Las olas de calor marinas son cada vez más frecuentes e intensas debido al cambio climático.
Estas olas de calor pueden causar daños generalizados en los arrecifes de coral, pero también pueden tener un impacto significativo en el lecho marino.
Pueden matar a los animales del lecho marino, alterar las redes tróficas y provocar cambios en la composición de la comunidad del lecho marino.
Aún queda mucho por saber sobre el impacto de las olas de calor marinas en el lecho marino, pero está claro que representan una grave amenaza para los ecosistemas marinos.
La mayoría de nosotros sabe lo que es una ola de calor en tierra: calor sofocante durante días. Pero los océanos también sufren olas de calor. Cuando la temperatura del agua supera un umbral estacional durante cinco días o más, se trata de una ola de calor marina. Sus peores daños se producen en verano, cuando el océano ya está en su punto más cálido, pero pueden ocurrir en cualquier época del año.
Más del 90 % del calor retenido por los gases de efecto invernadero ha ido a parar a nuestros océanos. Por eso no sorprende que las olas de calor marinas sean cada vez más intensas y frecuentes. Este año ha sido excepcional. Desde abril de este año, la temperatura media de los océanos del mundo ha sido la más alta jamás registrada.
Desde la década de 1980, los satélites han revolucionado la ciencia oceánica al permitir tomar mediciones diarias de la temperatura de los océanos. Pero los satélites observan desde arriba. No pueden ver lo que ocurre bajo la superficie.
Nuestra nueva investigación explora lo que ocurre en aguas más profundas. Resulta que las olas de calor marinas no se limitan a la superficie. En las olas de calor marinas más devastadoras, el calor puede penetrar hasta el lecho marino. Sorprendentemente, algunas olas de calor afectan únicamente al lecho marino.

¿Por qué importan las olas de calor marinas profundas?
Aunque solemos ver criaturas marinas solo en la superficie del océano, hay vida en todas las profundidades. En los fondos más someros de la plataforma continental (las partes sumergidas de nuestros continentes) viven peces, bosques de algas, esponjas, corales de aguas frías, moluscos y crustáceos.
Estos océanos poco profundos tienen, de media, menos de 100 metros de profundidad. Cuando termina la plataforma, suele haber una pendiente abrupta hacia el océano profundo, donde hay kilómetros de agua entre la superficie y el lecho marino.
Las olas de calor marinas dañan la vida en los mares que cubren la plataforma continental. Las criaturas que habitan allí son sensibles a las temperaturas extremas, al igual que las de la superficie. Pero lo que para ellas es «extremo» no coincide con lo que nosotros consideramos extremo. Si uno está acostumbrado a agua a 12℃, una ola de calor de 15℃ puede ser devastadora.
Cuando llegan las olas de calor marinas, pueden matar. Más de mil millones de criaturas marinas murieron durante una sola ola de calor frente a la costa occidental de Estados Unidos y Canadá en 2021. Este año, las olas de calor extremas han afectado a grandes zonas de los océanos durante el verano del hemisferio norte.
Los peces y otras criaturas capaces de desplazarse lo hacen, dirigiéndose hacia los polos o hacia aguas más profundas en busca de agua más fría. Las que no pueden hacerlo deben soportarlo o morir. Las olas de calor pueden desencadenar migraciones. Llegan nuevas especies en busca de refugio, lo que puede alterar el ecosistema.
Sabemos poco sobre las olas de calor marinas en aguas profundas
Los mares que cubren la plataforma continental son relativamente poco profundos en comparación con los kilómetros de agua de los océanos profundos. Aun así, es imposible ver lo que ocurre debajo mediante satélites o radar de alta frecuencia.
El mar es un entorno hostil. Los instrumentos están expuestos a alta presión, agua salada corrosiva y organismos marinos como ostras y esponjas que se adhieren a ellos. Esta es una de las razones por las que solo disponemos de datos muy limitados sobre las tendencias a largo plazo de las temperaturas bajo la superficie. Pero estos registros son fundamentales para calcular las temperaturas típicas de cada época del año y determinar qué constituye un evento extremo.
Australia es uno de los pocos lugares que genera este tipo de datos valiosos a largo plazo. Frente a la costa sureste se encuentran numerosos fondeos oceanográficos: una agrupación de sensores flotante anclada al fondo marino. Uno de ellos mide desde 1993 las temperaturas diarias desde la superficie hasta el lecho marino, a 65 metros de profundidad.

Nuestra investigación anterior descubrió que las olas de calor marinas en profundidad pueden ser en realidad más intensas y durar más que en la superficie. Pero ¿por qué?
En nuestra nueva investigación analizamos detenidamente los datos de temperatura. Descubrimos que las olas de calor marinas presentan diversos tipos y tienen causas distintas. También comprobamos que algunos tipos de ola de calor marina son más probables en determinadas estaciones.
Por ejemplo, las olas de calor marinas invernales suelen extenderse desde la superficie hasta el lecho marino. Se producen cuando la potente, profunda y cálida Corriente Oriental de Australia avanza serpenteando hacia el oeste en dirección a la costa. Al desplazarse sobre el talud continental, arrastra agua cálida sobre la plataforma y hasta cerca de la costa.
En verano, Australia sufre dos tipos de ola de calor muy distintos en sus océanos. El primero se produce cuando el tiempo es despejado. Al haber pocas nubes, llega más calor del sol a los océanos. También pueden producirse cuando hay vientos más débiles y menor enfriamiento del océano por evaporación. Estas olas de calor se limitan a la superficie y a unos pocos metros por debajo.
Luego está el segundo, un sistema de ola de calor muy peculiar que solo aparece cerca del lecho marino. Se produce cuando los vientos fuertes generan corrientes que arrastran agua cálida y menos profunda hasta el fondo. En la costa este, estas corrientes proceden de los vientos fríos del sur. Así, mientras uno tirita con los vientos fríos procedentes del océano Austral, el fondo marino puede estar sufriendo una ola de calor. Estas pueden ser las más destructivas para los ecosistemas, pero pasan prácticamente desapercibidas.

Las olas de calor marinas no son todas iguales
Nuestra investigación ha demostrado que las olas de calor marinas presentan distintas variedades. Esto es importante, ya que nos permitirá predecir mejor si una ola de calor está a punto de golpear nuestros océanos. Además, nos permitirá anticipar qué capas de la columna de agua se verán afectadas y qué ecosistemas.
Por supuesto, frenar el calentamiento de los océanos y evitar que las olas de calor marinas dañen los ecosistemas exige reducir drásticamente las emisiones de carbono. Pero mientras trabajamos en ello, este conocimiento podría darnos tiempo para encontrar estrategias que reduzcan la mortandad bajo el mar y los daños al turismo y la pesca, que dependen de la supervivencia de estos ecosistemas.





