Más de 3.000 millones de personas dependen de los recursos marinos para sus medios de vida.
Pero el acceso a los recursos oceánicos es limitado y se distribuye de forma inequitativa; un reducido número de actores nacionales y empresas domina la economía oceánica.
Los países deben adoptar enfoques más audaces e integrales para lograr una economía oceánica sostenible y abordar las desigualdades existentes, afirman expertos.
La sostenibilidad y la equidad son dos caras de la misma moneda. La equidad es un requisito previo para una economía oceánica sostenible, en la que la humanidad protege los ecosistemas marinos y costeros, utiliza los recursos oceánicos de forma sostenible y garantiza una distribución equitativa de los beneficios, especialmente para los más de 3.000 millones de personas que dependen de los recursos marinos para sus medios de vida.
En las industrias oceánicas han surgido preguntas sobre cómo lograr esta clase de «economía azul» sostenible y equitativa. Aquí examinamos en profundidad qué significa la equidad en el sector oceánico.
¿Cuáles son los desafíos para crear una economía oceánica equitativa?
La equidad oceánica aborda la justicia en el trato que reciben las personas en las industrias oceánicas y en la elaboración y aplicación de las políticas que regulan el uso del océano.
El primer problema es la distribución de los beneficios del océano.
Las decisiones políticas sobre el océano no solo afectan a la salud de los ecosistemas marinos, sino también a los derechos y el bienestar de las comunidades que dependen del océano para obtener alimentos y medios de vida, así como por su valor cultural y su protección costera.
El acceso a los recursos oceánicos es limitado y se distribuye de forma inequitativa. Un reducido número de actores nacionales y empresas domina la economía oceánica y acapara muchos de sus beneficios. Por ejemplo, cinco países de ingresos altos son responsables del 86 % de toda la pesca en alta mar (China, Taiwán, Japón, Corea del Sur y España), y 13 empresas del sector pesquero controlan entre el 11 y el 16 % de las capturas mundiales.
Al mismo tiempo, la mayor parte de los costos de las actividades económicas oceánicas recae en comunidades marginadas y locales que dependen de la pesca como principal fuente de proteínas. La equidad y la justicia en el océano responden a una estructura jerárquica, y unos pocos actores poderosos y adinerados influyen en ellas de manera desproporcionada.
El segundo problema es la inclusión en la toma de decisiones sobre los recursos oceánicos.
Las decisiones políticas sobre el océano no solo afectan a la salud de los ecosistemas marinos, sino también a los derechos y el bienestar de las comunidades que dependen del océano para obtener alimentos y medios de vida, así como por su valor cultural y su protección costera.
El problema es que las comunidades locales suelen quedar excluidas de los procesos de toma de decisiones relacionados con el desarrollo y la gestión del océano. Basta considerar que las mujeres representan el 85 %de la fuerza laboral del sector pesquero, pero a menudo no están representadas en los puestos de gestión pesquera, lo que da lugar a políticas que socavan sus medios de vida. Estas barreras, que suelen deberse a convenciones sociales, limitan el poder adquisitivo de las mujeres para invertir en mejores embarcaciones y equipos, y explorar nuevos métodos o zonas de pesca.
Una economía oceánica sostenible puede impulsar una mayor igualdad
Necesitamos enfoques más audaces e integrales para lograr una economía oceánica sostenible. Como la equidad es una cuestión transversal, los gobiernos y los organismos pueden incorporarla de forma generalizada en las intervenciones de todas las escalas, por ejemplo, incluyendo de manera significativa a las comunidades indígenas y los grupos marginados en la toma de decisiones. Por ejemplo, las organizaciones indígenas tienen estatus permanente en el Consejo Árticoy plenos derechos de consulta en las negociaciones y decisiones.
Mientras los países siguen desarrollando estrategias nacionales para la economía oceánica, sus planes deben abordar las desigualdades existentes. Cuando se tienen en cuenta las voces y los valores de las comunidades locales en los planes oceánicos nacionales, esto ayuda a aumentar el apoyo local y mejorar el cumplimiento de las normas. Al incluir la equidad en la toma de decisiones sobre el océano, las políticas se vuelven más representativas, pertinentes y eficaces.
Lo mismo ocurre con la sostenibilidad. Es urgente lograr una gestión sostenible del océano al 100 % que involucre eficazmente a todas las partes interesadas en la planificación y la toma de decisiones. Por ejemplo, San Cristóbal y Nieves estableció un plan integral de zonificación marinamediante un proceso participativo que integró sectores como la pesca, la conservación, el transporte marítimo y el turismo. En el proceso de diseño participaron partes interesadas de todos los niveles —desde el gobierno hasta los grupos comunitarios y las asociaciones de pescadores— para definir una visión compartida. La aplicación de este plan ayudará a las comunidades más dependientes de los recursos oceánicos a garantizar su sostenibilidad.
Además, avanzar hacia una economía oceánica equitativa requerirá transformar las prácticas sociales, financieras y políticas. Este cambio exigirá una firme voluntad política, una gobernanza inclusiva y planificación a largo plazo, con la equidad integrada en las operaciones, las instituciones y los sectores.
