Por qué no podemos permitirnos descartar la compensación de carbono en una crisis climática

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  • Tenemos 10 años para evitar daños irreversibles en el planeta debidos al cambio climático.

  • Pese a esta urgencia, herramientas fundamentales como la compensación de carbono, se han visto empañadas por acusaciones de greenwashing.

  • Tenemos el imperativo moral de actuar ahora y aprovechar el potencial de los proyectos de carbono.

Dado su potencial, cabría pensar que las inversiones en la naturaleza serían una prioridad clave. Pues bien, se equivoca. Las inversiones en la naturaleza representan solo el 3 % de las finanzas mundiales destinadas a proteger el clima, una proporción frustrantemente pequeña.

Como científico, prefiero atenerme a los datos antes que debatir cuestiones morales. Sin embargo, ya no puedo evitar entrar en una discusión que absorbe a la comunidad ambiental. Mis colegas científicos del clima nos dicen que tenemos unos 10 años para revertir la creciente concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera o enfrentarnos a una catástrofe.

Las compensaciones de carbono, una herramienta fundamental para lograrlo, están atascadas en una disputa sobre si son simplemente greenwashing. Estas críticas volvieron a surgir recientemente después de que Mark Carney, enviado especial de las Naciones Unidas para la Acción Climática y las Finanzas, detallara un plan para ampliar el mercado mundial de compensaciones de carbono.

Entonces, ¿qué son las compensaciones de carbono y de qué trata el debate?

La idea es la siguiente: las empresas o las personas pueden comprar y negociar créditos para compensar una parte de sus emisiones de carbono, con los ingresos destinados a propietarios de tierras y comunidades como incentivo para proteger y restaurar los bosques. Esto evita las emisiones procedentes de la deforestación, la segunda causa principal del cambio climático, y absorbe el carbono de la atmósfera.

Sumideros terrestres en las trayectorias de 1,5 °CImage: Griscom et al., 2017

El problema es que algunos críticos, muchos de ellos colegas ecologistas, ven en estas inversiones en la naturaleza una licencia para que las empresas contaminen: riesgos morales que, según afirman, equivalen a greenwashing.

Puedo comprender este razonamiento. Muchas empresas han trabajado con empeño en contra de las políticas climáticas y ambientales responsables, pero esa tendencia está cambiando.

Las empresas líderes reconocen ahora su dependencia fundamental de la naturaleza y de un clima estable, y reconocen la necesidad de protegerlos comprando compensaciones de carbono, una herramienta pragmática y eficaz. Cualquier retraso adicional en la aplicación de esta herramienta sumirá a la humanidad en una catástrofe climática de un impacto mucho mayor. Ese es el verdadero riesgo moral al que nos enfrentamos hoy.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente a la deforestación?

La ciencia es clara. Debemos hacer dos cosas para evitar un colapso climático total: reducir drásticamente las emisiones y eliminar rápidamente el carbono que ya está en la atmósfera. La gran mayoría de los recortes de emisiones debe provenir del fin del uso de combustibles fósiles, pero no alcanzaremos nuestros objetivos de reducción de emisiones sin abordar la deforestación, la segunda causa principal del cambio climático. Los proyectos de carbono forestal de alta calidad proporcionan la financiación necesaria para garantizar que los gobiernos y las comunidades locales mantengan sus bosques en pie.

En 2017 publiqué un estudio junto con colegas que concluyó que la naturaleza puede aportar un tercio de los recortes de emisiones necesarios para 2030 para evitar un desastre climático. No solo las compensaciones de carbono respaldan soluciones climáticas naturales, como la reforestación o la restauración de manglares, sino que las empresas que invierten en ellas tienden a tomar en serio sus compromisos climáticos.

Potencial de mitigación por ecosistemaImage: Griscom et al. 2017

El Informe del CDP sobre cambio climático 2016 reveló que las empresas que compraron créditos de carbono voluntarios también realizaron recortes de emisiones más ambiciosos en comparación con las que no lo hicieron. Además, pese a su nombre, las "compensaciones" no son solo un intercambio uno a uno por evitar recortes de emisiones. El comercio de carbono aporta opciones naturales de menor coste, lo que permite obtener mucha más mitigación climática por el dinero invertido ("bang for the buck"). Eso sí, las afirmaciones sobre compensaciones de carbono deben verificarse. Afortunadamente, los sistemas de verificación del carbono han mejorado notablemente.

