Los estudios muestran que las tortugas marinas jóvenes del océano Pacífico y del océano Índico están ingiriendo plástico, que ahora representa el 80% de todos los desechos marinos.
Más de 700 especies marinas de todos los tamaños han entrado en contacto con plástico en los océanos.
Sin embargo, las tortugas juveniles pequeñas son las más expuestas debido a sus preferencias alimentarias y a la ubicación de sus hábitats.
Cuando se ingiere, el plástico daña a las tortugas mediante laceraciones, obstrucciones o perforaciones del tracto gastrointestinal.
Se necesitan más investigaciones para comprender con exactitud cómo el consumo de plástico afecta a la salud y a la tasa de supervivencia de las tortugas marinas.
Un nuevo estudio muestra que las tortugas marinas juveniles pequeñas del océano Pacífico y del océano Índico presentan una incidencia muy elevada de ingestión de plástico. De las especies estudiadas, las tortugas verdes tuvieron la mayor incidencia de ingestión de plásticos, mientras que las tortugas carey no mostraron ninguna ingestión. El ciclo de vida de las tortugas marinas podría haberse convertido en una nueva trampa ecológica, en la que las tortugas juveniles quedan ´atrapadas` en hábitats con grandes cantidades de residuos plásticos.
La contaminación por plástico se ha convertido en una de las amenazas más acuciantes para la fauna marina. Se estima que más de 700 especies marinas, desde las ballenas azules hasta los pequeños percebes, han tenido interacciones con plásticos en los océanos. Los plásticos representan ahora 80% de todos los desechos marinos y pueden encontrarse en todas partes, desde las aguas superficiales hasta los sedimentos de las profundidades marinas. Los plásticos presentes en los océanos se presentan como macroplásticos (>1mm) y microplásticos (<1mm).
Un nuevo estudio publicado en Frontiers in Marine Science muestra que las tortugas marinas juveniles pequeñas del océano Índico y del océano Pacífico presentan una incidencia muy elevada de ingestión de plástico.
La ingestión de plástico y el enredo (que puede causar asfixia) están ahora documentados en todas las especies de tortugas marinas. Se cree que las tortugas juveniles pequeñas son las más expuestas, ya que esta etapa de la vida es la más propensa al enredo y a la ingestión debido a sus preferencias alimentarias, mientras que las zonas oceánicas que habitan se superponen con áreas de alta contaminación por plástico.
Se cree que la ingestión de plástico provoca la muerte por laceraciones, obstrucciones o perforaciones del tracto gastrointestinal. También se sospecha que provoca desnutrición y contaminación química.
Ingestión de plástico por parte de las tortugas marinas
Para estudiar cuánto y qué tipo de plásticos ingieren las tortugas juveniles pequeñas, los investigadores examinaron el contenido del estómago, los intestinos, la cloaca y la vejiga de ejemplares varados o capturados accidentalmente en la pesca, procedentes del océano Índico frente a la costa occidental de Australia y del océano Pacífico frente a la costa oriental de Australia. Buscaron plásticos en tortugas verdes (36 en el Pacífico y 22 en el Índico), boba (7 y 14), golfina (siete en el Pacífico), carey (cinco y dos) y tortugas planas (10 y 18). Clasificaron los plásticos según su color y tipo (por ejemplo, plásticos duros, cuerdas o bolsas de plástico) e identificaron las fuentes de los polímeros plásticos encontrados.
Los plásticos solo se encontraron en el tracto gastrointestinal. La cantidad de plásticos (>1mm) ingeridos varió según el océano y la especie. El mayor número de piezas de plástico ingeridas se dio en las tortugas verdes: un ejemplar del océano Índico contenía 343 piezas y un ejemplar del océano Pacífico contenía 144. No se encontró ingestión de plástico en las tortugas carey muestreadas en ninguno de los dos océanos, pero esto podría deberse al pequeño tamaño de la muestra.
La proporción de tortugas que habían ingerido plástico fue mucho mayor en el océano Pacífico que en el océano Índico. De los ejemplares recogidos en el Pacífico, las tortugas verdes tenían más probabilidades de contener plásticos (83%), seguidas de las bobas (86%), las tortugas planas (80%) y las golfinas (29%). Por otro lado, de los ejemplares del océano Índico, las tortugas planas contenían más plásticos (28%), seguidas de las bobas (21%) y las tortugas verdes (9%).
En las tortugas verdes del océano Pacífico, entre el 0% y el 0,9% de la masa corporal total correspondía a plástico ingerido, y entre el 0% y el 2% en las tortugas planas del océano Índico.
Los tipos de plástico también variaron entre los dos lugares de estudio. «El plástico encontrado en las tortugas del Pacífico consistía principalmente en fragmentos duros, que podrían proceder de una amplia gama de productos utilizados por los seres humanos, mientras que los plásticos del océano Índico eran sobre todo fibras, posiblemente procedentes de cuerdas o redes de pesca», afirma la autora principal, la doctora Emily Duncan, de la Universidad de Exeter.
Una nueva trampa evolutiva
Los investigadores llaman la atención sobre la posible trampa evolutiva que la contaminación por plástico ha creado para las tortugas juveniles. Una trampa evolutiva se produce cuando un comportamiento o hábitat que antes era adaptativo ahora tiene efectos negativos sobre la supervivencia y la reproducción en general.
Las tortugas recién eclosionadas se han adaptado para entrar en la zona oceánica (en el caso de las tortugas verdes, bobas, carey y golfinas) o en aguas neríticas (en el caso de las tortugas planas), donde se alimentan y crecen hasta la madurez. Normalmente, estos hábitats son ideales para su desarrollo, pero la rápida introducción de residuos plásticos los ha vuelto peligrosos para las tortugas juveniles.
Son necesarias medidas para mitigar y prevenir la contaminación por plástico. «Los polímeros que las tortugas ingieren con mayor frecuencia en ambos océanos son el polietileno y el polipropileno. Estos polímeros se utilizan tan ampliamente en productos de plástico que es imposible determinar las probables fuentes de los fragmentos que encontramos, por lo que se necesitan intervenciones para detener la contaminación por plástico procedente de fuentes terrestres», afirma Duncan.
«La siguiente etapa de nuestra investigación consiste en averiguar si la ingestión de plástico afecta, y de qué manera, a la salud y la supervivencia de estas tortugas. Para ello será necesaria una estrecha colaboración con investigadores y veterinarios de todo el mundo.»






