Las ciudades representan dos tercios del consumo energético mundial y están liderando el abandono del carbón como fuente de energía.
Varias ciudades están adoptando ahora medidas drásticas para eliminar el carbón de su combinación energética y apostar por una transición hacia la energía limpia.
Surgen algunas estrategias para reducir la dependencia de las ciudades de la industria del carbón, como dar más poder a las empresas municipales de servicios públicos, reducir la demanda energética e incentivar las energías renovables.
Los países de todo el mundo tendrán que eliminar progresivamente el carbón como fuente de energía principal si el mundo quiere alcanzar sus objetivos climáticos para evitar un calentamiento peligroso. Hoy en día, la energía del carbón representa el 38 % de la red eléctrica, y la mayoría de los países fuera de Europa y Norteamérica van camino de seguir y ampliar el uso del carbón.
Pero las ciudades, que representan dos tercios del consumo energético mundial, están liderando el abandono del carbón como fuente de energía, según un nuevo informe de C40 Cities, una organización internacional de líderes urbanos que aplican medidas climáticas.
La organización midió el importante impacto que las ciudades tienen en la trayectoria mundial del uso del carbón. Evaluó el impacto de las centrales eléctricas de carbón en sus 61 ciudades miembros y comprobó que el uso continuado del carbón podría causar 264.900 muertes prematuras debidas a la contaminación atmosférica y costar a las ciudades 877.000 millones de dólares en la próxima década. Si esas ciudades eliminaran el carbón de forma progresiva, podrían evitar emisiones equivalentes al 6 % del presupuesto mundial de carbono para 2030.
“El carbón sigue siendo la mayor amenaza, pero también la mayor oportunidad en todo el mundo”, afirma Markus Berensson, uno de los autores del informe. “Si seguimos por el camino actual, se generará una enorme cantidad de emisiones, pero si empezamos ahora por el camino correcto, se evitará una enorme cantidad de emisiones, lo que dará al mundo tiempo para ocuparse de otras grandes fuentes, como el transporte o la agricultura”.
Varias ciudades están adoptando ahora medidas drásticas para eliminar el carbón de su combinación energética y apostar por una transición hacia la energía limpia. Mientras los gobiernos nacionales se retrasan, los gobiernos municipales están adoptando una postura más firme en la política energética. Surgen algunas estrategias para reducir su dependencia de la industria del carbón: eliminar progresivamente el carbón, dar más poder a las empresas municipales de servicios públicos, reducir la demanda energética e incentivar las energías renovables.
Hemos destacado cuatro lugares que están dando algunos de los pasos más importantes para reducir su uso del carbón.
Los Ángeles, Estados Unidos
Los Ángeles está cerrando sus centrales eléctricas de carbón. La ciudad fijó recientemente el objetivo de 100 % de energía limpia para 2035, diez años antes de su objetivo anterior. En 2016, el Departamento de Agua y Energía de Los Ángeles (LADWP) se retiró de la copropiedad de una enorme central eléctrica de carbón en Arizona que había sido el tercer mayor generador de gases de efecto invernadero de Estados Unidos. En el plazo de un año, las demás compañías propietarias de la central votaron su cierre, y fue demolida en 2020. LADWP también puso en marcha un plan para transformar una central de carbón en Utah en una de gas natural para 2025 y, después, en una de hidrógeno limpio para 2045.
Pocas grandes ciudades han avanzado con tanta rapidez, ni con un impacto regional tan importante, para cambiar su combinación de combustibles alejándose del carbón.
Londres, Reino Unido
Londres trabaja para que las alternativas limpias al carbón sean más asequibles. En 2019, la ciudad se asoció con una empresa de energías renovables para poner en marcha una empresa municipal de servicios públicos que genera un 100 % de energía renovable. Según el alcalde Sadiq Khan, los objetivos declarados son hacer que la energía limpia sea más accesible para la población y, al mismo tiempo, reducir las facturas energéticas de los hogares. La puesta en marcha aún es modesta, con unos 6.000 hogares inscritos a mediados de 2021, pero la empresa prevé seguir creciendo. La ciudad también lanzó un Mapa de Oportunidades Solares, que ayuda a las personas a estimar el potencial para instalar paneles solares en edificios y terrenos abiertos de la ciudad. Forma parte del más amplio Plan de Acción Solar del alcalde, que pretende tener instalada en la ciudad una capacidad de energía solar de un gigavatio para 2030.
Nueva York, Estados Unidos
La ciudad de Nueva York está reduciendo la demanda energética actualizando su infraestructura. Durante la última década, Nueva York ha aprobado una serie de leyes para mejorar la eficiencia energética de sus edificios, que representan la mayoría de sus emisiones de gases de efecto invernadero. Una ley aprobada en 2019 exige que todos los edificios nuevos y las renovaciones dispongan de cubiertas verdes o solares. En mayo de 2021 se propuso una enmienda al código de construcción de la ciudad que promovería la electrificación de los edificios al establecer un límite a la cantidad de emisiones de carbono que pueden producir los edificios nuevos y renovados. La medida prohibiría de facto el gas natural en los edificios nuevos.
Áreas metropolitanas de los Apalaches, Estados Unidos
Ocho ciudades de la región de los Apalaches en Estados Unidos, entre Pensilvania y Alabama, están trabajando juntas para ayudar a garantizar que la transición a la energía limpia incluya a todos. Los alcaldes de Cincinnati, Columbus, Pittsburgh y otras localidades de la región se sumaron al Plan Marshall para la América Media. Se trata de un plan para crear infraestructuras de energía limpia, como turbinas eólicas y estaciones de recarga para vehículos eléctricos, y generar empleos en estos sectores que sustituyan a los perdidos con el abandono del carbón y los combustibles fósiles. El plan reúne a líderes gubernamentales, empresas de la industria pesada e inversores para remodelar el futuro económico de la región, históricamente dependiente de la extracción y quema de carbón y combustibles fósiles.
Eliminar el carbón es una carrera contrarreloj
La presión de los gobiernos subnacionales puede impulsar a los actores nacionales a aplicar planes para abandonar el carbón rápidamente, lo que, según subrayan los investigadores, es lo más esencial en este momento. “El problema actual es el retraso climático, no la negación”, afirma Rachel Huxley, otra investigadora del informe de C40 Cities. “El reto es actuar con suficiente rapidez”.
Aunque las localidades no pueden fijar la política de todo un país, los gobiernos locales ejercen un poder blando para que los gobiernos nacionales cumplan los compromisos climáticos del Acuerdo de París. Hasta ahora, 40 ciudades de todo el mundo se han unido a la Powering Past Coal Alliance, una organización de gobiernos nacionales y regionales, así como de empresas, que trabaja para eliminar progresivamente el carbón.






