Así es como el estudio de los anillos de los árboles puede ayudar a combatir el cambio climático

An aerial view shows the Amazon rainforest at the Bom Futuro National Forest near Rio Pardo in Porto Velho, Rondonia State, Brazil, September 3, 2015. The town of Rio Pardo, a settlement of about 4,000 people in the Amazon rainforest, rises where only jungle stood less than a quarter of a century ago. Loggers first cleared the forest followed by ranchers and farmers, then small merchants and prospectors. Brazil's government has stated a goal of eliminating illegal deforestation, but enforcing the law in remote corners like Rio Pardo is far from easy. REUTERS/Nacho Doce TPX IMAGES OF THE DAYPICTURE 1 OF 40 FOR WIDER IMAGE STORY "EARTHPRINTS: RIO PARDO" SEARCH"EARTHPRINTS PARDO" FOR ALL IMAGES - GF20000046394
Increased illegal logging and fires have destroyed vast swathes of the Amazon rainforest in recent years.Image: REUTERS/Nacho Doce
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  • La dendrocronología (el estudio de los anillos de los árboles) puede revelarnos más sobre la vida de un árbol, lo que puede contribuir a reducir los impactos del cambio climático mediante una mejor gestión de la tierra.

  • Los anillos más anchos suelen indicar un año en el que las condiciones fueron favorables para el crecimiento, mientras que los anillos más estrechos sugieren un año escaso, marcado por la sequía y la competencia con otros árboles.

Los bosques tropicales son uno de los mayores depósitos de carbono del mundo y contribuyen a regular el clima global. Sin embargo, están desapareciendo a un ritmo alarmante. La deforestación arrasó un área del tamaño de Bélgica en 2018. Estos hábitats suelen talarse para dejar paso a plantaciones de palma aceitera y pastos para la ganadería. En la mayoría de los bosques, una destrucción de esta magnitud es un fenómeno relativamente moderno.

Los ecosistemas de los bosques tropicales suelen tener una biodiversidad muy alta, pero a menudo en lugares donde menos se espera. Las investigaciones han descubierto que con frecuencia hay más fauna silvestre en zonas donde existe una larga historia de actividad humana.

¿Cómo han logrado los pueblos indígenas de los bosques tropicales fomentar la biodiversidad en estos bosques y, al mismo tiempo, domesticar especies arbóreas, construir ciudades y cultivar la tierra? Una nueva investigación publicada en Trends in Plant Science sugiere que la respuesta podría estar escrita en los propios árboles.

Cápsulas del tiempo antiguas

Hace más de 50 000 años, los habitantes de Borneo gestionaban la vegetación del bosque tropical mediante el fuego. Quemaban el borde de los bosques en expansión, y esta perturbación selectiva bastaba para impedir que dominara un gran número de especies arbóreas altas. Así se permitía la regeneración de hábitats ricos en plantas alimenticias silvestres y atractivos para los animales que las personas cazaban.

Otros métodos tradicionales de gestión forestal consistían en abrir el dosel del bosque mediante la selección cuidadosa de los árboles que se iban a talar. La luz que inundaba el suelo del bosque podía entonces favorecer el crecimiento de especies comestibles, como el ñame silvestre, entre la vegetación en regeneración. Estas prácticas se asemejan a las ideas modernas de bosques comestibles y agrosilvicultura, que mantienen una biodiversidad relativamente alta y conservan las reservas de carbono y nutrientes del suelo. Gran parte de esto se pierde al convertirse en plantaciones industriales o ranchos.

La gestión forestal tradicional fomentaba la biodiversidad, mientras que los métodos modernos la erosionan.Image: Caeteno-Adrade et al./Trends in Plant Science

En el pasado, amplias zonas de los bosques tropicales del mundo fueron gestionadas por los pueblos indígenas de esta manera. Los árboles conservan su propio registro de esta historia en su madera. Siempre se ha creído que los árboles tropicales tienen vidas cortas, generalmente inferiores a 400 años. Sin embargo, investigaciones recientes demuestran que muchos árboles tropicales viven durante mucho tiempo y pueden conservar más de 1000 años de historia en su madera.

Probablemente conozca la idea de que se puede calcular la edad de un árbol contando los anillos bajo su corteza. Un anillo suele equivaler a un año, por lo que la dendrocronología (el estudio de los anillos de los árboles) ofrece una forma bastante sencilla de conocer la vida de un árbol. Los anillos más anchos suelen indicar un año en el que las condiciones fueron favorables para el crecimiento (abundante sol y agua), mientras que los anillos más estrechos sugieren un año escaso, marcado por la sequía y la competencia con otros árboles.

Muchos árboles tropicales no forman anillos anuales, pero en el nuevo estudio los dendrocronólogos identificaron más de 200 especies que sí lo hacen. Por lo general, los anillos más anchos reflejan mayores precipitaciones, pero muchos árboles experimentan un crecimiento acelerado cuando aumenta la intensidad de la luz. Estos episodios se denominan eventos de liberación y pueden producirse cuando los árboles que los rodean son talados, lo que permite que más luz atraviese el dosel. Identificar estos indicadores ayuda a los investigadores a reconocer y datar episodios pasados de desmonte forestal. En la Amazonia, estos registros ayudan a los científicos a comprender la enorme extensión de la agricultura y la gestión forestal precolombinas.

Los investigadores extraen un núcleo de madera para medir los anillos del árbol y determinar su edad.Image: Victor Caetano-Andrade

Los anillos también conservan pruebas de los cambios climáticos a través de los distintos isótopos (tipos) de oxígeno y carbono depositados en la madera. Los isótopos de carbono tienden a reflejar la disponibilidad de luz y otros factores que controlan la fotosíntesis, mientras que los isótopos de oxígeno ayudan a los científicos a seguir los cambios en una fuente de agua cercana y en las precipitaciones anuales. Los estudios isotópicos demostraron que el abandono de Angkor Wat en el siglo XIV coincidió con una sequía severa.

Las historias de los bosques también pueden surgir de nuevos estudios de ADN. Las especies muy explotadas atraviesan lo que llamamos «cuellos de botella genéticos», en el que se pierde parte del material genético de una especie a medida que muchos individuos mueren o no pueden reproducirse y transmitir sus genes. Esto conduce a reservas genéticas reducidas.

Los investigadores esperarían observar los mismos patrones en especies gravemente afectadas por la tala o por incendios provocados por personas en el pasado. La genética también puede identificar especies que fueron dispersadas por antiguos pobladores, como la castaña de Brasil.

Los árboles tropicales vivos registran en su interior una historia de la actividad humana y de la respuesta del bosque a ella. La regeneración de los bosques tras las perturbaciones causadas por personas en el pasado ofrece cierta esperanza para el futuro, pero solo si se logra frenar el ritmo actual de deforestación, permitiendo que los pulmones de nuestro planeta se regeneren.

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