La cumbre climática de la ONU del próximo mes en Katowice, Polonia (COP24) es considerada por muchos la negociación climática más importante desde 2015, cuando 196 países formularon una visión de un futuro sin emisiones de carbono al adoptar el histórico Acuerdo de París. La cumbre de este año es un momento decisivo para que los países acuerden las reglas que convertirán esa visión en realidad y pongan en marcha una acción climática más ambiciosa.
Nunca habían sido tan importantes las apuestas para impulsar el Acuerdo de París. La COP24 se celebra tras la publicación del Informe especial del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sobre 1,5 °C, que transmitió un mensaje inequívoco: en la próxima década necesitaremos cambios drásticos en múltiples sectores para limitar el aumento de la temperatura mundial al umbral establecido en el Acuerdo de París. Junto con la creciente conciencia de los cada vez más numerosos indicios de los efectos del cambio climático —desde los devastadores incendios forestales en California hasta los feroces tifones en el Pacífico—, esto debería impulsar a los líderes nacionales a actuar con decisión. Dar marcha atrás no es una opción, y la inacción tendrá un costo enorme.
Afortunadamente, el informe del IPCC también destacó las numerosas oportunidades para adoptar medidas climáticas que pueden impulsar el desarrollo. Estos mensajes refuerzan las conclusiones del informe Nueva Economía del Clima de 2018 que muestra que la acción climática puede generar 26 billones de dólares en beneficios económicos a escala mundial para 2030. Ya no se trata de elegir entre crecimiento económico y acción climática: podemos tener ambas cosas.
En la COP24, los países pueden demostrar su compromiso con la visión del Acuerdo de París mediante tres resultados: 1) las directrices detalladas para aplicar el Acuerdo, conocidas como el «Reglamento de París»; 2) una señal clara de que los países reforzarán sus compromisos climáticos para 2020; y 3) la confianza en que habrá financiación suficiente para respaldar una transición sin emisiones de carbono y resiliente al clima.
1. Reglamento de París
Estas reglas no existen por el mero hecho de tener reglas. Para hacer plenamente realidad el Acuerdo de París y marcar el rumbo de una rápida transformación climática, los países deberán adoptar un conjunto de directrices que todos sigan al aplicar sus compromisos de París y más allá.
El Reglamento de París es esencial para movilizar acciones concretas y garantizar que los países avancen según lo previsto para cumplir sus compromisos individuales y colectivos. Especificará cómo comunicarán los países sus planes climáticos, cómo harán un seguimiento periódico y comunicarán sus esfuerzos individuales, cómo evaluarán los avances y cómo reforzarán sus medidas y ampliarán las inversiones con el tiempo. El reglamento deberá encontrar el equilibrio adecuado entre un enfoque común para todos los países —por ejemplo, en materia de transparencia— y la discrecionalidad nacional, así como la flexibilidad que necesitan los países en desarrollo con capacidades limitadas.
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2. Ambición
El Acuerdo de París estableció un proceso para que los países reforzaran sus planes de acción climática cada cinco años. Estamos en el primero de esos ciclos quinquenales. En la COP24, los países deben enviar una señal clara que reafirme que reforzarán sus compromisos climáticos nacionales para 2020.
La decisión final acordada por los países en la COP24, la «Decisión de la COP», debería reafirmar la importancia del calendario de 2020 adoptado en París para comunicar nuevos compromisos climáticos nacionales (conocidos como NDC). Estos compromisos actualizados deberían responder a la urgencia destacada en el informe del IPCC y a los resultados del Diálogo de Talanoa, el primer balance colectivo de los avances en el marco del Acuerdo de París.
La Decisión de la COP también podría alentar a los países a iniciar o intensificar las consultas nacionales sobre sus planes climáticos, destacar la importancia de la financiación para perseguir objetivos más ambiciosos y señalar la Cumbre sobre el Clima del Secretario General, en septiembre de 2019, como un momento importante para que los países anuncien sus planes de reforzar la acción climática. Los países pioneros también podrían aprovechar la COP24 para anunciar sus planes, individual o colectivamente, de revisar y reforzar sus NDC.
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3. Financiación
La disponibilidad de financiación sigue siendo esencial para cumplir los objetivos del Acuerdo de París: hace posible el cambio sobre el terreno. La COP24 debe generar confianza en que los países en desarrollo, especialmente los más vulnerables a las amenazas, recibirán el apoyo necesario para invertir en soluciones climáticas y adaptarse a los efectos del cambio climático.
Uno de los mecanismos más importantes para canalizar ese apoyo financiero es el Fondo Verde para el Clima (GCF). En su reunión de octubre de 2018, su junta reforzó la confianza al aprobar 1.000 millones de dólares en nuevos proyectos e iniciar un proceso de un año para reponer sus fondos, que empiezan a escasear. En Katowice, los países desarrollados deberán enviar señales claras de que se proponen apoyar a los países en desarrollo, entre otras cosas comprometiéndose a una ambiciosa reposición de los recursos del GCF y anunciando compromisos financieros adicionales para otros fondos climáticos importantes, como el Fondo de Adaptación y el Fondo para los Países Menos Adelantados.
Los países también debatirán los avances en el objetivo de movilizar 100.000 millones de dólares al año en financiación climática para los países en desarrollo antes de 2020, sobre la base de la última Evaluación bienal de la financiación climática. El Diálogo ministerial de alto nivel sobre financiación climática del 10 de diciembre brindará la oportunidad de evaluar los avances y de que los países anuncien nuevos compromisos de financiación.
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Más allá de las negociaciones
Por supuesto, en la COP24 no participarán únicamente los gobiernos nacionales. El proceso del Diálogo de Talanoa reunirá a ministros, directores ejecutivos, líderes subnacionales y otras personas para debatir soluciones concretas que están impulsando en diversos sectores y destacar el papel que puede desempeñar una amplia variedad de actores en la transformación climática. Además, durante toda la COP, numerosos eventos mostrarán ejemplos de acción en ciudades, estados y empresas, así como en los sectores de la energía, las ciudades, el transporte, el uso del suelo y la industria. Al inicio de la COP, el Gobierno polaco dará a conocer una declaración de alto nivel sobre la «transición justa», con el objetivo de que la acción climática vaya de la mano de iniciativas que garanticen una transición justa hacia una economía baja en carbono para trabajadores y comunidades.
En este momento, el impulso de la transición hacia una economía sin emisiones de carbono es notable, pero los efectos del cambio climático, cada vez más peligrosos y costosos, avanzan a mayor velocidad. La COP24 es un momento decisivo para hacer realidad el Acuerdo de París y establecer las reglas y herramientas que aceleren la acción climática mundial.





