Activistas del Reino Unido inspiran una «primavera climática» de acción en todo el mundo

Climate change activists lock themselves at the gate of the Houses of Parliament during an Extinction Rebellion protest in London, Britain May 3, 2019. REUTERS/Toby Melville - RC193BACA930
The Extinction Rebellion's protests have disrupted main parts of Central London.Image: REUTERS/Toby Melville
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Una campaña de desobediencia civil que llevó al Parlamento británico a declarar una emergencia climática ha movilizado a activistas medioambientales de todo el mundo al mostrar cómo las tácticas disruptivas pueden obligar rápidamente a los políticos a escuchar.

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En lo que algunos activistas han denominado una «primavera climática», las redes de base, impulsadas por las alarmantes conclusiones de los últimos estudios científicos sobre el clima, están cobrando un impulso que sorprende a gobiernos, directivos de empresas e incluso a integrantes de los propios grupos.

«Esto es decir: sean audaces, actúen, no esperen ni crean que necesitan movilizar a un millón de personas: bastan 5.000», dijo Farhana Yamin, una figura destacada de Extinction Rebellion, un nuevo movimiento que inició un debate nacional sobre el cambio climático después de ocupar cuatro lugares del centro de Londres el mes pasado.

Yamin habló con Reuters a las afueras del Parlamento a última hora del 1 de mayo, cuando los legisladores acababan de reconocer la urgencia de la crisis climática con una declaración simbólica, formulada en respuesta a las protestas.

Aunque nadie puede decir si los activistas catalizarán el tipo de cambios transformadores en los sectores de la energía, el transporte y la agricultura que, según los científicos, son necesarios para evitar las peores pérdidas de vidas causadas por el cambio climático, los activistas creen que ha llegado el momento de redefinir lo que es políticamente posible.

Las olas de calor y los incendios forestales del año pasado en el hemisferio norte, junto con una contundente advertencia emitida en octubre por un panel de científicos climáticos patrocinado por la ONU, han impulsado a miles de activistas noveles a sumarse a las protestas y arriesgarse a ser detenidos para intentar convencer a los gobiernos de que limiten el uso de combustibles fósiles.

En Estados Unidos, el movimiento juvenil Sunrise Movement respalda el Green New Deal propuesto por la representante estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez, que ha reunido a una diversa coalición de simpatizantes al vincular los planes para hacer frente al cambio climático con la justicia social.

La mayoría de los candidatos demócratas a la presidencia, entre ellos Bernie Sanders, Kamala Harris y Elizabeth Warren, han adoptado el Green New Deal.

Número previsto de muertes causadas por el cambio climático en 2030 y 2050.Image: Energía Sostenible para Todos

El 15 de marzo, se calcula que 1,5 millones de escolares y estudiantes respondieron a los llamamientos de Greta Thunberg, activista climática sueca de 16 años, y abandonaron sus aulas. El creciente movimiento de huelgas escolares está especialmente activo en Alemania, donde los manifestantes también han llevado a cabo una campaña de desobediencia civil para bloquear minas de carbón.

Mientras tanto, las comunidades indígenas de América del Norte, Australia y América del Sur han afianzado su resistencia a los nuevos oleoductos y las minas, y Extinction Rebellion, fundado en el Reino Unido a finales de octubre, ha inspirado más de una docena de movimientos derivados en otros países.

«Todo esto ha hecho que parezca una “primavera climática” y, sin duda, ha impulsado a más personas a querer participar», dijo Nic Eliades, activista que colabora como voluntario con Extinction Rebellion en España, donde el grupo bloqueó el tráfico frente a la sede de la empresa energética Repsol en Madrid el 15 de abril, coincidiendo con el inicio de 11 días de protestas en Londres.

«El éxito del Reino Unido sin duda nos ha inspirado y nos ha dado el impulso para seguir adelante», dijo Eliades.

Un cambio en el espíritu de la época

Desde una protesta con poca ropa en el Parlamento británico hasta miembros que se pegaron con adhesivo a un barco rosa en Oxford Circus, Extinction Rebellion ha ofrecido un modelo de cómo una campaña de desobediencia civil bien organizada puede acaparar la atención de los medios de comunicación y de las élites políticas, aunque la opinión pública esté dividida sobre las perturbaciones que provoca.

Solo una de cada cinco personas encuestadas por la empresa de sondeos ComRes apoyaba los objetivos y las tácticas del grupo, pese a que más de la mitad creía que el cambio climático podría acabar con la humanidad.

Extinction Rebellion quiere obligar a los gobiernos a reducir rápidamente las emisiones de carbono y reparar los daños causados al mundo natural. Sus miembros han advertido que la declaración promovida por la oposición y aprobada el miércoles en el Parlamento del Reino Unido sin votación debe considerarse solo un primer paso.

Bill McKibben, destacado ecologista estadounidense y cofundador de 350.org, una campaña mundial sobre el clima, dijo que el auge de la participación ciudadana en todo el mundo buscaba dar más audacia a los políticos para que emprendieran el tipo de acción rápida que aún podría evitar un colapso del sistema climático.

«Lo que todos estos activistas buscan no son tanto leyes concretas como un cambio en el espíritu de la época: un cambio en nuestra percepción de lo que es normal, natural y evidente», dijo McKibben el mes pasado en una conferencia sobre el cambio climático organizada por la Fundación Findhorn en Escocia.

Animados por el espectáculo de Extinction Rebellion paralizando partes de Londres, los activistas climáticos de Estados Unidos están ultimando los planes para una huelga general este otoño, con la que, en la práctica, alientan a los adultos a seguir el ejemplo de los niños del movimiento de huelgas escolares.

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