• La contaminación del aire daña nuestra salud, pero a menudo faltan datos locales disponibles para identificar soluciones.
• Un proyecto piloto pionero a nivel mundial en Londres desplegó y probó nuevas tecnologías de monitorización que pueden ayudar a cubrir estas lagunas de datos.
• Se ha lanzado un plan detallado para ayudar a las ciudades a aplicar las lecciones aprendidas y comprender y reducir mejor la contaminación del aire.
En todo el mundo, nueve de cada 10 personas respiran aire no saludable. Esta estadística es alarmante, sobre todo teniendo en cuenta la nueva información sobre cómo la contaminación del aire daña la salud de las personas y acorta sus vidas. Los efectos de la mala calidad del aire en la salud van mucho más allá de las enfermedades cardíacas y pulmonares, ya que nuevas investigaciones señalan que está relacionada con una amplia gama de otros efectos en la salud, como problemas de visión, infertilidad y efectos cognitivos a largo plazo
Sin embargo, la falta de datos está impidiendo emprender acciones específicas y significativas para reducir la contaminación. OpenAQ – una organización sin ánimo de lucro dedicada a compartir datos abiertos sobre la calidad del aire – constató que solo la mitad de los gobiernos del mundo generan o comparten dichos datos.
Los datos locales sobre contaminación pueden proporcionar a los responsables de las políticas información útil para actuar, pero los recursos financieros y los conocimientos especializados necesarios para ofrecer esta información no están al alcance de muchas ciudades. Por ello emprendimos el proyecto piloto Breathe London: con el objetivo de demostrar cómo los monitores de menor coste y la monitorización móvil pueden generar datos e información útiles sobre la contaminación del aire, y de recopilar todo lo aprendido en un plan accesible para ayudar a las ciudades a alcanzar sus objetivos de aire limpio.
Londres era un lugar ideal para probar las tecnologías emergentes de monitorización. La ciudad ya cuenta con una extensa red reguladora, formada por monitores de calidad del aire de referencia, además del respaldo del alcalde de Londres y de políticas existentes destinadas a reducir la contaminación del aire. Una de estas políticas es la pionera Zona de Emisiones Ultrabajas (ULEZ, por sus siglas en inglés), que cobra a los vehículos más contaminantes por entrar en el centro de la ciudad.
El proyecto piloto Breathe London pretendía utilizar Londres como banco de pruebas para avanzar en la ciencia de la monitorización de la calidad del aire de menor coste y ayudar a hacer visible la contaminación invisible. Con 100 sensores de bajo coste (“pods”) y dos coches de Google Street View equipados especialmente, el proyecto piloto Breathe London complementó la red reguladora existente de Londres y se utilizó para ayudar a medir el impacto de la ULEZ.

A lo largo de dos años, el equipo del proyecto piloto Breathe London recopiló lecciones aprendidas fundamentales y conocimientos científicos importantes sobre cómo establecer, mantener y utilizar datos de una red de monitorización de bajo coste. Hemos elaborado una guía con estas lecciones clave y el conocimiento interno que puede ayudar a otras ciudades interesadas en utilizar nuevos enfoques de monitorización para combatir la contaminación del aire.
Estas son cinco formas en que la tecnología emergente puede ayudar a las ciudades a avanzar en la acción por el aire limpio:
1. Determinar el momento de la acción
La tecnología emergente de monitorización puede permitir a los líderes comprender mejor cuándo están más expuestas las personas a la contaminación del aire, para orientar acciones específicas que reduzcan la exposición. Los monitores de menor coste son más baratos y portátiles que los monitores tradicionales de calidad del aire, por lo que pueden instalarse en muchos puntos de una ciudad para proporcionar datos continuos que muestran cómo sube y baja la contaminación con el tiempo, lo que puede resultar especialmente útil en lugares donde viven, trabajan o acuden personas vulnerables.

