La contaminación atmosférica en las ciudades más grandes del mundo está vinculada a muertes prematuras, demuestra un nuevo estudio, y Asia se ve particularmente afectada por los altos niveles de contaminación del aire.
Los automóviles son la principal fuente de emisiones nocivas que afectan a la salud de quienes viven en las ciudades.
La Región Administrativa Especial de Hong Kong ha reducido considerablemente la contaminación atmosférica junto a las carreteras al introducir tecnología de teledetección para identificar los vehículos que más emisiones generan.
Un nuevo estudio del University College London ha vinculado las emisiones de partículas finas con las muertes prematuras en algunas de las ciudades de más rápido crecimiento del mundo. La calidad del aire en Asia se ve particularmente afectada por los altos niveles de contaminación atmosférica: Nueva Delhi, India, y Daca, Bangladesh, registran emisiones de partículas finas que superan en más de 10 veces los niveles orientativos establecidos por la Organización Mundial de la Salud.
Estas altas emisiones contribuyen al exceso de muertes en ciudades de Asia y África, como muestra el gráfico siguiente.
Las partículas finas son solo una pequeña fracción de los contaminantes que afectan a la calidad del aire y, en última instancia, a nuestro medioambiente y nuestra salud. Las causas son muchas —entre ellas, las tormentas de arena, la niebla marina y la quema de biomasa—, pero los automóviles son la principal fuente de contaminación atmosférica en las ciudades y generan muchos de los contaminantes más peligrosos.
Contaminación atmosférica urbana: cómo detectar a los peores infractores
Algunas megaciudades asiáticas están adoptando una postura firme frente a los peores infractores. La Región Administrativa Especial de Hong Kong, que se sitúa en una posición intermedia a escala mundial en contaminación atmosférica , ha mejorado la calidad del aire mediante sensores viales de control remoto que identifican los vehículos que emiten altos niveles de contaminantes y exigen a sus propietarios que los reparen.
A diferencia de los programas de bajas emisiones de otras partes del mundo, en los que el historial oficial de emisiones del modelo del vehículo determina las tarifas y multas viales, los sensores de Hong Kong miden los gases de escape reales que emiten los vehículos en el tráfico. Esto se debe a que el rendimiento de sus emisiones suele empeorar con el envejecimiento, sobre todo si no reciben un mantenimiento periódico.
Los sensores instalados en las rampas de las autopistas utilizan luz infrarroja y ultravioleta para detectar contaminantes atmosféricos, como monóxido de carbono, óxido de nitrógeno e hidrocarburos, en los gases de escape de los vehículos que pasan. Una cámara registra la matrícula para que se pueda notificar a los propietarios de los vehículos más contaminantes. En lugar de recibir una multa o un cargo, deben reparar sus vehículos y superar una prueba de emisiones posterior, ambas cosas a su costa. Solo entonces se les permite volver a circular.
Un estudio de la University of Technology Sydney ha demostrado que el programa ha logrado reducir la contaminación atmosférica. Desde su introducción en 2014 hasta 2018, se detectaron más de 16.000 vehículos. Posteriormente, el 96% de ellos fue reparado y superó la prueba de emisiones obligatoria. El resto no se sometió a la prueba o no la superó, por lo que se cancelaron sus licencias. La proporción de vehículos con altas emisiones era significativamente mayor entre los taxis que entre los automóviles privados.
Mejora directa de la calidad del aire
Una comparación entre 2012 y 2015 —un año después de la introducción del programa— mostró una caída de más de una cuarta parte en las emisiones junto a las carreteras tanto de monóxido de carbono (CO) como de óxidos de nitrógeno (NOx). Al mismo tiempo, la calidad del aire ambiental mejoró entre un 8% y un 10%. En conjunto, las emisiones del transporte por carretera disminuyeron un tercio en el caso del CO y la mitad en el del NOx, respectivamente, en comparación con los tres años anteriores.
El programa de la Región Administrativa Especial de Hong Kong podría servir de modelo para otras megaciudades a medida que siguen creciendo, así como para ciudades de cualquier tamaño de todo el mundo que buscan reducir la contaminación atmosférica del transporte por carretera.
El Foro Económico Mundial aborda esta cuestión como parte de su Alianza por un Aire Limpio, que reúne a una amplia variedad de líderes del sector privado en iniciativas para reducir la contaminación atmosférica.