Oportunidades para impulsar la equidad oceánica
Los próximos años ofrecen grandes oportunidades para actuar sobre estos problemas y crear conciencia sobre la equidad y la justicia sociales en la economía oceánica. Estas son cinco:
1. Tener en cuenta la equidad en las negociaciones intergubernamentales.
Los grupos marginados suelen estar infrarrepresentados en las principales negociaciones intergubernamentales. La cumbre climática de la ONU en Egipto en 2022 (COP27) será una oportunidad para apoyar a quienes son más vulnerables a los daños causados por el cambio climático. Está por verse cómo recibirán ese apoyo, pero las soluciones oceánicas equitativas deberían formar parte de la agenda. Del mismo modo, la Convención sobre la Diversidad Biológica celebrada en Kunming, China, en 2022 (COP15) puede garantizar que se tengan en cuenta las consideraciones de equidad al fijar nuevos objetivos mundiales de protección de la biodiversidad.
2. Investigar más la inequidad oceánica a través del Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas.
El Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sosteniblede la ONU tiene como objetivo acelerar soluciones innovadoras basadas en las ciencias oceánicas. La investigación actual sobre el océano se genera principalmente en países de ingresos altos y no aborda plenamente los problemas de equidad oceánica mundial. Nuevas investigaciones sobre los principales factores de la inequidad oceánicapueden ayudar a los países a subsanar las lagunas de datos, fortalecer su capacidad política y planificar eficazmente una gestión sostenible del océano al 100 %. Investigar más la inequidad ayudará a orientar la agenda de investigación para apoyar a las regiones infrarrepresentadas y subrayar la necesidad de incorporar a las comunidades que dependen del océano en los procesos de toma de decisiones.
3. Mejorar el reparto de los beneficios en alta mar.
La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) está en proceso de negociación para establecer un tratadosobre la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en «alta mar», las zonas situadas más allá de la zona económica marina exclusiva de un país, donde ningún país tiene la responsabilidad exclusiva de la gestión. Estas zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional comprenden el 64 % del océano. El nuevo tratado jurídicamente vinculante abordará cuestiones de equidad oceánica y podría aliviar algunas de las desigualdades existentes en el acceso a los recursos oceánicos. Por ejemplo, actualmente una empresa ha registrado el 47 %de todos los recursos genéticos marinos conocidos. Como los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo han estado infrarrepresentadosen algunas negociaciones, un nuevo acuerdo que fomente el desarrollo de capacidades y el reparto equitativo de los beneficios de los recursos genéticos marinos impulsaría una mayor equidad en el sector.
La equidad y la justicia oceánicas son los cimientos del desarrollo sostenible en el océano.
4. Elaborar planes oceánicos sostenibles, inclusivos e integrados.
Para promover una gestión inclusiva y participativa de las aguas nacionales, los países pueden elaborar y aplicar Planes Oceánicos Sostenibles (POS), cuyo objetivo es gestionar de forma sostenible el 100 %de la superficie oceánica bajo jurisdicción nacional. Muchos países, como Fiji, ya están elaborando POS. Las partes interesadas clave —incluidas las comunidades indígenas y las mujeres— deben participar plenamente en todas las etapas de los procesos de planificación y toma de decisiones, a fin de abordar la variedad de intereses sociales, culturales, económicos y ecológicos de las comunidades locales. La inclusión y la gestión integrada ayudarán a elaborar políticas que respalden el uso sostenible del océano y garanticen beneficios equitativos para las generaciones presentes y futuras.
5. Reconocer un océano saludable como un derecho humano.
La reciente resolucióndel Consejo de Derechos Humanos de la ONU reconoce que un medio ambiente limpio, saludable y sostenible es un derecho humano, y otorga valor jurídico al medio ambiente. Esta resolución, adoptada en 2021, ayudará a proteger a las personas y las comunidades de los riesgos ambientales para su salud y sus medios de vida. La importancia de otorgar este derecho puede observarse en Argentina, donde la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró responsable al Gobierno argentinode proporcionar reparaciones a las comunidades indígenas por despojarles de sus recursos y perjudicar su cultura. Los países deberían dar el siguiente paso a partir de esta resolución y desarrollar políticas basadas en los derechos para la economía oceánica, reconociendo el valor intrínseco de los ecosistemas oceánicos y sus beneficios para las comunidades locales.
Dar mayor visibilidad a la equidad oceánica
La equidad y la justicia oceánicas son los cimientos del desarrollo sostenible en el océano. Al incorporar una perspectiva de equidad en todos los proyectos nacionales y locales, los planes de financiación y las estrategias climáticas y oceánicas más amplias, los gobiernos pueden apoyar mejor a las comunidades que más dependen de los recursos oceánicos. Esto ayudará a abordar los problemas de inequidad y a dar mayor visibilidad a la equidad oceánica en el ámbito internacional.






