La economía azul vale 2,5 billones de dólares al año. Pero ¿qué es?

The Eastern Caribbean is leading efforts to develop the "blue economy".
The Eastern Caribbean is leading efforts to develop the "blue economy".Image: Unsplash/Tomasz Tomal
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  • La economía azul se basa en los recursos costeros y marinos y genera millones de empleos en todo el mundo.

  • Sin embargo, las prácticas humanas perjudiciales que dañan los océanos también amenazan a este sector clave de la economía mundial.

  • El Caribe Oriental está a la vanguardia de los esfuerzos por invertir considerablemente en el desarrollo de la economía azul, en estrecha colaboración con el Banco Mundial y otros socios.

  • A medida que un número creciente de actividades relacionadas con las costas y el mar —como el turismo y la pesca— compite por el limitado espacio costero, será fundamental que los países del Caribe Oriental establezcan mecanismos eficaces para resolver conflictos.

¿Sabías que las industrias costeras y marinas aportan más de 2,5 billones de dólares estadounidenses a la economía mundial? Estas actividades generan millones de empleos y muchos otros beneficios y servicios. Sin embargo, sus beneficios se ven contrarrestados por prácticas humanas perjudiciales que están destruyendo la salud de nuestros océanos mediante la sobrepesca, la contaminación marina y el calentamiento global, que eleva la temperatura de la superficie del mar y provoca episodios masivos de blanqueamiento y mortandad de corales en todo el mundo.

El enfoque de desarrollo de la economía azul busca abordar esta relación conflictiva con los océanos del mundo.Una economía azul dinámica promueve el uso sostenible e integrado de los recursos naturales vivos costeros y marinos para impulsar el crecimiento económico y mejorar los medios de vida y el empleo , al tiempo que preserva la integridad y la salud de los ecosistemas costeros y marinos.

Los países del Caribe Oriental son grandes naciones marítimas, con una superficie oceánica conjunta de más de 546.000 km2, que sustenta sectores tradicionales de la economía azul, como la pesca, el turismo y el transporte marítimo, además de sectores emergentes como la maricultura, las energías renovables y la biotecnología.

Actualmente, el Caribe Oriental está a la vanguardia de los esfuerzos mundiales por invertir considerablemente en el desarrollo de su economía azul, en estrecha colaboración con el Banco Mundial, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Fondo Fiduciario de Donantes Múltiples PROBLUE. El lanzamiento del Proyecto para Desplegar la Economía Azul del Caribe (UBEC, por sus siglas en inglés) es un gran ejemplo del avance del Caribe.

UBEC es un programa regional de inversión en la economía azul por valor de 60 millones de dólares estadounidenses, financiado por la Asociación Internacional de Fomento y PROBLUE. El proyecto está concebido para todo el Caribe y beneficia a Granada, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, y cuenta con la participación de la Comisión de la OECO en la Fase I, de 2022 a 2027.

El éxito de UBEC ya es evidente: acaba de recibir el prestigioso premio mundial Premio de Asociaciones de las Naciones Unidas para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) en la categoría económica, en reconocimiento a su compromiso y apoyo para catalizar la economía azul de los PEID del Caribe, sentando las bases para ampliar aún más las inversiones en la economía azul en todos los PEID del mundo.

¿Cuál es la situación actual de referencia de la economía azul en el Caribe Oriental?

Con el apoyo del Fondo Fiduciario de Donantes Múltiples PROBLUE, el Banco Mundial encargó una serie de estudios sobre la economía azul para arrojar luz sobre la situación de la economía oceánica del Caribe. Entre sus principales conclusiones, se destacó que los principales sectores de la economía azul están entre los más afectados por los efectos adversos del cambio climático, como el aumento de la temperatura de la superficie del mar, la subida del nivel del mar, la acidificación de los océanos y los efectos destructivos derivados de la mayor frecuencia e intensidad de los desastres naturales.

