Por qué la biodiversidad es asunto de todos

Business towers and Green leaves; nature-positive business
Businesses must prioritize nature-positive strategies to boost resilience, innovation and competitiveness.Image: Getty Images/iStockphoto/xijian
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  • Las empresas y la sociedad dependen de ecosistemas funcionales para todo, desde las materias primas y el agua limpia hasta la regulación del clima y la polinización.

  • Los directores ejecutivos y los miembros de los consejos de administración deben situar la biodiversidad en el centro de la estrategia empresarial para impulsar la resiliencia, la innovación y la competitividad.

  • La edición de este año de la Reunión Anual de la Organización Internacional de Normalización ofrece una plataforma para colaborar en acciones positivas para la naturaleza.

A menudo se dice que el cambio climático es el problema que define nuestra época. Sin embargo, para los líderes empresariales se está desarrollando en paralelo un desafío igual de urgente: la destrucción del mundo natural.

La biodiversidad es el sustento de la naturaleza. Los recursos, servicios y la estabilidad que esta proporciona son la base de la actividad económica y de la creación de valor a largo plazo. Por tanto, no se trata de una cuestión abstracta para los responsables de formular políticas: es un riesgo empresarial, un riesgo para las personas y una prueba de liderazgo para los directores ejecutivos y los miembros de los consejos de administración.

Desde las materias primas y el agua limpia hasta la regulación del clima y la polinización, las empresas y la sociedad dependen de ecosistemas funcionales. Estos ecosistemas dependen de la presencia de innumerables especies —millones de organismos vivos, desde plantas y animales hasta los microbios más diminutos—, cada una con una función crucial e interconectada. Este equilibrio, perfeccionado durante millones de años de evolución natural, es lo que hace que la naturaleza sea resiliente, saludable y productiva.

Sin biodiversidad, las cadenas de suministro se tambalean, los costos aumentan y la reputación se resiente. La biodiversidad es la base de la salud, el bienestar y la seguridad de las personas. Situarla en el centro de la estrategia empresarial ya no es opcional: es esencial para la resiliencia, la innovación y la competitividad.

En mis anteriores cargos como director general de WWF International y director ejecutivo de BirdLife International, he visto de primera mano hasta qué punto la salud de los ecosistemas está estrechamente ligada a la estabilidad de las cadenas de suministro, la resiliencia de las economías y la viabilidad del crecimiento futuro. Lo que antes se descartaba como una cuestión ambiental ahora es un asunto de consejo de administración.

La pérdida de naturaleza ya no es problema de otros. Afecta al resultado de todos.

Del colapso silencioso al riesgo real

La pérdida de biodiversidad puede parecer un problema lejano: una especie de rana que desaparece en lo profundo de la selva o arrecifes de coral que se blanquean bajo mares cada vez más cálidos. Pero esta crisis está ocurriendo ahora. De hecho, la pérdida de biodiversidad agrava amenazas que percibimos como más inmediatas, como el cambio climático. Actualmente, los océanos, los bosques, los humedales y los suelos neutralizan aproximadamente la mitad de las emisiones de CO2 causadas por el ser humano. El objetivo de cero emisiones netas por sí solo no mantendrá las temperaturas mundiales por debajo de los 2 °C, por lo que también debemos preservar la capacidad de estos ecosistemas para almacenar carbono.

La escasez de materias primas, las interrupciones de las cadenas de suministro, las crisis hídricas, la inseguridad alimentaria y el colapso de los seguros están directamente vinculados a la pérdida de naturaleza. Casi la mitad del PIB mundial, unos 44 billones de dólares , depende en gran medida o moderadamente de la naturaleza y sus servicios. Pero, en realidad, toda la economía depende de la naturaleza para existir.

Para los directivos, esto se traduce en prioridades claras. Deben asegurar las cadenas de suministro, reducir la exposición al riesgo sistémico y crear modelos de negocio que regeneren la naturaleza en lugar de agotarla, al tiempo que fortalecen la resiliencia empresarial y la licencia social para operar y, en última instancia, la viabilidad y la rentabilidad.

Y, sin embargo, el modelo económico mundial sigue tratando los recursos y servicios de la naturaleza como si fueran gratuitos, infinitos e indestructibles.

El imperativo de ser positivos para la naturaleza

Así como aspiramos a lograr cero emisiones netas, ahora debemos aspirar a un saldo neto positivo para la biodiversidad, lo que significa restaurar la naturaleza y crear más capital natural del que consumimos. Para el mundo empresarial, ser positivo para la naturaleza significa fijar hoy objetivos y marcos de rendición de cuentas, sin esperar a que haya regulación. Las empresas que lideren este esfuerzo definirán los mercados del mañana.

Ser positivo para la naturaleza no es un eslogan. Es un objetivo mundial unificador, medible y basado en la ciencia, como la meta climática de 1,5 °C. Significa detener y revertir la pérdida de biodiversidad y lograr una recuperación continua; no solo frenarla o reducirla.

Aquí es donde las empresas deben liderar.

Voces por la Naturaleza | Karen Sack sobre cómo construir resiliencia empresarial a través de la naturaleza
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Dar forma al futuro de la biodiversidad

La edición de este año de la Reunión Anual de la Organización Internacional de Normalización en Kigali, Ruanda, del 6 al 10 de octubre, ofrece la oportunidad de avanzar en la dirección correcta mediante la próxima norma ISO sobre biodiversidad. La reunión creará una plataforma sólida para colaborar y coordinar acciones positivas para la naturaleza. Por ejemplo, en la sesión Protege la naturaleza. Lidera con propósito, destacaré la importancia sustancial de la biodiversidad para las empresas.

Para los líderes, la cuestión ya no es si actuar, sino con qué rapidez puede integrarse la biodiversidad en la estrategia, los informes y las decisiones de inversión. Esto responde claramente a prioridades empresariales como la resiliencia, la gestión de riesgos, las oportunidades de desarrollo y el valor a largo plazo.

Las medidas audaces en favor de la naturaleza y la biodiversidad determinarán si las empresas apenas sobreviven o prosperan de verdad en un mundo donde la sostenibilidad ya no es opcional. El futuro depende de un nuevo modelo empresarial en el que el éxito económico y la salud ecológica vayan de la mano.

Cada generación cree que su momento es único. El nuestro realmente lo es. Somos la primera generación que comprende plenamente el daño que hemos infligido al mundo natural y sus consecuencias para nuestro futuro, y probablemente la última que puede revertirlo a tiempo.

El mundo empresarial debe decidir ahora si se aferra a un modelo que erosiona el valor a largo plazo o si cambia a uno que restaura y mantiene. Porque ser positivo para la naturaleza también es positivo para las empresas.

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