El cambio climático está provocando olas de calor marinas más frecuentes en todo el mundo, y estas temperaturas en aumento están dañando los arrecifes de coral de todo el planeta.
Un nuevo estudio ha descubierto que, con un calentamiento de 1,5 °C, el 99 % de los arrecifes del mundo experimentará olas de calor demasiado frecuentes para que puedan recuperarse.
Los autores del estudio afirman que reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero en esta década es la mejor esperanza para salvar lo que queda.
Los arrecifes de coral han sido considerados desde hace tiempo como una de las primeras y más significativas bajas ecológicas del calentamiento global. En una nueva investigación publicada en la revista PLOS Climate, hemos comprobado que el futuro de estos ecosistemas tropicales, que se cree que albergan más especies que ningún otro – es probablemente peor de lo previsto.
El cambio climático está haciendo más frecuentes las olas de calor marinas en todo el mundo. Los corales se han adaptado a vivir en un rango de temperatura específico, por lo que, cuando las temperaturas oceánicas son demasiado altas durante un periodo prolongado, los corales pueden blanquearse –perdiendo las coloridas algas que viven en sus tejidos y que los nutren mediante la fotosíntesis– y, finalmente, morir.
En todo el trópico, los blanqueamientos masivos y las mortandades han pasado de ser raros a ser un fenómeno bastante habitual a medida que el clima se ha ido calentando. Las olas de calor más frecuentes implican que el tiempo del que disponen los corales para recuperarse es cada vez más corto.
En un informe de 2018, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático predijo que un calentamiento global de 1,5 °C provocaría entre el 70 y el 90 % de los arrecifes de coral del mundo. Ahora, con modelos capaces de examinar las diferencias de temperatura entre arrecifes de coral separados por un kilómetro, nuestro equipo ha descubierto que, con un calentamiento de 1,5 °C, que según las previsiones el mundo alcanzará a principios de la década de 2030 si no se toman medidas drásticas para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, el 99 % de los arrecifes del mundo experimentará olas de calor demasiado frecuentes para que puedan recuperarse.
Eso supondría una catástrofe para los miles de especies que dependen de los arrecifes de coral, así como para unos mil millones de personas cuyos medios de vida y suministro de alimentos se benefician de la biodiversidad de los arrecifes de coral.
Refugios térmicos
El estrés térmico de una ola de calor puede afectar a los corales en una zona geográfica enorme, como la totalidad de la Gran Barrera de Coral septentrional o archipiélagos como las Maldivas. Una ola de calor marina en 2015-16 provocó un blanqueamiento generalizado en cada uno de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico.
Los corales son pequeños animales similares a pólipos que forman colonias de miles de individuos al segregar un esqueleto de carbonato cálcico que construye el arrecife. Los corales crecen lentamente, por lo que su recuperación tras el blanqueamiento y las mortandades puede tardar mucho tiempo y verse obstaculizada por la contaminación y la pesca excesiva. Algunas especies crecen más rápido y son más capaces de recuperarse con mayor celeridad.
Los científicos esperan que las condiciones locales de algunas zonas arrecifales garanticen temperaturas adecuadas para los corales en el futuro, incluso cuando las zonas circundantes se calienten. Estas condiciones podrían darse gracias a la surgencia, por la que aguas más frías ascienden a la superficie, o a corrientes oceánicas fuertes. Los gestores de arrecifes pueden priorizar estos denominados refugios, que ofrecen a los corales una mayor probabilidad de supervivencia.
Encontrar estos refugios es, sin embargo, difícil, ya que es probable que sean pequeños y que la resolución de las proyecciones climáticas que modelizan los cambios de temperatura oceánica a lo largo del tiempo tiende a ser demasiado gruesa. Nuestro equipo aumentó la resolución de las proyecciones de los modelos climáticos mediante el reescalado a menor escala con datos históricos de observaciones por satélite, para averiguar dónde es probable que persistan los refugios en el futuro.
Constatamos que, entre 1986 y 2019, el 84 % de los arrecifes del mundo ofrecía un refugio térmico suficiente. Esto significaba que los corales disponían de tiempo suficiente para recuperarse entre episodios de blanqueamiento. Con un calentamiento global de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, solo permanece el 0,2 % de estos refugios. Con un calentamiento de 2 °C, los refugios frente al calor para los arrecifes de coral dejarán de existir.
Resultados preliminares de otro estudio (que aún no ha completado el proceso de revisión por pares) parecen confirmar los efectos catastróficos de un calentamiento global de 1,5 °C sobre los arrecifes de coral. Esta investigación fue realizada de forma independiente por científicos de Estados Unidos, con un método distinto, pero con los mismos modelos climáticos y resoluciones espaciales.
El futuro de los arrecifes de coral
Un calentamiento global de 1,5 °C es el límite inferior que los líderes mundiales aspiraban a mantener cuando firmaron el Acuerdo de París en 2015. Este objetivo se aleja cada vez más fuera de alcance. Para los arrecifes de coral, no existe un límite seguro para el calentamiento global. Dado el ritmo al que aumenta la temperatura media mundial, es probable que las olas de calor marinas se vuelvan tan frecuentes que la mayoría de los arrecifes de coral del mundo experimentarán regularmente un estrés térmico intolerable. La mayoría de los arrecifes ya han sufrido al menos un episodio de este tipo en esta década.
No todas las regiones sufren estrés al mismo tiempo, ya que las olas de calor no son globales, ni todos los corales se blanquean. Algunas especies de coral son más capaces de soportar temperaturas extremas que otras gracias a su forma de crecimiento o al tipo de alga que albergan en sus tejidos. Aun así, la magnitud y la frecuencia de las olas de calor previstas en este estudio probablemente afectarán incluso a las especies de coral resistentes, lo que sugiere que el mundo perderá la mayor parte de su biodiversidad arrecifal. Es probable que los arrecifes de coral del futuro tengan un aspecto muy distinto de los coloridos y diversos ecosistemas que conocemos hoy.
El cambio climático ya está degradando los arrecifes de coral a escala mundial. Ahora sabemos que proteger los últimos refugios térmicos que quedan no bastará por sí solo. Reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero en esta década es la mejor esperanza para salvar lo que queda.









