África es el continente que más rápido se urbaniza. Pero, aunque la vida urbana ha ayudado a sacar de la pobreza a millones de personas, la rápida transformación ha generado un nuevo problema: montañas de residuos urbanos. Ahora, un emprendedor etíope está abordando la crisis con la primera planta de África que convierte residuos en energía, que reduce los vertederos nocivos y peligrosos y, al mismo tiempo, suministra energía a los hogares urbanos.
Samuel Alemayehu, ingeniero de Stanford, exemprendedor de Silicon Valley y Joven Líder Mundial, afirma que la planta suministrará el 30 % de las necesidades energéticas de los hogares de Adís Abeba e incinerará aproximadamente el 80 % de su basura. Eso equivale a 1.400 toneladas de residuos al día. Alemayehu supervisa el proyecto, de 120 millones de dólares, como cofundador de Cambridge Industries, que, junto con su socio chino de la empresa conjunta CNEEC, se ha sumado al Gobierno etíope y a un consorcio de empresas internacionales para transformar el enfoque de la ciudad en materia de residuos.
“Convertimos uno de los problemas sociales más complejos de África, la gestión de residuos, en una fuente de nueva riqueza”, afirma Cambridge Industries.

Hasta ahora, la basura de Adís Abeba se vertía en un vasto vertedero en constante expansión que ocupa una superficie equivalente a 36 campos de fútbol. Los lixiviados del lugar han contaminado los ríos cercanos, mientras que los propios residuos generan metano, un potente gas de efecto invernadero. Además, el vertedero es muy inestable. En 2017, un deslizamiento de tierra causó la muerte de 114 personas. Se convirtió en una tragedia nacional.
Al mismo tiempo, el suministro eléctrico de Etiopía no logra seguir el ritmo de un crecimiento económico vertiginoso de más del 10 % anual. La planta de Reppie, que cumple las normas de emisiones de la UE, está diseñada para resolver ambos problemas.
La planta quema la basura de la capital a una temperatura de hasta 1.800 grados Celsius y la convierte en 185 millones de kWh de electricidad al año. Reppie forma parte del plan más amplio de Etiopía para elevar el nivel de vida y limitar sus emisiones, una estrategia que denomina la construcción de una “economía verde resiliente al clima”.
Esto incluye el objetivo de invertir 2.000 millones de dólares anuales en la expansión de la generación de energía renovable del país hasta 2030, el doble del gasto anual actual de 1.000 millones de dólares. La financiación prevista incluirá inversión privada, fondos climáticos y ventas de energía limpia a países vecinos.
La incineración de residuos ya es habitual en Europa, donde se quema casi una cuarta parte de los residuos. Sin embargo, en África, hasta ahora, las únicas formas de eliminar la basura han sido amontonarla, enterrarla o arrojarla a ríos y lagunas. Estos lugares atraen plagas y son un entorno ideal para la proliferación de mosquitos, lo que contribuye a la propagación de enfermedades que van desde la malaria hasta la fiebre amarilla.

La nueva planta quema la basura y utiliza el calor para calentar agua. El vapor impulsa después dos turbogeneradores. La tecnología moderna de tratamiento de gases reduce la liberación de toxinas durante el proceso.
“Esperamos que Reppie sirva de modelo para otros países de la región y de todo el mundo”, afirma Zerubabel Getachew, representante permanente adjunto de Etiopía ante las Naciones Unidas en Nairobi.
Alemayehu, Joven Líder Mundial del Foro Económico Mundial, ya trabaja en ampliar el alcance de las energías renovables en el continente. Tiene planes de construir plantas similares de conversión de residuos en energía en Uganda, Kenia, Camerún, Senegal y Yibuti.
“Las ciudades africanas han experimentado un crecimiento explosivo en las últimas tres décadas y han superado las infraestructuras previstas para ellas”, afirma Alemayehu.
“Creemos que estas plantas crearán para las megaciudades africanas una infraestructura moderna y multifuncional, que utiliza nuevas tecnologías y que les permitirá eliminar residuos, generar energía sostenible, depurar y reutilizar el agua, reciclar recursos valiosos, generar vapor de calidad industrial para otras empresas y, lo más importante, hacer todo esto en una sola instalación ubicada de forma segura dentro de los límites de la ciudad.”
Samuel Alemayehu es miembro de la clase de 2018 de Jóvenes Líderes Mundiales del Foro Económico Mundial. Más información aquí.





