Cuando estudiaba una licenciatura en Kampala, no dejaba de pensar en cómo me ganaría la vida después de graduarme. Por aquel entonces, Padre rico, padre pobre seguía siendo un éxito de ventas y pensé: puedo convertirme en multimillonario si vendo mil millones de unidades de algo a mil millones de personas. No hace falta decir que tendría que ser algo al alcance de cualquiera, como la pasta de dientes o el chicle.
Así que me pregunté: ¿qué necesita todo ser humano? De pronto lo comprendí: todo el mundo necesita agua, alimentos y energía, cada día. La siguiente pregunta era cómo podía, como ingeniero civil, fabricar productos valiosos a partir de los tres recursos.
Una fascinación por el saneamiento
A lo largo de mis estudios, me interesé por las estrechas conexiones entre el agua, los alimentos y la energía. Aprendí sobre los ciclos del agua y los nutrientes, y sobre cómo podemos recuperar recursos de los residuos y utilizarlos para fertilizar cultivos y generar energía.
La población mundial crece rápidamente, y gran parte de ese crecimiento se produce en países de ingresos bajos y medios. La mayoría de las personas vive ahora en ciudades, y es probable que esta proporción aumente con el tiempo. Estas ciudades tendrán sed, hambre y una gran demanda de energía, y tendremos que gestionar nuestros recursos de forma mucho más eficiente para satisfacer sus necesidades.
Desde el lado de la oferta, cada uno de nosotros genera alrededor de 1,5 litros de excrementos al día: en conjunto, una enorme cantidad de residuos. Por supuesto, podemos descargarlos por el desagüe y llevarlos a nuestros ríos, lagos y océanos; o podemos convertir nuestra orina y nuestras heces en recursos valiosos, como energía y proteínas.
Esta recuperación de recursos reduce los costos que todos debemos asumir por las emisiones de patógenos y contaminantes. Pensemos, por ejemplo, en el lago Victoria, una enorme fuente de agua dulce no solo para Kampala, de donde soy, sino también para varias otras ciudades de Kenia y Tanzania. Verter residuos en el lago Victoria no solo eleva los costos de tratamiento del agua potable, sino que también aumenta los riesgos para la salud pública derivados de las enfermedades transmitidas por el agua. Además, la abundante materia orgánica de los excrementos asfixia la vida acuática y afecta a las poblaciones de peces y otros animales acuáticos.
Un enfoque de saneamiento y gestión de residuos basado en la recuperación de recursos integra los sistemas de agua, alimentos, energía y salud. Y extraer valor de los residuos puede ser un negocio lucrativo. Para empezar, las materias primas son baratas y existe un suministro abundante y constante mientras haya seres humanos.
Oportunidades desaprovechadas
En 2014, mientras trabajaba en mi tesis de maestría, conocí a Kim Andersson y a Arno Rosemarin, quienes han dedicado sus carreras al saneamiento sostenible y a la recuperación de recursos (entre otros, en el programa EcoSanRes del SEI y en la Iniciativa del SEI sobre Saneamiento Sostenible). Fue por esa época cuando el concepto de los «diagramas de flujo de excrementos» (SFD, por sus siglas en inglés) ganó protagonismo en el debate sobre el saneamiento.
Los SFD muestran el estado de la gestión de los excrementos en una ciudad y representan sus flujos desde el lugar donde se generan hasta su destino final. Las flechas verdes de un diagrama de flujo de excrementos indican los flujos de excrementos gestionados de forma segura; las flechas rojas representan los que terminan en el entorno urbano, con un tratamiento deficiente o sin tratamiento alguno.
Los SFD están diseñados para advertir sobre la posible contaminación. Pero Kim y Arno vieron en esas flechas rojas y verdes oportunidades desaprovechadas, ya que los excrementos contienen nutrientes, materia orgánica, agua y energía, que rara vez se recuperan, incluso en los sistemas de tratamiento más avanzados. Así nació la idea de la herramienta REVAMP (mapeo del valor de los recursos).
REVAMP: ¿cómo impulsar la transformación del saneamiento?
En esencia, REVAMP utiliza información sobre los flujos de excrementos de una ciudad (a los que suma los residuos alimentarios, el estiércol animal y otros residuos orgánicos) para estimar el valor potencial, monetario y de otro tipo, que la ciudad podría obtener de ellos. La herramienta se creó para ayudar a las ciudades a desarrollar una visión común de las iniciativas de recuperación de recursos, basada en sus necesidades reales.
REVAMP está ahora en fase beta, pero durante los próximos tres o cuatro años queremos convertirla en una herramienta más sólida e integral. Queremos desarrollarla conjuntamente con quienes la utilizarán en el futuro, como el personal de las autoridades municipales, los gestores de los sistemas de residuos urbanos, los planificadores de energía y agua, y los planificadores de alimentos y agricultura.
Como herramienta de apoyo a la toma de decisiones, REVAMP mostrará qué opciones existen para recuperar recursos de los residuos y cuál podría ser su valor según los precios de mercado locales de productos similares. Después, corresponde a quienes toman las decisiones en cada ciudad elegir la opción de recuperación de recursos.
Esperamos que REVAMP reúna a distintas partes interesadas y las ayude a alcanzar soluciones integrales para la titularidad y gestión del agua y los recursos en sus ciudades. De este modo, REVAMP podría ayudar a superar el pensamiento en compartimentos estancos que tan a menudo obstaculiza el intercambio de información y la colaboración entre quienes trabajan en energía, agua, agricultura, saneamiento y gestión de residuos.
El equipo de REVAMP está poniendo en marcha proyectos en Naivasha, Kenia, y Chía, Colombia, y hemos recibido muestras de interés de partes interesadas en Durban, Sudáfrica, y Estocolmo, Suecia. Esperamos comprender mejor qué opciones de recuperación de recursos resultan más atractivas para quienes toman decisiones y las empresas locales. Igual de importante será aprender sobre la aceptación social y sobre el entorno institucional y normativo necesario para que las opciones funcionen.
Aunque quizá mis sueños de convertirme en multimillonario se hayan desvanecido con el tiempo, sigue acompañándome la idea de ayudar a miles de millones de personas a satisfacer sus necesidades cotidianas. Y quién sabe, quizá algún día todas las ciudades del mundo utilicen REVAMP para entender cómo obtener valor de los residuos y, al mismo tiempo, mantener a las personas y al medio ambiente a salvo.






