Esta sencilla solución energética podría mejorar la vida de millones de africanos por menos de 2 dólares al día

Shacks are seen at an informal settlement near Cape Town, South Africa, September 14, 2016. A process of 'upgrading' enables each shack in an informal settlement to receive basic services of water, electricity and sanitation. Picture taken September 14, 2016. Nicky Milne/Thomson Reuters Foundation via REUTERS - RTX2V04Z
Over a quarter of the world’s population has no access to reliable electricity.Image: Thomson Reuters Foundation
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Imagina un mundo en el que, por menos de 2 dólares al día, casi todos los hogares pudieran tener acceso a luz, agua potable, calefacción y aire acondicionado, saneamiento, soluciones de cocina más limpias, refrigeración, comunicación y conectividad, servicios de entretenimiento y electrodomésticos.

Hoy, el 46% de las personas no tiene acceso a agua corriente, alrededor del 40% carece de acceso a energía limpia para cocinar y más de una cuarta parte de la población mundial no tiene acceso a electricidad fiable. Incluso las proyecciones de crecimiento más optimistas para la conexión a la red eléctrica en África van actualmente por detrás del crecimiento demográfico. Por ello, seguirá habiendo una demanda casi ilimitada de cualquier solución que ofrezca prestaciones propias del siglo XXI sin necesidad de una infraestructura pesada.

El auge de las soluciones fuera de la red con pago por uso (PAYG) de empresas como MKOPA, Mobisol, Nova Lumos, Off-Grid Electric y Fenix, junto con una docena de empresas más recientes, podría transformar el acceso a servicios básicos de los miles de millones de personas que hoy carecen de él.

En los últimos cinco años, las soluciones PAYG fuera de la red han sido eficaces para superar los retos de llegar al último tramo, una tarea costosa y logísticamente compleja cuando se depende de redes viales y telefónicas poco fiables. Las soluciones PAYG también desempeñan un papel clave en la creación de vínculos con quienes se encuentran en ese último tramo, un grupo al que suele ser notoriamente difícil llegar.

La penetración de las soluciones PAYG seguirá creciendo a un ritmo superior al 70% anual y llegará a más de 8 millones de hogares en 2020, en consonancia con la rápida tendencia de los últimos años. En África subsahariana, alrededor de 550.000 hogares utilizaron soluciones PAYG en 2015; a principios de 2017, la cifra ya se acercaba al millón.

Este crecimiento estará impulsado tanto por nuevos participantes como por empresas ya establecidas que amplían su alcance geográfico. Se prevé que continúe pese a la expansión de la red eléctrica en algunos mercados, las importantes limitaciones de asequibilidad (tanto para los depósitos iniciales como para los pagos diarios) y el escaso desarrollo del ecosistema móvil en muchos mercados africanos.

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Aún hay margen para crecer mucho más. Se prevé que los costes del hardware sigan bajando entre un 5% y un 10% anual, como resultado combinado de la rápida innovación tecnológica y el aumento de la demanda, que generan economías de escala y hacen que estas soluciones sean cada vez más asequibles.

Sin embargo, para satisfacer plenamente la demanda, los proveedores necesitan más financiación. Aunque persisten los riesgos, se han cerrado varias operaciones por un total de más de 300 millones de dólares en 12-18 meses. Los recientes anuncios y lanzamientos de fondos de instituciones como el Banco Africano de Desarrollo, junto con el creciente interés de prestamistas comerciales locales e internacionales, sugieren que se está abordando esta cuestión, al menos parcialmente.

Más allá de la provisión básica de iluminación solar, el sector de los electrodomésticos fuera de la red está a punto de experimentar un fuerte crecimiento, especialmente para quienes puedan adaptar los aparatos a entornos de bajo consumo y convertir el creciente caudal de datos en información sobre las próximas necesidades de los nuevos consumidores.

La demanda de televisores ya está creciendo entre los hogares que, gracias a los modelos PAYG, ahora tienen acceso a la electricidad y también los medios para comprar un producto que muchos llevan mucho tiempo dando por sentado.

Otras aplicaciones de servicios públicos incluyen soluciones PAYG de suministro de agua, como eWater en Gambia; soluciones PAYG para cocinar de forma limpia, como los «cajeros automáticos» de etanol para cocinar de Koko Networks en África Oriental; y PayGo Energy y su suministro PAYG de GLP en Kenia.

Más adelante surgirán numerosos usos productivos de la energía PAYG, con la aparición de sistemas diseñados para el riego, la costura y la soldadura, que van más allá del consumo y empiezan a abrir nuevas oportunidades económicas para los hogares.

Estos sistemas podrían permitir a las pequeñas y medianas empresas acceder a paquetes integrados de energía y herramientas esenciales para su actividad, como maquinillas de afeitar, planchas, procesadores de alimentos o cargadores para varios teléfonos; equipos para agricultores, como equipos de producción y cosecha a pequeña escala, procesamiento y almacenamiento; e incluso equipos de soldadura recargables fuera de la red para la industria ligera.

La distribución de estos productos debería contribuir a impulsar un crecimiento económico significativo y, al mismo tiempo, mejorar la rentabilidad de los proveedores PAYG a medida que sus clientes prosperan.

Gracias a su relación continua con los consumidores y al acceso a datos de pagos y otros datos de comportamiento, los proveedores PAYG también podrían explorar modelos de negocio basados en datos, como los servicios financieros, que generan ingresos a partir de datos mediante recomendaciones a bancos, instituciones de microfinanzas o aseguradoras; y fuentes de ingresos por publicidad y contenidos, como los medidores de audiencia de ACNielsen o la publicidad personalizada a través de dispositivos de entretenimiento vinculados a PAYG.

El futuro del pago por uso

Hay varias preguntas clave que deben abordarse para que el mercado PAYG tenga un efecto transformador:

- ¿Cómo puede el sector permitir que más personas accedan a los servicios, facilitar la interoperabilidad entre ellos y evitar la duplicación de esfuerzos? Las actividades actuales están fragmentadas y son difíciles de ampliar o replicar.

- Del mismo modo, ¿cómo puede coordinarse mejor el sector para que los innovadores y financiadores puedan colaborar en soluciones de mayor escala? ¿Cómo puede fortalecerse este ecosistema?

- ¿Cómo pueden ampliarse los servicios PAYG en el continente más allá de Kenia, Tanzania, Uganda, Ruanda, Nigeria y Ghana, donde su uso está más extendido? ¿Cómo pueden aprovecharse los modelos que funcionan en estos seis países para impulsar el crecimiento en otros?

Estas soluciones podrían cambiar vidas en un continente donde menos del 40% de la población tiene acceso a la electricidad, lo que limita el crecimiento económico inclusivo y reduce la calidad de vida de más de 600 millones de personas. Los servicios PAYG alcanzarían por fin todo su potencial: mejorar la calidad de vida, aumentar los ingresos, crear empleo y ampliar la educación y la economía del conocimiento.

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