El calentamiento de los océanos está acabando con los corales del mundo.
La cría selectiva podría actuar como un salvavidas, ayudándolos a sobrevivir a temperaturas que antes eran intolerables.
Algunos podrían soportar temperaturas de hasta 36℃.
Una sola generación de cría selectiva puede hacer que los corales toleren mejor las temperaturas extremas, según nuestra nueva investigación. El descubrimiento podría ofrecer un salvavidas a los arrecifes amenazados por el calentamiento de los océanos del mundo.
Nuestra investigación, publicada en Science Advances, muestra que los corales de algunos de los mares más cálidos del mundo pueden transmitir a su descendencia genes beneficiosos asociados a la tolerancia al calor, incluso cuando se cruzan con corales que nunca han experimentado temperaturas así.
En todo el mundo, los corales varían mucho, tanto en las temperaturas que experimentan como en su capacidad para soportar altas temperaturas sin estresarse ni morir. En el golfo Pérsico, los corales se han adaptado genéticamente a temperaturas extremas del agua, tolerando condiciones estivales superiores a 34℃ durante semanas seguidas y soportando promedios diarios de hasta 36℃.
Estas temperaturas del agua son entre 2-4℃ superiores a las de cualquier otra región donde crecen los corales, y se equiparan a las proyecciones de finales de siglo para los arrecifes situados fuera del golfo Pérsico.
Esto nos llevó a preguntarnos si las variantes genéticas beneficiosas podrían transferirse a poblaciones de corales que no han estado expuestas a estos extremos de temperatura. Para averiguarlo, recogimos fragmentos de Platygyra daedalea de corales del golfo Pérsico y los cruzamos con corales de la misma especie del océano Índico, donde las temperaturas estivales son mucho más bajas.
Después sometimos a estrés térmico a la descendencia resultante (más de 12.000 larvas de coral individuales) para comprobar si podían soportar temperaturas de 33°C y 36°C, las máximas estivales de las respectivas ubicaciones de sus progenitores.
Ganancias inmediatas
Observamos una transferencia inmediata de la tolerancia al calor cuando las madres del océano Índico se cruzaban con padres del golfo Pérsico. Estos corales mostraron un aumento del 84 % en la supervivencia a altas temperaturas en comparación con los corales puros del océano Índico, lo que los hacía igual de resistentes que los corales puros del golfo Pérsico.
La secuenciación del genoma confirmó que las ganancias en tolerancia al calor se debían a la herencia de variantes genéticas beneficiosas procedentes de los corales del golfo Pérsico. La mayoría de los padres del golfo Pérsico produjeron descendencia más capaz de soportar el estrés térmico, y estos padres y su descendencia tenían variantes cruciales asociadas a una mejor tolerancia al calor.
Por el contrario, la mayoría de los padres del océano Índico produjeron descendencia menos capaz de sobrevivir al estrés térmico, y con menor probabilidad de tener variantes genéticas asociadas a la tolerancia al calor.
La supervivencia del más apto
Alentadoramente, las variantes genéticas asociadas a la tolerancia al calor no eran exclusivas de los corales del golfo Pérsico. Dos padres del océano Índico produjeron descendencia con una supervivencia inesperadamente alta bajo estrés térmico, y tenían algunas de las mismas variantes genéticas asociadas a la tolerancia que predominan en los corales del golfo Pérsico.
Esto sugiere que algunas poblaciones tienen variación genética sobre la que la selección natural puede actuar a medida que los océanos del mundo se calientan. La cría selectiva podría acelerar este proceso.
Actualmente estamos evaluando la base genética de la tolerancia al calor en la misma especie de coral de la Gran Barrera de Coral y en Australia Occidental. Queremos averiguar qué variantes genéticas están asociadas a la tolerancia al calor, cómo se distribuyen estas variantes dentro de los arrecifes y entre ellos, y si son las mismas que permiten a los corales del golfo Pérsico sobrevivir a temperaturas tan extremas.
Este conocimiento nos ayudará a comprender el potencial de los corales australianos para adaptarse al rápido calentamiento.
Aunque nuestro estudio demuestra que la cría selectiva puede mejorar significativamente la resiliencia de los corales frente al calentamiento de los océanos, todavía no sabemos si existen compensaciones entre la tolerancia térmica y otros rasgos importantes, ni si existen riesgos genéticos significativos asociados a dicha cría selectiva.
Nuestro estudio se realizó con larvas de coral sin las algas que viven en estrecha armonía con los corales después de asentarse en los arrecifes. Por ello, también será importante examinar si las mejoras genéticas en la tolerancia al calor se mantienen en las etapas posteriores de vida de los corales, cuando se asocian con estas algas.
Por supuesto, salvar a los corales de los peligros del calentamiento de los océanos exigirá actuar en múltiples frentes; no existe una solución milagrosa. La cría selectiva podría brindar cierto alivio a determinadas poblaciones de coral, pero no será suficiente para proteger ecosistemas enteros, ni es un sustituto de la urgente reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero necesaria para limitar el calentamiento de los océanos.







