchos beneficios", dijo Rodríguez.

Sin embargo, Jairo Quirós, investigador en energía eléctrica de la Universidad de Costa Rica, advirtió de que el plan será un reto y que "debe considerarse con cierta cautela".

Según la hoja de ruta presentada el domingo, Costa Rica alcanzaría para 2050 las "emisiones netas cero", lo que significa que no produciría más emisiones de las que pueda compensar mediante medidas como el mantenimiento y la ampliación de sus extensos bosques.

Estos recortes de emisiones, que se espera que muchos países intenten alcanzar en la segunda mitad del siglo, son clave para limitar el aumento de la temperatura global muy por debajo de 2 grados Celsius (3,6 grados Fahrenheit), objetivo del Acuerdo de París sobre el cambio climático de 2015.

El plan de Costa Rica tiene como objetivo permitir que el país siga creciendo económicamente mientras reduce los gases de efecto invernadero. Según datos del Banco Mundial, la economía del país creció un 3 por ciento el año pasado.

Christiana Figueres, exjefa de clima de la ONU y costarricense, calificó el objetivo de "sin precedentes" en la política internacional.

Solo el Gobierno de las pequeñas Islas Marshall también ha presentado un plan detallado para alcanzar ese objetivo, pero "todavía no tienen articulado el plan completo sector por sector", declaró Figueres en una entrevista con la Fundación Thomson Reuters.

El presidente Carlos Alvarado señaló que, aunque Costa Rica representa solo una pequeña parte de las emisiones mundiales que provocan el cambio climático, los experimentos ensayados en el plan podrían servir de modelo para otras naciones.

"Podemos ser ese ejemplo… tenemos que inspirar a la gente", dijo en el lanzamiento del plan, y señaló que el país estaba "haciendo lo correcto".

Pero Quirós, de la Universidad de Costa Rica, advirtió de que el plan requerirá mucho trabajo para alcanzarse.

Algunos objetivos, según explicó, como garantizar que todos los autobuses y taxis funcionen con electricidad para 2050, podrían resultar difíciles, sobre todo porque los cambios serán costosos.

"Aunque se tiende a ver que los precios de los autobuses eléctricos bajan con el tiempo, hay mucha incertidumbre al respecto", afirmó.

El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, sale del Museo de Arte Costarricense acompañado de su esposa e hijo, tras presentar un plan de descarbonización para todo el país el 24 de febrero de 2019. Fundación Thomson Reuters/Sebastian Rodriguez

Transporte ecológico

Hoy en día, el transporte genera alrededor del 40 por ciento de las emisiones de Costa Rica que provocan el cambio climático, lo que lo convierte en su principal fuente, según el Instituto Meteorológico Nacional.

Para reducir las emisiones del transporte, el plan pretende modernizar el transporte público, incluida la creación de una línea de tren eléctrico.

La nueva línea conectaría 15 de los 31 barrios del área metropolitana de San José y transportaría cada día a unas 250.000 de los 1 millón de personas que viven en la zona, según el Instituto Costarricense de Ferrocarriles.

Según el instituto, se espera que las obras de las líneas comiencen en 2022.

"Un sistema de transporte público moderno y eficiente tiene un impacto mucho mayor en la descarbonización que la mera electrificación de nuestra flota de vehículos", afirmó Claudia Dobles, esposa del presidente y coordinadora del capítulo de transporte del plan.

Dobles, arquitecta y urbanista, ha coordinado numerosas iniciativas del país para mejorar la eficiencia del transporte público, entre ellas el proyecto del tren eléctrico y una reorganización de las rutas de autobús.

Según el plan de descarbonización de Costa Rica, el número de automóviles que circulan por las zonas urbanas se reduciría a la mitad para 2040, indicó el ministro de Medio Ambiente.

Para 2035, el 70 por ciento de los autobuses del país serían eléctricos y el 25 por ciento de sus automóviles, añadió Rodríguez.

Juan Ignacio Del Valle, director de operaciones de la empresa de transporte impulsado por hidrógeno Ad Astra Rocket Company, afirmó que el plan aún necesita trabajar en algunas cuestiones, como el transporte de carga.

Según explicó, será necesaria la innovación tecnológica para alcanzar algunos de los objetivos.

Ad Astra lleva unos ocho años probando en Costa Rica autobuses con pilas de combustible de hidrógeno, un cambio de combustible que el nuevo plan contempla "vagamente", señaló Del Valle.

El transporte con hidrógeno necesitará más investigación, pero podría resultar la opción más eficiente en las áreas en las que los vehículos eléctricos no llegan, como el transporte de carga y otros transportes pesados, según explicó.

Ingresos por petróleo

En el caso de Costa Rica, las posibles batallas políticas en torno a la descarbonización de su economía son menores que en muchos otros países porque no cuenta con una industria de extracción de combustibles fósiles, afirmó Rodríguez.

Pero la dependencia de los ingresos por petróleo podría seguir suponiendo obstáculos para el cambio. Los impuestos sobre los combustibles, los impuestos a la importación de vehículos y los impuestos sobre la conducción, por ejemplo, representan alrededor del 12 por ciento de los ingresos del Gobierno, indicó el ministro.

Para eliminar gradualmente los combustibles fósiles sin reducir drásticamente los ingresos del Gobierno, este deberá impulsar una "reforma fiscal ecológica" que permita encontrar nuevas fuentes de ingresos, explicó; algo que podría llevar tiempo, ya que requeriría la aprobación legislativa.

En el marco del plan de descarbonización, la distribuidora de petróleo de propiedad estatal del país cambiaría de rumbo y comenzaría a investigar combustibles alternativos, como el hidrógeno y los biocombustibles, y estudiaría cómo ayudar a los trabajadores de combustibles fósiles a pasar a empleos en energías limpias.

El plan también prevé seguir ampliando los bosques, aunque en la actualidad la mayor parte del dinero para financiarlo procede de impuestos sobre los combustibles fósiles, reconoció Rodríguez.

El país ya cuenta con una de las reputaciones más sólidas de la región en materia de protección forestal.

"En los años sesenta y setenta, Costa Rica tenía la tasa de deforestación per cápita más alta del mundo. Hemos logrado no solo detener la deforestación, sino duplicar la cobertura forestal" a medida que la economía crecía, afirmó Rodríguez.

Los bosques que cubrían el 25 por ciento del país en la década de 1980 cubrían más del 50 por ciento en 2013, según datos del informe Estado de la Nación, elaborado por las universidades públicas del país.

En ese periodo, el PIB del país pasó de 4.000 millones de dólares en 1983 a 57.000 millones de dólares en 2013.

Costa Rica ya ha llevado a cabo parte del trabajo de descarbonización necesario, afirmaron funcionarios.

El año pasado, el 98 por ciento de la electricidad del país procedió de fuentes renovables, según el Instituto Costarricense de Electricidad, la empresa estatal encargada de la generación y distribución de electricidad.

Quirós, investigador de la Universidad de Costa Rica, afirmó que el plan del país, aunque "un poco utópico", era claramente "un paso en la dirección correcta".

"Es bueno ser ambicioso", afirmó.

Figueres dijo que creía que el país se enfrentaba a una "tarea difícil" para alcanzar sus ambiciosos objetivos, pero pronosticó que daría lugar a "una transformación como ninguna otra que hayamos visto en décadas".

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