En lo que respecta al cambio climático, África está en el ojo del huracán. Esto es especialmente cierto en sus ciudades de rápido crecimiento, donde los cambios en los patrones climáticos amenazan a poblaciones en rápida expansión y a las oportunidades de inversión, según un nuevo informe.
Las altas tasas de natalidad y el aumento de la migración del campo a la ciudad hacen que África albergue 86 de las 100 ciudades de más rápido crecimiento del mundo. Al menos 79 de ellas, incluidos importantes centros políticos y comerciales, afrontan riesgos «extremos» debido al cambio climático, afirma una nueva investigación de la consultora de riesgos Verisk Maplecroft.
Con la subida del nivel del mar, el aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de precipitación, que provocan inundaciones o sequías graves, estas ciudades verán sometidos a presión sus servicios esenciales, incluidos los servicios sanitarios y los sistemas de mitigación de desastres
El estudio combinó las proyecciones de las Naciones Unidas sobre el crecimiento de la población en más de 1800 ciudades con datos sobre vulnerabilidad al cambio climático para evaluar la amenaza de los fenómenos meteorológicos extremos en las ciudades durante las próximas tres décadas.

Los resultados muestran cómo África sigue siendo el continente más vulnerable a los efectos del cambio climático, aunque es quien menos contribuye al calentamiento global, tanto en términos absolutos como per cápita. La amenaza creciente se produce cuando las emisiones también están en aumento por primera vez en cuatro años, según las Naciones Unidas, que el mes pasado advirtieron de los «cambios sin precedentes» necesarios para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados Celsius (2,7 grados Fahrenheit).
Verisk señala que la magnitud del riesgo para las ciudades africanas amenaza los flujos de capital que han llegado a estos mercados para aprovechar sus economías en auge, sus consumidores de clase media emergente y su mano de obra barata. A medida que se manifiesten plenamente los efectos del cambio climático, prevé que ciudades y países sufran daños en infraestructuras clave, propiedades y activos, además de en una producción agrícola muy necesaria.

Investigaciones anteriores también han mostrado que el aumento de las temperaturas afectará a la productividad de los trabajadores, provocará un incremento de los costes operativos debido a una mayor demanda de energía, agravará los efectos negativos sobre el valor de las exportaciones y afectará a sectores que abarcan desde la minería y el petróleo hasta el gas y la manufactura.
Verisk cuantifica ahora esta amenaza y señala que el PIB de los países africanos vulnerable a patrones climáticos extremos aumentará de 895.000 millones de dólares en 2018 a 1,4 billones de dólares en 2023, una cifra equivalente al 48% del PIB de todo el continente.






