A primera vista, podrían parecer paneles solares de color verde brillante. Pero, en lugar de generar electricidad, estas estructuras están repletas de vida vegetal microscópica capaz de purificar el aire circundante y producir ingredientes nutritivos para alimentos.
Los científicos cultivan los microorganismos en un sistema de paneles que puede instalarse en edificios o terrenos, de manera similar a los paneles solares.

¿Cómo funciona?
Al igual que otros organismos fotosintéticos, las plantas cultivadas en los paneles, como las microalgas, las diatomeas y el fitoplancton, utilizan la energía de la luz solar, el agua y el dióxido de carbono para producir el alimento que necesitan para vivir y crecer. Durante la fotosíntesis, liberan oxígeno al aire.
La empresa emergente británica Arborea, desarrolladora de la tecnología, afirma que las hojas biosolares cultivadas en paneles que ocupan una superficie equivalente a la de un solo árbol pueden limpiar el aire al mismo ritmo que 100 árboles.
También producen biomasa orgánica que puede transformarse en ingredientes para productos alimentarios sostenibles de origen vegetal.
Arborea se ha asociado con el Imperial College London para probar al aire libre su sistema de cultivo BioSolar Leaf, como parte del compromiso de la universidad de compensar el impacto ambiental de su nuevo campus en el oeste de Londres.
El fundador Julian Melchiorri, exalumno de Imperial, afirma que el proyecto será una oportunidad para probar la tecnología de «doble acción» en condiciones reales y comprender todo su potencial.
«Cuando fundé Arborea, mi objetivo era combatir el cambio climático y, al mismo tiempo, abordar los problemas críticos relacionados con el sistema alimentario», afirma. «Esta planta piloto producirá aditivos alimentarios saludables y sostenibles, a la vez que purifica el aire, produce oxígeno y elimina el dióxido de carbono del entorno»

La alimentación del futuro
Al igual que Melchiorri, los investigadores que estudian el cultivo de microalgas creen que podría ofrecer una solución sostenible al reto de alimentar a una población mundial en crecimiento.
El sistema alimentario mundial amenaza el medio ambiente y, para 2050, habrá que alimentar a casi 10.000 millones de personas, unos 3.000 millones más que en 2010.
Según la Iniciativa Sistémica del Foro Económico Mundial sobre la Configuración del Futuro de la Alimentación, esta población ampliada demandará un 70% más de alimentos que los que se consumen hoy. Para afrontar este reto, la iniciativa estudia formas de transformar el sistema alimentario actual y proteger al mismo tiempo la salud humana y la del planeta.
Las microalgas se perfilan como un alimento del futuro: crecen rápidamente y utilizan solo una fracción de la tierra y el agua necesarias para los cultivos y la ganadería.
Las algas comestibles, como las algas marinas, han sido un alimento básico durante siglos en países como China, Japón y Corea. Sin embargo, distintas especies de microalgas están ganando popularidad rápidamente en todo el mundo como fuente alternativa de proteínas, antioxidantes y otros nutrientes.
Las microalgas más conocidas, como la espirulina y la chlorella, se encuentran en suplementos nutricionales, barritas, pasta, helados, batidos, pan, pasteles y muchos otros productos.