Quienes siguen sin estar convencidos de la importancia de los créditos de carbono podrían considerar cómo se han beneficiado algunas comunidades locales y desfavorecidas.

Historias de éxito

Un proyecto exitoso de carbono forestal en una zona de la Amazonía peruana que tenía algunas de las tasas de deforestación más altas del país ha reducido la deforestación en un 75 %, lo que ha permitido evitar más de 6 millones de toneladas de emisiones de carbono, equivalentes a retirar de la circulación más de 1 millón de automóviles cada año. Alrededor del 70 % de la comunidad local de esta zona se benefició de este programa gracias a una mejor atención sanitaria y formación agrícola.

Esos beneficios tienen rentabilidad real. Tomemos la cosecha de café de Alto Mayo: los ingresos generados por el proyecto de carbono han ayudado a la cooperativa local de café cultivado bajo sombra a invertir en productividad y calidad, y a acceder a nuevos mercados. Incluso con la pandemia que ha arruinado la economía peruana, las exportaciones de la cooperativa crecieron un 50 % en 2020 y desde 2016 ha obtenido 3 millones de dólares en ingresos.

Otro programa de compensaciones de carbono en California ha visto negociar más de 100 millones de créditos hasta la fecha, generando más de 500 millones de dólares en ingresos, de los cuales la mayor parte se destina directamente a las comunidades locales.

Por su parte, el Gobierno de Costa Rica genera 30 millones de dólares al año para la conservación forestal mediante la venta de créditos de carbono, y ha conservado más de 2,5 millones de acres de sus bosques hasta la fecha.

Así es como Costa Rica casi duplicó el tamaño de sus selvas tropicales en una generación.
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Esta es precisamente la razón por la que las compensaciones de carbono son tan importantes: crean incentivos positivos que trastocan los motivos económicos convencionales que hacen que los bosques tropicales valgan más muertos que vivos. Aumentar la demanda de compensaciones puede generar la acción tan necesaria para probar soluciones eficaces y socialmente responsables, y ampliarlas a escala mundial mediante reformas políticas.

En otras palabras, las compensaciones de carbono son esenciales porque ofrecen una forma sencilla de conservar, regenerar y ampliar los bosques. Una vez que una empresa u otra entidad ha reducido sus emisiones todo lo posible con la tecnología existente, puede comprar créditos para desplegar la tecnología climática más extendida, pero insuficientemente financiada, que existe: la fotosíntesis, compensando así el impacto ambiental de fuentes de energía como el combustible para aviones, que todavía no cuentan con alternativas rentables.

Las compensaciones de carbono no son una panacea. No sustituyen a reducciones masivas y exhaustivas de las emisiones de combustibles fósiles. Como ocurre con todas las soluciones climáticas innovadoras, ha habido éxitos, algunos de los cuales he mencionado, y fracasos. Debemos aprender con disciplina de ambos.

Esta es la conclusión fundamental: la destrucción de la naturaleza es el segundo mayor impulsor del cambio climático, y no evitaremos una crisis climática sin inversiones que detengan y reviertan esta destrucción. Tenemos una herramienta que hace precisamente eso. No utilizarla es inmoral.

El esfuerzo del Foro Económico Mundial para acelerar el cambio

Desbloquear la financiación de carbono a gran escala para la naturaleza, ya sea mediante acciones voluntarias o de cumplimiento, requiere una estrecha colaboración entre gobiernos, empresas, inversores y sociedad civil. El Foro Económico Mundial y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible copatrocinan la Alianza para Soluciones Climáticas Naturales para reunir a partes interesadas públicas y privadas con el fin de identificar oportunidades y obstáculos para la inversión en compensaciones de carbono en mercados nuevos y existentes, y aumentar la financiación para la naturaleza.

La Alianza NCS complementa la labor de la Plataforma para Acelerar las Soluciones Basadas en la Naturaleza del Foro Económico Mundial, donde otros proyectos como la Alianza para los Bosques Tropicales, 1t.org y Agenda de Acción por la Naturaleza están impulsando economías de emisiones netas cero y positivas para la naturaleza.

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