7 maneras de romper con la moda rápida y salvar el planeta

Models are seen backstage before the Mark Fast show at London Fashion Week Women's A/W19 in London, Britain February 15, 2019. REUTERS/Henry Nicholls - RC143EFB6F20
Some garments are made more sustainably than others.Image: REUTERS/Henry Nicholls
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En 2018 se puso de moda calcular el «coste por uso» (CPU) de una prenda: cuanto menor era el coste, más valor obtenía quien la llevaba por su flamante chaqueta de cuero o sus botas nuevas.

Una revista británica para mujeres incluso utilizó un algoritmo para ayudarte a calcular tu CPU antes de gastar mucho dinero en una prenda cara para tu armario.

Pero el coste real de cada prenda nueva que compramos va más allá de su precio. La energía, el agua, la tierra y los productos químicos que se utilizan para fabricarla hacen que cada camiseta que nos ponemos también tenga un coste ambiental oculto.

Moda rápida

En el Reino Unido, donde se compra más ropa que en cualquier otro país europeo, hace mucho que quedó atrás la cultura de «remendar y aprovechar» de la Segunda Guerra Mundial.

Desde la década de 1980, junto a las marcas de lujo y de diseñador, ha surgido un nuevo modelo de negocio de moda de rápida rotación: producir más colecciones de ropa a precios más bajos. En 2017, toda la industria de la moda del Reino Unido aportó 32.000 millones de libras (42.000 millones de dólares) a la economía.

Pero quienes critican la «moda rápida» dicen que fomenta el consumo excesivo y el desperdicio, y que perjudica al medio ambiente.

Cada año en el Reino Unido, se desechan 300.000 toneladas métricas de textiles, que acaban en vertederos (20 %) o se queman (80 %) en incineradoras. Se recicla menos del 1 % del material para fabricar ropa nueva.

El Comité de Auditoría Ambiental de la Cámara de los Comunes del Reino Unido ha publicado recientemente un informe sobre la moda rápida: Fixing Fashion: Clothing Consumption and Sustainability. Recomienda añadir un penique al precio de cada prenda para financiar un programa de reciclaje de ropa de 35 millones de libras (46 millones de dólares).

Afirma: «La producción textil contribuye más al cambio climático que la aviación internacional y el transporte marítimo juntos, consume volúmenes de agua dulce del tamaño de lagos y genera contaminación química y plástica. Se han encontrado fibras sintéticas en las profundidades marinas, el hielo marino del Ártico, los peces y los mariscos».

La situación mundial

Image: Fundación Ellen MacArthur

Se prevé que el consumo mundial de ropa aumente un 63 % para 2030. Esto supone pasar de 62 millones de toneladas métricas (en 2017) a 102 millones de toneladas métricas en 2030, es decir, más de 500.000 millones de camisetas.

Al mismo tiempo, se prevé que el valor minorista anual de la ropa y el calzado alcance los 2,3 billones de dólares para 2030, y que gran parte del aumento de la demanda provenga de países en desarrollo.

La Fundación Ellen MacArthur ha calculado que cada año se pierden más de 500.000 millones de dólares en valor debido a la «infrautilización de la ropa y la falta de reciclaje», mientras que las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la producción textil ascienden a 1.200 millones de toneladas métricas anuales.

Para 2050, la industria mundial de la moda podría consumir más de una cuarta parte del presupuesto mundial de carbono asociado a un aumento de la temperatura de 2 °C.

La moda rápida también agota los recursos hídricos del planeta. Se estima que cada año se consumen 79.000 millones de metros cúbicos de agua dulce en actividades que van desde el cultivo y la producción de fibras hasta el teñido, el acabado y el lavado de la ropa.

El cultivo intensivo de algodón en Asia Central es en parte responsable de la desecación del mar de Aral; antaño uno de los cuatro lagos más grandes del mundo, hoy se conoce como el desierto de Aralkum.

Como dice el informe: «Sin darnos cuenta, estamos vistiendo el suministro de agua dulce de Asia Central y destruyendo ecosistemas frágiles».

Image: Informe 2018 de Global Fashion Agenda

En sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, la ONU afirma que, para mantener nuestro estilo de vida actual, en 2050 podríamos necesitar el equivalente a casi tres planetas para suministrar los recursos naturales que usamos.

Nuestro deseo de vestir ropa barata y a la última hace que la moda le cueste caro al planeta.

El informe Fixing Fashion concluye que el Gobierno del Reino Unido debe poner fin a la era de la moda desechable haciendo responsables a los minoristas de los residuos y estudiando cómo apoyar la economía colaborativa.

Pero cada persona puede hacer muchas más cosas para reducir su propia huella de carbono relacionada con la moda.

1. Compra menos y usa más la ropa

Como dice el informe Fixing Fashion: «La prenda más sostenible es la que ya tenemos». Según el informe Valuing Our Clothes de WRAP, prolongar nueve meses la vida útil del 50 % de la ropa del Reino Unido ahorraría, por cada tonelada métrica de ropa: un 8 % de carbono, un 10 % de agua y un 4 % de residuos.

2. Lee la etiqueta

Las fibras sintéticas derivadas del petróleo, como el poliéster, requieren menos agua y terreno que el algodón, pero emiten más gases de efecto invernadero por kilogramo. En cambio, los polímeros sintéticos de origen biológico, fabricados a partir de cultivos renovables como el maíz y la caña de azúcar, emiten «hasta un 60 % menos de emisiones de carbono, en parte porque los cultivos crean sumideros de carbono». Las etiquetas deberían indicar si la ropa está hecha con poliéster reciclado (rPET).

3. Vota con tus compras

Algunas marcas son más sostenibles que otras, así que elige dónde compras tu ropa. En el Reino Unido, algunas marcas sostenibles y de ropa vintage ofrecen servicios de reparación de por vida. Cincuenta y nueve grandes minoristas, entre ellos IKEA y GAP, se han comprometido a aumentar al menos un 25 % el uso de poliéster reciclado para 2020.

Image: Fundación Ellen MacArthur

4. Compra y dona a organizaciones benéficas

En 2017, las 11.000 tiendas benéficas del Reino Unido evitaron que 330.000 toneladas métricas de textiles acabaran en vertederos y ayudaron a reducir las emisiones de carbono en millones de toneladas al año mediante la reutilización y el reciclaje de ropa de segunda mano.

5. Elige algodón orgánico

La Soil Association comunicó al Comité de Auditoría Ambiental que aumentar la producción de algodón orgánico podría reducir el impacto ambiental de la industria de la moda al disminuir el uso de fertilizantes químicos, pesticidas y agua.

6. Alquila o pide prestada ropa

Aplicaciones como MyWardrobeHQ permiten compartir ropa entre particulares, siguiendo un modelo de economía colaborativa. En Estados Unidos, Rent the Runway se lanzó en 2009 con ropa de diseñador para ocasiones especiales y ahora tiene 6 millones de miembros.

7. Presta atención al lavado

Un lavado doméstico de 6 kg puede liberar hasta 700.000 fibras al medio ambiente, lo que debería hacerte pensarlo dos veces antes de echar a la lavadora algo que solo te has puesto una vez. Lavar a menor temperatura consume menos energía, y adoptar hábitos sencillos, como dar la vuelta a la ropa, hará que dure más.

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