La cuenca del Congo, el mayor sumidero de carbono de los bosques tropicales del mundo, está amenazada por la guerra, la pobreza y la crisis climática.
Un nuevo modelo de desarrollo económico verde, conservación y consolidación de la paz en el este de la RDC protege el bosque y aprovecha de forma sostenible los recursos naturales en beneficio de las comunidades locales.
El Gobierno de la RDC y sus socios anuncian en Davos el Corredor Verde Kivu-Kinshasa, que ampliará este modelo hasta abarcar una superficie del tamaño de Francia.
Los bosques favorecen la conversión del dióxido de carbono de la atmósfera en oxígeno que respiramos, al tiempo que almacenan carbono en el suelo. El Amazonas ha perdido progresivamente su capacidad de almacenamiento de carbono y en 2021 pasó de ser un sumidero a emitir más carbono del que absorbe. Sin embargo, la cuenca del Congo sigue funcionando eficazmente como sumidero de carbono, un amortiguador planetario crucial que limita los gases de efecto invernadero en la atmósfera.
Gracias al liderazgo audaz y colaborativo del Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC), está en marcha un plan inspirador para proteger, restaurar y revitalizar el bosque y a sus habitantes.
La joya verde de África Central
La cuenca del Congo alberga la mayor extensión de bosque tropical intacto de la Tierra, que cubre aproximadamente 3,7 millones de kilómetros cuadrados. Conserva vastas zonas de bosque intacto, como los 108.000 kilómetros cuadrados de la RDC, una superficie aproximadamente del tamaño de Islandia. Sin embargo, hoy las mayores extensiones de bosque que quedan en la Tierra están cada vez más fragmentadas, una ruptura impulsada por la infraestructura vial, las intervenciones humanas extractivas y la crisis climática. Estas fuerzas, en conjunto, alteran y reducen los biomas y las especies forestales mediante fenómenos como la tala de bosques, el calor, las sequías, los incendios y las inundaciones, entre otros. Hasta la fecha, la cuenca del Congo ha demostrado una resiliencia extraordinaria.
Actualmente, la cuenca del Congo es el mayor y más saludable sumidero de carbono de los bosques tropicales del mundo, y secuestra 1.500 millones de toneladas de CO₂ al año; además, cuenta con una ciénaga de turba que almacena 29.000 millones de toneladas de carbono—el equivalente a unos tres años de emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
La cuenca se extiende por seis países: Camerún, República Centroafricana, República Democrática del Congo (RDC), Congo, Guinea Ecuatorial y Gabón. Aproximadamente el 60 % del bosque se encuentra en la RDC. La cuenca del Congo alberga 10.000 especies únicas—un tercio de las cuales no se encuentra en ningún otro lugar del planeta. También proporciona medios de vida a 60 millones de personas, que dependen de los recursos del bosque para obtener alimentos, calefacción, energía y empleo.
El bosque tropical de África, en riesgo
La cuenca del Congo afronta amenazas numerosas y crecientes, entre ellas las plantaciones de monocultivo, la ganadería industrial para la producción de carne, la deforestación y los efectos de la crisis climática, como la propagación de sequías y enfermedades. En el este de la RDC, el bosque también está amenazado por la guerra. Décadas de conflicto armado han asolado a las comunidades y frenado el crecimiento económico. Como casi el 90 % de sus habitantes vive por debajo del umbral de pobreza extrema (que el Banco Mundial define como 1,90 dólares al día por persona), son habituales la deforestación para obtener leña y la agricultura de subsistencia, mientras que los grupos armados trafican ilegalmente con recursos naturales, en particular con carbón vegetal, muy demandado debido a la falta de electricidad.
Más de 6 millones de congoleños han muerto desde el comienzo de las guerras en 1996, lo que las convierte en una de las tragedias más mortíferas, aunque menos reconocidas, de los últimos 30 años. Esto resulta especialmente evidente en el este de la RDC, donde se encuentra Virunga, el parque nacional más antiguo de África, uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta. La historia del Parque Nacional Virunga, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, es de gran resiliencia y tragedia: más de la mitad del parque está actualmente bajo control rebelde, y 211 de sus guardaparques—funcionarios públicos— han muerto en sus esfuerzos por proteger este patrimonio natural único.
Una iniciativa pionera: la Alianza Virunga
El Parque Nacional Virunga es un ejemplo extraordinario de resiliencia, pese al conflicto armado que continúa. El Gobierno congoleño ha mantenido su compromiso de proteger el parque, preservar sus bosques y restaurar su extraordinaria fauna. Y, algo fundamental, ha sido pionero en un modelo económico transformador, basado en el principio de aprovechar de forma sostenible los abundantes recursos naturales del parque para estimular la actividad económica verde. Esto crea las condiciones para la paz y la prosperidad y, poco a poco, construye una economía limpia alternativa que brinda oportunidades a la población local y limita la capacidad de los grupos armados para prosperar gracias al tráfico ilegal de recursos naturales.
