El kril antártico se desplaza al sur mientras se calientan las aguas heladas

A seal occupies an iceberg in Andvord Bay, Antarctica, February 14, 2018. REUTERS/Alexandre Meneghini - RC1E39E8D9E0
Warming oceans are affecting wildlife in Antarctica.Image: REUTERS/Alexandre Meneghini - RC1E39E8D9E0
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El kril se desplaza hacia el sur, en dirección a la Antártida, a medida que se calientan los océanos, lo que altera las poblaciones de las que se alimentan pingüinos y ballenas y que capturan los arrastreros industriales, señalaron científicos.

Las principales poblaciones de estos crustáceos parecidos a camarones, que alcanzan los 6,5 cm (2,5 pulgadas) de longitud y forman enormes enjambres, se han desplazado unos 440 km (275 millas) hacia el sur en los últimos 90 años, escribieron en la revista Nature Climate Change.

Una ballena azul sale a la superficie para respirar en una imagen sin fecha de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA)Image: REUTERS

«A menudo se predice que las especies se desplazarán hacia los polos a medida que se caliente el clima. Ya está ocurriendo con el kril», declaró a Reuters el coautor principal Angus Atkinson, del Laboratorio Marino de Plymouth, en Inglaterra.

«El clima se está volviendo cada vez más desfavorable para la reproducción del kril», dijo. En 2015, casi 200 países se comprometieron, en virtud del Acuerdo de París sobre el clima, a limitar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Image: IPCC

Las aguas del Atlántico suroccidental, donde vive la mayor parte del kril, se han calentado 1 grado Celsius (1,8 grados Fahrenheit) en los últimos 90 años, y el kril se concentra en una franja cada vez más estrecha hacia la costa de la Antártida, señalaron los científicos.

Según el British Antarctic Survey (BAS), el kril se encuentra entre las criaturas más abundantes de la Tierra, con una población total estimada de 780 billones, sin contar larvas ni huevos. El kril sirve de alimento a ballenas, focas, pingüinos y otros depredadores.

El estudio, basado en datos de capturas de 1926 a 2016, también señaló que el tamaño medio del kril estaba aumentando, aparentemente porque era menos probable que los ejemplares jóvenes sobrevivieran. El kril puede vivir unos 6 años en las aguas que rodean el continente helado.

«Nuestro análisis revela una especie que enfrenta cada vez más dificultades para reponerse y mantener poblaciones numerosas en el límite septentrional del océano Austral», afirmó en un comunicado el coautor principal Simeon Hill, del BAS.

Según la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, las pesquerías de kril en torno a la Antártida alcanzaron su punto máximo a principios de la década de 1980, con más de 500.000 toneladas capturadas al año, en su mayoría por la Unión Soviética, y habían descendido a 237.000 toneladas capturadas en 2017.

«Es una pesquería bien gestionada, pero esto es una señal de alarma sobre su gestión futura», dijo Atkinson.

«La industria está haciendo todo lo posible» para garantizar una pesquería sostenible a largo plazo, declaró a Reuters Javier Arata, director ejecutivo de la Asociación de Empresas Responsables de Captura de Kril (ARK).

Entre los miembros de ARK figuran Aker Biomarine, filial de Aker en Noruega; Insung, de Corea del Sur; China National Fisheries Corporation; y Pesca Chile.

Arata dijo que, por ejemplo, desde 2019 las empresas de kril acordaron prohibir toda pesca cerca de las colonias de pingüinos.

El kril se captura para elaborar harina o aceite de pescado, que se vende como suplemento para la salud humana. La Unión Soviética solía enlatar kril como alimento, pero Arata dijo que «no tiene mucho sabor».

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