Al mismo tiempo, el Caribe Oriental es rico en biodiversidad marina y alberga la mayor cantidad de especies de todo el Caribe. Sin embargo, estos recursos naturales vivos costeros y marinos están amenazados por el desarrollo costero sin regulación, las filtraciones de contaminación sólida y líquida desde tierra, la sobrepesca y las proliferaciones de sargazo que restringen el acceso a playas y costas. En conjunto, estos factores perjudican la salud de las comunidades costeras, la seguridad alimentaria y la industria turística.

El turismo es el principal motor de la economía del Caribe Oriental. Representa el 50% del producto interno bruto (PIB) regional y cerca del 40% del empleo.

La industria turística sufrió un duro golpe por la pandemia de COVID-19. El avance de la vacunación en algunos de los principales mercados de origen, la demanda acumulada y la promoción de las islas como «refugios seguros» ayudarán al sector a recuperarse gradualmente en 2022. Aunque es un sector maduro, la demanda turística de la región tiene un gran potencial de crecimiento si se apunta a segmentos turísticos específicos, se adapta a las nuevas demandas del mercado y se mejora la resiliencia y sostenibilidad generales de la base de recursos ambientales y naturales de la que depende la industria turística.

La pesca marina es una fuente importante de seguridad alimentaria y empleo en el Caribe Oriental, aunque representa solo una pequeña proporción del PIB. En este ámbito queda mucho por hacer . Se conoce poco sobre el estado de la mayoría de las poblaciones de peces y mariscos de la región debido a la falta de datos, apoyo financiero y capacidad institucional. Hay importantes oportunidades para añadir valor al sector mejorando la calidad de los productos y armonizando las medidas sanitarias y fitosanitarias para los productos del mar. La maricultura también es un área prometedora para el crecimiento, en particular para aumentar las exportaciones de musgo marino (un alga), cuya popularidad como superalimento está creciendo en los mercados internacionales.

Por otro lado, se estima que el 80 % de la contaminación marina del Caribe Oriental proviene de filtraciones desde tierra, principalmente de aguas residuales sin tratar, basura mal gestionada y escorrentía agrícola . La gestión de residuos es crucial para la salud de la pesca costera de los Estados insulares y de los ecosistemas asociados, que a su vez son esenciales para las playas y otros activos naturales que atraen a los turistas. Aunque estos países cuentan con sistemas de gestión de residuos y realizan esfuerzos concertados para abordar el problema de la contaminación por plásticos, en la mayoría de los casos no existen sistemas de recogida selectiva ni protocolos para los materiales reciclables, medidas clave para reducir dicha contaminación.

De cara al futuro

A medida que un número creciente de actividades relacionadas con las costas y el mar compite por el limitado espacio costero (por ejemplo, el turismo, la pesca y la maricultura), será fundamental que los países del Caribe Oriental establezcan mecanismos adecuados y eficaces para resolver conflictos. Una economía azul más dinámica y sostenible en el Caribe Oriental dependerá de acciones concertadas, entre las que las más urgentes son:

  • Garantizar que sus comités nacionales de gobernanza oceánica estén operativos y cuenten con recursos para coordinar, orientar e informar las acciones gubernamentales destinadas a impulsar una economía azul sólida;

  • Aplicar sus planes maestros costeros y planes de ordenación del espacio marino para orientar la toma de decisiones y apoyar la resolución de conflictos relacionados con este espacio costero y marino compartido;

  • Asegurarse de incluir a las mujeres, los jóvenes, las comunidades locales y los grupos infrarrepresentados como partes interesadas clave en el diálogo y las decisiones sobre la economía azul;

  • Apoyar a las microempresas y a las pequeñas y medianas empresas facilitando el acceso a financiación y al desarrollo de capacidades para aumentar la productividad, impulsar la innovación y promover la diversificación de productos; y

Hay mucho en juego. Es el momento de invertir en los recursos costeros y marinos vivos del Caribe para combatir el cambio climático, garantizar la seguridad alimentaria y los medios de vida, y proteger a las comunidades costeras de la subida del nivel del mar, las tormentas y las inundaciones .

Desplegar la economía azul en las islas del Caribe y en los PEID de todo el mundo ofrece un enorme potencial para diversificar las economías, fortalecer la resiliencia ante las perturbaciones mundiales y el cambio climático, y crear empleos significativos y de largo plazo para todos.

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