Este modelo se llama Alianza Virunga. Mediante energía renovable limpia y agricultura sostenible, está convirtiendo un ecosistema en un motor económico para los 11 millones de personas que viven en torno al parque. Gracias a una colaboración única entre organismos gubernamentales, la sociedad civil y el sector privado, Virunga se ha convertido en la principal fuente de energía limpia para la población del este del Congo. Ha creado más de 21.000 empleos en los últimos cinco años y, según estudios, tiene potencial para generar 100.000 empleos y 1.000 millones de dólares en ingresos anuales. Y lo que es fundamental, el 11 % de esos empleos los ocupan ahora jóvenes que han abandonado las milicias armadas y han decidido dejar las armas para conseguir un trabajo remunerado.

Ampliación del modelo: el Corredor Verde Virunga-Kinshasa
A partir de los diálogos celebrados en la Reunión Anual 2024 del Foro Económico Mundial y tras consultar a las comunidades y a la sociedad civil, se ha concebido una idea audaz para ampliar el modelo de la Alianza Virunga por toda la cuenca del Congo en la RDC.
Gracias a una nueva ley aprobada por el Parlamento de la RDC en enero de 2025, está en marcha la protección de una zona de 540.000 km² (del tamaño de Francia), que incluye 108.000 km² (del tamaño de Islandia) de bosque primario, mediante alianzas con comunidades que integran la conservación y la restauración con el desarrollo económico verde.
Esto constituirá la mayor zona forestal protegida del mundo y estará formada por una red de centros económicos basados en la producción agrícola sostenible e impulsados por energía renovable obtenida del potencial hidroeléctrico del río Congo. La iniciativa aspira a crear 500.000 nuevos empleos y transportar un millón de toneladas de alimentos al año desde los Kivus hasta Kinshasa, la ciudad más grande de África. Entre sus partidarios figuran la Unión Europea —que hoy anunció 42 millones de euros en subvenciones adicionales—, Grameen Bank, Schmidt Family Foundation y la iniciativa 1t.org.

A través de este corredor verde, el Gobierno de la RDC ofrece una oportunidad para que las alianzas público-privadas impulsen la prosperidad verde. Los detalles de esta oportunidad, que contempla la creación de la mayor reserva forestal tropical protegida de la Tierra, se encuentran en el compromiso de 1t.org para el Corredor Verde Virunga-Kinshasa, anunciado hoy en Davos.
El Gobierno solicita a sus socios ayuda para desarrollar la generación de energía renovable, la infraestructura de transmisión, las inversiones en agricultura sostenible, la logística sostenible y créditos de carbono de alta calidad e integridad, así como un apoyo filantrópico más amplio a la conservación, la restauración y la participación comunitaria.
Gim Huay Neo, directora general del Foro Económico Mundial, declaró: «El Foro Económico Mundial se complace en apoyar esta iniciativa audaz y ambiciosa para proteger y restaurar uno de los últimos pulmones de la Tierra. Hacemos un llamamiento a todos nuestros socios para que apoyen esta colaboración conjunta entre el Gobierno de la RDC, las empresas locales e internacionales y la sociedad civil, con el fin de crear una economía sostenible que regenere y proteja la naturaleza, empodere a las comunidades locales y genere empleo para una paz y una prosperidad duraderas».
La zona de conservación se basa en el consentimiento local y en incentivos económicos y sociales. Aspira a crear interdependencias entre el este y el oeste de la RDC, restablecer el Estado de derecho y sentar las bases de una paz duradera. Ofrece a las comunidades de todo el país la posibilidad de superar por fin los efectos de tres décadas de guerra, al tiempo que protege y preserva la biodiversidad incomparable de la cuenca del Congo y su contribución a la lucha contra el cambio climático.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial por la naturaleza?
El Centro para la Naturaleza y el Clima ayuda a los líderes a comprender las interconexiones entre el clima, la naturaleza y el desarrollo económico. Ofrece una plataforma para explorar vías que favorecen la resiliencia y la prosperidad dentro de los límites planetarios.
Al facilitar la cooperación entre sectores y regiones, el Centro ayuda a sus socios a convertir una comprensión compartida en soluciones prácticas para el clima y la naturaleza.
El Corredor Verde Kivu-Kinshasa nace del espíritu indomable del pueblo congoleño. Es una contribución del pueblo congoleño al resto de la humanidad, hecha con ingenio, colaboración y compromiso con la paz. Esta iniciativa pionera, que cuenta con apoyo internacional, combina la conservación, la restauración y el desarrollo económico impulsado por energías renovables a una escala sin precedentes, con beneficios sociales, económicos y medioambientales dentro y fuera de la región.