Por ejemplo, un tercio de los monitores del proyecto piloto Breathe London se ubicaron en colegios. Los datos de estos monitores revelaron que la contaminación suele ser más alta durante la mañana de los días laborables. Un gráfico de ejemplo de 24 horas en uno de los colegios de Breathe London (véase más arriba) muestra cómo los niveles descendieron aproximadamente un 30 % a mediodía desde un pico matutino, antes de volver a subir hasta un pico vespertino. Con este tipo de información, los responsables de la toma de decisiones pueden reducir la exposición del alumnado planificando los recreos y las actividades al aire libre en los momentos con menor contaminación.
2. Localizar los focos de contaminación
Si las ciudades quieren reducir la contaminación del aire, pero no saben cuál es el mejor lugar de la ciudad para empezar, pueden utilizar monitores de menor coste y monitorización móvil para identificar focos de contaminación. Durante el proyecto piloto Breathe London, uno de los monitores registró de forma constante niveles de contaminación por NO2 más altos que el resto de la red (véase más abajo), hasta más de un 100 % superiores durante los picos matutinos y vespertinos. El monitor estaba cerca de la entrada de una cochera de autobuses, al final de una calle residencial.

Después de compartir los datos con la entidad gubernamental responsable, esta comenzó de inmediato a trabajar con la operadora de autobuses para encontrar formas de reducir la contaminación en este foco, entre ellas evitar que los autobuses permanecieran en marcha al ralentí frente a la cochera, junto con la actualización prevista de parte de la flota de autobuses. Los datos muestran que los niveles de contaminación han disminuido desde entonces, lo que reduce la exposición de quienes viven alrededor de la cochera a la contaminación del aire nociva. Una vez más, la monitorización continua nos permitió ver en qué momentos del día los niveles de contaminación eran más altos, de modo que las acciones pudieran orientarse en consecuencia.
3. Medir el impacto de una intervención
Las ciudades pueden utilizar sensores de menor coste y monitorización móvil para estimar las mejoras de la calidad del aire logradas mediante intervenciones, es decir, acciones para reducir la contaminación del aire. Con los datos de Breathe London, examinamos el impacto de la ULEZ en la contaminación del aire y constatamos una reducción del 25 % en los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en los puntos de monitorización situados dentro de la zona, cerca de las carreteras.
Tras la llegada de la pandemia de COVID-19, también evaluamos el impacto de las medidas de “confinamiento” de Londres sobre la contaminación del aire en marzo de 2020 y constatamos que las mayores reducciones de contaminación se produjeron entre las 6.00 y las 22.00, con una caída del NO2 de casi un tercio durante esas horas dentro del perímetro de la ULEZ (véase más abajo).

4. Aumentar la concienciación
La tecnología emergente de monitorización proporciona datos locales sobre la calidad del aire que pueden aumentar la concienciación y ayudar a las personas a comprender mejor la contaminación del lugar donde viven. Mediante el proyecto piloto Breathe London, pusimos a disposición del público tanto los niveles de contaminación actuales como los históricos, así como los datos de contaminación calle por calle de nuestra monitorización móvil, todo ello en una plataforma interactiva y fácil de usar que tenía como eje un mapa en tiempo real (véase el mapa de la parte superior). El mapa mostraba a las personas cuándo la contaminación estaba elevada, así como cómo había cambiado en cada monitor durante las últimas 24 horas. Este tipo de plataforma es solo una forma de utilizar los datos hiperlocales para aumentar la concienciación. Los expertos en marketing y comunicación pueden ayudar a las ciudades a identificar a los públicos objetivo y determinar qué mensajes conectarán con ellos.
5. Disponer de una herramienta eficaz para generar datos sobre la calidad del aire
Los monitores de menor coste de Breathe London generaron datos sólidos, lo que nos permitió hacer que los resultados fueran comparables con los monitores de referencia de toda la red y contribuir a una comprensión más detallada de la contaminación de Londres. Para todos los gobiernos nacionales que quieran recopilar o compartir datos abiertos sobre la calidad del aire, los sensores de menor coste y la monitorización móvil son opciones válidas para generar datos útiles y fiables.
La tecnología emergente tiene un papel esencial que desempeñar para hacer frente a la crisis de la contaminación del aire y proteger la salud de las personas. El proyecto piloto Breathe London demostró que la tecnología de detección de menor coste puede ayudar a las ciudades a orientar sus recursos para obtener una imagen más clara de la calidad del aire. Con datos hiperlocales que muestran cuándo y dónde se eleva la contaminación, las ciudades pueden aplicar intervenciones específicas y asegurarse de que los fondos lleguen a las comunidades más afectadas por los efectos de la contaminación del aire en la salud.





