Entre 2014 y 2016, las emisiones globales de carbono se mantuvieron estables. Quizá fuera una falsa esperanza. Las nuevas proyecciones indican que probablemente las emisiones de 2017 aumenten, lo que obstaculizaría los esfuerzos por evitar que las temperaturas globales sigan subiendo.
En virtud del Acuerdo de París, el mundo debe alcanzar emisiones netas cero hacia 2050, lo que significa que debemos dejar de quemar combustibles fósiles o quemarlos solo cuando podamos capturar y enterrar sus emisiones. De lo contrario, no podremos evitar que las temperaturas globales superen en más de 2 °C los niveles preindustriales antes de que termine este siglo, un umbral a partir del cual los cambios peligrosos del clima podrían ser irreversibles.
Las últimas estimaciones se presentaron en las conversaciones sobre el clima celebradas en Bonn por el Global Carbon Project. Las emisiones han vuelto a aumentar por diversos motivos: las de India y China crecen más rápido de lo previsto, mientras que las de Estados Unidos y Europa no disminuyen con la rapidez esperada.
«Los compromisos globales para reducir las emisiones, asumidos en París en 2015, todavía no se están traduciendo en medidas», afirma Glen Peters, director de investigación de CICERO y uno de los autores de la nueva estimación. «Es demasiado pronto para proclamar que hemos superado un punto de inflexión y emprendido el camino hacia las emisiones cero».
La semana pasada, los países se reunieron en Bonn para acordar mejores formas de coordinar la acción climática. En respuesta a la intención de Donald Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París, Siria y Nicaragua —los dos últimos países que aún no se habían adherido— han acordado sumarse a este acuerdo. Un grupo de legisladores y filántropos estadounidensesestá diciendo a otros países que las intenciones de Trump no representan las de Estados Unidos en su conjunto.





