La contaminación atmosférica es una de las principales causas de muerte en el mundo y provoca unos 7 millones de muertes al año.
Dos tercios de los planes climáticos nacionales no abordan la contaminación atmosférica.
Algunos países, como Nigeria, están tomando medidas para abordar la contaminación atmosférica, pero se necesita hacer más.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido una acción urgente para abordar la contaminación atmosférica, a la que describe como "el mayor riesgo ambiental para la salud de nuestra época".
Los países más pobres de África van por delante de la mayoría de las naciones ricas en cuanto al reconocimiento del aire limpio y sus beneficios para la salud en sus planes climáticos nacionales, pero sus objetivos deben respaldarse con políticas, acciones y financiación claras, según afirmaron los investigadores.
Un nuevo informe sitúa a Nigeria, Costa de Marfil, Malí, Togo y Ghana entre los países líderes que han incluido en sus planes de acción climática presentados a las Naciones Unidas —conocidos como contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés)— inquietudes relacionadas con la calidad del aire.
La clasificación, publicada el miércoles por la Global Climate and Health Alliance (GCHA), reveló que 14 de los 15 primeros países eran naciones de ingreso bajo o medio, encabezadas por Colombia y Malí, siendo Chile el único país de ingreso alto.
Sin embargo, en general, solo 51 de las 170 NDC —o menos de un tercio de las analizadas— hacen referencia a los efectos de la contaminación atmosférica en la salud, según el informe.
Esto significa que 6.000 millones de personas viven en países donde las sinergias entre el aire limpio y el clima aún no se han reconocido en las NDC, añadió el informe. Varias naciones que obtienen buenos resultados en la clasificación también sufren una alta mortalidad por contaminación atmosférica.
La contaminación atmosférica —causada principalmente por la quema de combustibles fósiles— provoca más de 6,5 millones de muertes al año en todo el mundo, cifra que va en aumento, según un estudio publicado el año pasado en la revista Lancet Planetary Health.
“Omitir las consideraciones sobre la contaminación atmosférica en las NDC supone una oportunidad perdida para el planeta, para las personas y para las economías”, afirmó Jessica Beagley, responsable de políticas de la GCHA, una coalición de ONG de salud y medio ambiente y organizaciones de profesionales sanitarios.
A principios de diciembre, la cumbre climática COP28 de la ONU, celebrada en Dubái, será la primera en dedicar un día a la salud, ya que cada vez más países reconocen y buscan abordar los riesgos para la salud asociados al cambio climático, como el aumento del estrés por calor y la malaria.
La conferencia anual también acogerá un diálogo ministerial sobre cómo abordar los problemas interrelacionados.
Sin embargo, activistas de la sociedad civil expresaron su preocupación por que el primer borrador de una declaración de la COP28 sobre clima y salud —cuya versión final los gobiernos deberán suscribir— no hiciera referencia específica a la contaminación atmosférica.
El informe de la GCHA señala que las políticas de aire limpio, como la transición a energías renovables y el uso de combustibles de cocina más limpios en interiores, tienen el potencial de reducir los efectos y los costos para la salud de problemas como el asma y las enfermedades cardíacas.
“Cuando se empiece a enmarcar la acción climática en términos de salud y dinero, esto obviamente generará mucho más apoyo”, afirmó Beagley.
Según explicó, las NDC ofrecen una “instantánea” de las prioridades climáticas nacionales, y la clasificación otorgó puntos por aspectos como reconocer los efectos de la contaminación atmosférica en la salud, identificar acciones para abordarla y sopesar los beneficios potenciales.
Las emisiones afectan a las ciudades
La última NDC de Nigeria, por ejemplo, establece medidas para fomentar la cocción con combustibles más limpios en lugar de leña, lo que, según afirma su gobierno, podría salvar bosques y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, evitando 30.000 muertes prematuras para 2030.
Oladoyin Odubanjo, secretario ejecutivo de la Academia Nigeriana de Ciencias, afirmó que las NDC son más “declaraciones de intenciones” que políticas concretas, y pidió a los gobiernos que lleven esos compromisos a la práctica.
Odubanjo señaló que los humos de la cocción al aire libre y las emisiones de los vehículos en zonas urbanas como Lagos, la ciudad más grande y centro comercial de Nigeria, son fuentes importantes de contaminación, lo que predispone a muchas personas a sufrir complicaciones respiratorias.
Añadió que, a pesar de las importantes preocupaciones sanitarias, las medidas reguladoras para reducir las fuentes de contaminantes han sido insuficientes.
“Vemos vehículos que echan humo como chimeneas, de modo que, a veces, si no tienes cuidado al conducir detrás de ellos, no puedes ver la carretera”, dijo. “Muchas personas le dirán que, cuando llegan a casa, les cuesta respirar, porque han estado en el coche”.
Un estudio del Banco Mundial de 2020 reveló que las emisiones de automóviles, zonas industriales y los gases de escape de los generadores son responsables de la mala calidad del aire en Lagos, lo que provoca altas tasas de muertes prematuras y enfermedades, con graves consecuencias para los residentes locales.
Friday Omoniyi, conductor de Uber, afirmó que padece una tos persistente que le impide dormir por la noche desde que empezó a trabajar en esta ciudad, que tiene más de 23 millones de habitantes, el año pasado.
“Después de conducir por las carreteras de Lagos durante un día, no puedo respirar bien por todo el humo de los coches; por eso necesito dejar este trabajo”, dijo Omoniyi a Context, mientras tocaba el claxon a varios coches atrapados en el tráfico de la mañana.
La financiación es insuficiente
Audrey de Nazelle, profesora titular del Centre of Environmental Policy del Imperial College London, que no participó en el informe de la GCHA, describió la contaminación atmosférica como “el mayor factor de riesgo ambiental para la carga de morbilidad en el mundo”.
Centrarse en la salud y la contaminación atmosférica en los planes climáticos puede favorecer políticas más integrales y ambiciosas, añadió, especialmente en las ciudades, donde abordar la contaminación atmosférica implica transformar el modo de vida urbano.
Por ejemplo, la electrificación de los vehículos aporta algunos beneficios al reducir las emisiones y la contaminación atmosférica, pero reducir en general el uso del automóvil también fomenta formas de desplazamiento más saludables, como caminar y andar en bicicleta, y puede liberar espacio para parques y árboles, añadió.
Uno de los principales obstáculos para combatir el aire contaminado es el costo, especialmente dada la falta de financiación, señaló el informe de la GCHA, que pide financiación urgente.
El informe State of Global Air Quality Funding, publicado recientemente, reveló que solo el 1 % de toda la financiación internacional para el desarrollo —unos 17.000 millones de dólares— se destinó expresamente a combatir la contaminación atmosférica exterior entre 2015 y 2021.
Además, según el mismo informe, solo el 2 % de la financiación climática pública internacional se destinó a abordar el problema durante el mismo período.
En la Cumbre Mundial de Salud celebrada en Berlín el martes, Maha Barakat, subsecretaria de Asuntos Exteriores para la Salud de los Emiratos Árabes Unidos, afirmó que la declaración de la COP28 sobre clima y salud requerirá una “concentración significativa” en materia de financiación.
Según dijo, la conferencia de Dubái también pondrá en marcha un conjunto de iniciativas de financiación sobre clima y salud, entre ellas una cartera de inversiones que "puede ampliarse para salvar vidas y proteger la salud, al tiempo que reduce de forma significativa las emisiones de carbono y otras formas de contaminación".





