La biobanca es la recopilación, el procesamiento y el almacenamiento de muestras biológicas y datos para la investigación.
La recopilación masiva de datos será fundamental para ampliar rápidamente lo que sabemos actualmente en los ámbitos de la salud y las enfermedades.
Los expertos afirman que es necesario respaldar la infraestructura para alcanzar su potencial, pero las consideraciones éticas son fundamentales.
Aumentar la disponibilidad de muestras biológicas de alta calidad a través de los biobancos tiene el potencial de impulsar la investigación mundial en materia de salud y acelerar los avances hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible como la cobertura sanitaria universal, según ha señalado una cumbre científica de la ONU.
La biobanca es el proceso mediante el cual se recogen, anotan, almacenan y redistribuyen para la investigación muestras de fluidos o tejidos corporales con el fin de mejorar la comprensión de la salud y las enfermedades.
La pandemia de COVID-19 puso de relieve el valor de esta recopilación y procesamiento de muestras y de los datos, mientras los científicos se apresuraban a desarrollar vacunas y tratamientos eficaces.
“La biobanca es fundamental para apoyar el ODS 3 —salud y bienestar—, al respaldar el descubrimiento de nuevos tratamientos para los grandes desafíos sanitarios”, afirmó el virólogo Zisis Kozlakidis, uno de los ponentes de la Cumbre Científica en línea, celebrada durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
Desarrollados en 2015 por los Estados miembros de la ONU, los ODS son “un plan compartido” para alcanzar, de aquí a 2030, un futuro mejor y sostenible para todos. Los 17 objetivos incluyen poner fin a la pobreza y el hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover una agricultura sostenible y garantizar vidas sanas en todo el mundo.
Kozlakidis, responsable del servicio de laboratorios y del grupo de biobancos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), en Lyon (Francia), explicó que la investigación médica se basa en el análisis de muestras y —dado que las asociaciones en muchas enfermedades suelen ser débiles— estas muestras son necesarias en grandes cantidades.
“La implicación es clara: si los biobancos disponen de más muestras de alta calidad y bien caracterizadas, la investigación avanzará con mayor rapidez y repercutirá en una prestación más rápida de la atención sanitaria de precisión en la actualidad, como parte del ODS 3”, añadió Kozlakidis.
En la reunión de la cumbre celebrada el 22 de septiembre, Kozlakidis habló sobre cómo los datos recogidos como parte de la atención clínica rutinaria pueden reutilizarse para la investigación, con el fin de mejorar los servicios de salud en una era cada vez más digital. “Hemos visto que la aplicación de la inteligencia artificial ha traído una nueva era de posibilidades y promesas, pero requiere operar con datos de gran escala y alta calidad [como los que se encuentran en algunos biobancos].”
Añadió que el modelo de salud digital implementado en los países de ingreso alto tendría que adaptarse a entornos con recursos limitados.
Kurt Zatloukal, catedrático de patología de la Universidad Médica de Graz (Austria), declaró en la reunión: “Los biobancos albergan muestras humanas, como tumores extirpados mediante cirugía, [y] sangre extraída durante el diagnóstico, y estos materiales biológicos contienen información muy detallada sobre las enfermedades humanas. Esta comprensión de las enfermedades humanas sienta las bases para el desarrollo de nuevos diagnósticos y nuevos fármacos.”
Según sugirió, los datos generados a partir de biomuestras son un recurso clave para la transformación digital de los sistemas de salud.
Según Zatloukal, los ingresos mundiales de la biobanca superarán los 53 000 millones de dólares en 2027; Zatloukal subrayó uno de los principales desafíos de la biobanca: se exige que la industria farmacéutica aporte financiación, pero los pacientes siguen mostrándose reacios a poner sus muestras a disposición de las empresas farmacéuticas.
“[Para] abordar este problema, [se ha] desarrollado un modelo denominado Centros de Expertos,” explicó Zatloukal en la cumbre. Según dijo, en este concepto se evita que los biobancos envíen o vendan biomuestras directamente a la industria, ya que implica una financiación conjunta y aportaciones de empresas públicas y privadas, con los datos y los conocimientos compartidos entre ambas partes.
“Este modelo de transformación de materia prima biológica en conocimiento y datos [puede] utilizarse también para facilitar la colaboración internacional”, afirmó.
Fredrick Chite Asirwa, director ejecutivo y director general del Instituto Internacional del Cáncer en Kenia, afirmó que también es necesario hacer más para abordar los desafíos que enfrenta la biobanca en África, entre ellos aumentar la concienciación entre los profesionales sanitarios, los responsables políticos y los pacientes, y promover la infraestructura y las redes necesarias para respaldar los biobancos.
“Lo más [importante] son las implicaciones éticas y jurídicas de la creación de biobancos, de modo que los procesos que desarrollamos respondan realmente a las preguntas que se plantean actualmente en nuestros sistemas”, afirmó.





