Los bosques son esenciales para abordar la multitud de problemas ambientales, sociales y climáticos que afronta el mundo en este momento.
Pueden contribuir tanto a frenar el cambio climático como a protegernos de sus consecuencias futuras.
Al contribuir a proteger y ampliar los bosques, también podemos impulsar y crear empleos.
¿Qué tienen en común estos desafíos climáticos: las emisiones de carbono, el calor extremo, los incendios forestales, la seguridad hídrica y la conservación de la biodiversidad? La respuesta: los árboles son absolutamente fundamentales para resolverlos todos.
Por eso, la COP26 debe ser la «COP de los Bosques»: hay que hacer caso omiso de unos cuantos detractores ruidosos y avanzar con decisión en esta solución climática natural, la más poderosa. Contamos con una coalición mundial radicalmente inclusiva, desde gobiernos hasta emprendedores ecológicos, preparada para actuar.
Aquí van tres razones por las que no podemos ganar la lucha contra el cambio climático sin invertir considerablemente en árboles y bosques.
Necesitamos medidas que frenen el cambio climático y nos protejan de él
La rápida aceleración de los impactos climáticos, que está abrumando a nuestras comunidades ante nuestros ojos, exige que demos prioridad, de manera equitativa, a soluciones que frenen el cambio climático y nos protejan de él. Los árboles y los bosques son aliados probados en la acción climática, capturan el 16 % de las emisiones de CO2 de Estados Unidos, pero pueden hacer mucho más.
Basta pensar en los árboles urbanos, que aquí en Estados Unidos secuestran casi una quinta parte de este carbono forestal cada año y reducen un 7,2 % el consumo de energía para calefacción y refrigeración, evitando emisiones adicionales. Esos mismos árboles también son la mejor defensa basada en la naturaleza contra el calor extremo, que ya causa 12.000 muertes al año en Estados Unidos, una cifra sombría que se prevé que aumente a 100.000 al año durante este siglo.
Y no se trata de cualquier vida. En Estados Unidos y en ciudades de todo el mundo, el mapa de los árboles también refleja los ingresos y la raza, y deja a nuestros barrios más vulnerables sin la refrigeración natural ni la purificación del aire que proporcionan los árboles. Por eso, mi organización creó un sistema de búsqueda en línea llamado Tree Equity Score para mostrar dónde se necesita más plantar y proteger árboles, a fin de garantizar la protección de todos los barrios. Plantar y proteger árboles para lograr la equidad arbórea en nuestras ciudades impulsará la acción climática y la justicia climática.
Estamos resolviendo más de una crisis
La crisis climática está entrelazada con otras crisis profundas. Por eso, debemos insistir en soluciones climáticas que aborden varios problemas a la vez, y los bosques también destacan en este sentido.
Nada lo ejemplifica mejor que la intersección entre el cambio climático y nuestra aterradora crisis de biodiversidad. Los bosques, que albergan al 80 % de la fauna terrestre, son el punto de encuentro de ambas crisis. La muerte y los incendios de los bosques provocan la pérdida de hábitats. Conservar, restaurar y ampliar bosques sanos y resilientes, con los tipos adecuados en los lugares adecuados, es la base tanto del secuestro de carbono como de la biodiversidad.

Así es como se traduce esto en acciones concretas. Mi organización colabora con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, Mauna Kea Watershed Alliance y Salesforce para reforestar hábitats seguros frente al cambio climático para el ‘I‘iwi (arriba), el ‘A¯ kepa y otras aves, que están siendo invadidas por mosquitos invasores cuya propagación se ve favorecida por el cambio climático.
Para ayudar a estas aves a sobrevivir y prosperar en un clima cambiante, estamos plantando un corredor forestal de migración en Mauna Kea que les permita acceder a hábitats a distintas altitudes. También contribuimos a financiar a quien sucederá al legendario experto de la isla en reforestación, Baron Horiuchi, para que transmita sus conocimientos esenciales sobre la selección de especies arbóreas, el cultivo de plantones y las técnicas de reforestación resiliente que han impulsado este y otro proyecto. Así que, cuando oigan a alguien afirmar falsamente que un gran impulso a la reforestación para aumentar el secuestro de carbono irá en detrimento de la biodiversidad, pueden contar esta historia como prueba de que una reforestación bien hecha salvará especies y nuestro clima de una sola vez.
Necesitamos una acción climática que también cree empleos
Es una dura realidad que la acción climática exigirá poner fin a ciertas actividades de nuestra economía incompatibles con un clima estable. Y nuestro impulso por la justicia climática no será auténtico si no aborda directamente el problema subyacente en las comunidades de primera línea: la falta de oportunidades económicas.
Bueno, el dinero no crece en los árboles, pero los empleos sí. Basta considerar que aquí en Estados Unidos, el principal productor maderero del mundo, el sector forestal privado por sí solo ya emplea a más de 2,5 millones de personas y tiene una nómina de 109.000 millones de dólares. Estas personas desempeñan funciones diversas, desde propietarios de tierras, silvicultores y técnicos de vivero hasta trabajadores de la fabricación de productos forestales.

Los bosques urbanos también son una gran fuente de empleo, con diversas oportunidades profesionales y vías de acceso: desde puestos prácticos de arborista, para los que no se necesita un título universitario, hasta funciones tecnológicas y de gestión empresarial, además de un sólido entorno para incubar pequeñas empresas. Esto significa que una inversión masiva para lograr la equidad arbórea en nuestras ciudades puede abordar el subempleo crónico en los mismos barrios de menores ingresos donde faltan árboles de forma sistemática.
Tanto si se trata de dirigir intervenciones para aumentar la resiliencia ante los incendios forestales en comunidades rurales como de plantar árboles en las ciudades, hay investigaciones sólidas que confirman que podemos crear cientos de miles de empleos más en los bosques para hacer frente al cambio climático, y que estos se concentrarán en gran medida en comunidades desfavorecidas. Esa es una de las razones por las que la Ley Build Back Better y la Ley de Inversión en Infraestructura y Empleos, en conjunto, proponen invertir casi 40.000 millones de dólares en soluciones forestales y climáticas: la mayor inversión de este tipo en la historia de Estados Unidos.
Con tanto que ganar, no sorprende que lleguemos a la COP26 con una comunidad diversa de líderes forestales lista para actuar. Entre ellos está 1t.org, que ha reunido bajo un mismo techo al amplio movimiento forestal mundial, desde gobiernos y empresas hasta ONG y grupos juveniles. Me enorgullece que 1t.org US, el primer capítulo regional, ya haya conseguido compromisos de Estados Unidos para conservar, restaurar y ampliar más de 50.000 millones de árboles, y haya creado una comunidad dinámica que ayuda a todos los socios a hacer más y hacerlo mejor mediante el aprendizaje, la colaboración y la innovación conjunta.
El tiempo se agota para el clima y nuestros bosques. Con cada temporada de incendios forestales explosivos y cada ola de calor, perdemos vidas y bosques que podrían salvarse, además de terreno crucial en el esfuerzo por limitar el calentamiento a 1,5 °C. Hagamos de la COP26 la «COP de los Bosques» e invirtamos en soluciones forestales y climáticas como nunca antes. De ello dependen nuestro clima y nuestras comunidades.





