
Hasta hoy, ya se preveía que la subida del nivel del mar y las inundaciones causarían estragos a millones de personas, ahora y en las próximas décadas. Ahora, la situación parece mucho peor: tres veces peor, para ser precisos. Según una nueva investigación, cientos de millones de personas más ya están expuestas a las inundaciones costeras y a la subida del nivel del mar provocadas por el colapso climático de lo que se pensaba anteriormente. Y, para finales de siglo, extensas zonas de las tierras costeras en las que vivimos hoy podrían ser inhabitables, incluso con recortes inmediatos y profundos de las emisiones.
Estimaciones existentes sobre el riesgo de subida del nivel del mar, obtenidas de la Misión Topográfica por Radar Shuttle de la NASA, no pintaban precisamente un panorama halagüeño para las comunidades costeras. Pero, al utilizar imágenes satelitales tomadas desde el espacio para medir las elevaciones de las superficies más cercanas al cielo, gran parte de los datos registraban en realidad la altura de las copas de los árboles y de los tejados, en lugar del propio suelo. Como resultado, se sobreestiman las elevaciones costeras en más de dos metros de media, y en más de cuatro metros en zonas urbanas.
Puede que esto no parezca mucho, pero para millones de personas, dos o tres metros marcan la diferencia entre la seguridad o la pérdida de medios de vida y un desplazamiento forzoso. Afortunadamente, un puñado de países ha escaneado ya la elevación costera mediante equipos de radar láser aerotransportados, y la nueva investigación, publicada en Nature Communications, utiliza la diferencia entre estos datos, mucho más precisos, y las cifras existentes anteriormente para recalibrar las estimaciones globales de los terrenos expuestos a la subida del nivel del mar y a las inundaciones.
Según el nuevo modelo, los autores estiman que no 28 millones, sino 110 millones de personas ya viven por debajo de la línea de pleamar actual. Y, en lugar de 68 millones de personas que viven por debajo de los niveles anuales de inundación, la cifra asciende ahora a 250 millones, el mismo número que vive a menos de un metro sobre el nivel del mar. Es equivalente a la suma de Reino Unido, Rusia y España.

Este aumento de la vulnerabilidad ante la subida del nivel del mar y las inundaciones no se reparte de manera uniforme. Más del 70 % de quienes viven en terrenos en riesgo se encuentran en ocho países asiáticos: China, Bangladés, India, Vietnam, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Japón. Y, en muchos de estos países, el aumento del riesgo que el nuevo modelo prevé para las próximas décadas es muy superior a tres veces.
Por supuesto, no es solo Asia la que es vulnerable: se prevé que 20 países fuera del continente vean cómo los terrenos que hoy albergan al 10 % de su población total quedan por debajo de las líneas de pleamar de finales de siglo, incluso si las emisiones alcanzan su máximo en 2020 y luego se reducen de forma drástica. Esta cifra supera las dos que se obtenían con los datos de la NASA. Todos menos tres son naciones insulares, y 13 de los 20 son pequeños Estados insulares en desarrollo.
Decidimos nuestro destino
Para estos países en particular, la forma en que reaccionemos ante la crisis climática es de suma importancia. Si las emisiones alcanzan su máximo en 2020, los terrenos que hoy albergan aproximadamente una quinta parte de la población de Bangladés y Vietnam podrían situarse por debajo de las líneas de pleamar en 2100. Pero si las emisiones continúan sin control, esta proporción aumenta a una tercera parte.
Lo que sí está claro es que, incluso en los escenarios más favorables, los diques, los muros de contención marítimos y otras defensas serán fundamentales para proteger a cientos de millones de residentes costeros. Los países aún no han acordado quién pagará las nuevas defensas contra la subida del nivel del mar y las inundaciones, ni los costes de las pérdidas y los daños. Ante el fuerte aumento de la vulnerabilidad prevista de las naciones que menos han contribuido a las emisiones globales, espero sinceramente que las potencias industrializadas de larga data asuman su responsabilidad histórica por las emisiones y protejan a quienes han puesto en peligro.

Las zonas con defensas existentes tampoco están a salvo. Ocho de las diez ciudades más grandes del mundo están situadas en la costa, y muchas de ellas han dependido de las defensas contra inundaciones existentes para permitir que tantos millones de personas prosperen en la línea de pleamar o por debajo de ella.
Estas defensas no garantizan en modo alguno la protección frente a futuros niveles del mar y tormentas: las supertormentas ya rompen las defensas contra inundaciones en las ciudades más desarrolladas del mundo. Muchas defensas tendrán que reforzarse si se quiere evitar que grandes áreas de las ciudades más pobladas queden sumergidas de forma regular.
Fuera de las zonas urbanas, el coste astronómico de proteger grandes áreas frente a la subida del nivel del mar y las inundaciones significa que millones de personas tendrán que ser reasentadas en las próximas décadas, o bien desplazadas por la fuerza por el aumento de los mares que estamos provocando. Incluso en países como Estados Unidos y el Reino Unido, la subida del nivel del mar en este siglo podría exigir migraciones a gran escala lejos de las costas sin protección. En los países menos capacitados para afrontarlo, la pérdida de vidas y medios de vida, el caos político y los conflictos son muy probables si no se recibe apoyo.
La triste realidad es que las comunidades costeras de todo el mundo parecen estar abocadas a un futuro mucho más difícil del que se prevé actualmente. Como comunidad global, los gobiernos deben trabajar juntos para hacer todo lo posible por ayudar.





