Los pueblos indígenas y las comunidades locales deben ocupar un lugar central en el desarrollo de sistemas equitativos de distribución de beneficios para la gestión y restauración forestal.
A medida que aumenta la inversión en la conservación y restauración de los bosques, los enfoques basados en la justicia social y la equidad pueden asegurar la prosperidad a largo plazo de los bosques y las personas.
Exponemos cinco principios rectores para garantizar que quienes implementan estas iniciativas desarrollen alianzas eficaces con las comunidades.
El liderazgo de los pueblos indígenas y las comunidades locales es fundamental para el éxito de cualquier iniciativa de conservación y restauración forestal. Poseen un rico conocimiento ecológico tradicional, fruto de generaciones que han vivido junto a los bosques y los han cuidado, que ofrece soluciones y perspectivas sin parangón a los proyectos que buscan restaurar los paisajes forestales y gestionarlos de forma sostenible.
Cuando se priorizan y respetan los derechos, los intereses y los conocimientos de las comunidades locales, las iniciativas generan mejores resultados ambientales y socioeconómicos a largo plazo. En Sumatra, por ejemplo, la labor de incidencia de las líderes de base de Women's Earth Alliance evitó la destrucción de 10.000 acres de bosque y protegió los modos de vida indígenas de 250.000 personas. La escala de estos programas también está creciendo. La Iniciativa de las Cabeceras Sagradas del Amazonas está liderada por comunidades indígenas que se han unido para proteger 86 millones de acres de selva tropical, que contiene 3.800 millones de toneladas métricas de carbono en territorios indígenas, mediante el aprovechamiento de modelos locales de gestión forestal.
Las alianzas con las comunidades cobran cada vez más prioridad, mientras el mundo se centra en la captura y el almacenamiento de carbono. Las tierras de los bosques tropicales que las comunidades poseen legalmente o por tradición almacenan cerca de 55 millones de toneladas de carbono: el 24 % de todo el carbono sobre el suelo de los bosques tropicales. En reconocimiento de su papel decisivo, cinco países comprometieron 1.700 millones de dólares para los pueblos indígenas y las comunidades locales en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP26 del año pasado. Además, el borrador del Marco Mundial de Biodiversidad posterior a 2020 que se debatirá en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad COP15 pone más énfasis que nunca en el papel de estos grupos para lograr los resultados que la naturaleza necesita con urgencia.
A medida que los países y las empresas redoblan sus compromisos forestales, los siguientes principios ayudan a convertir las buenas intenciones en un impacto inclusivo a nivel local:
1. Comprender el contexto local
Saber qué comunidades están presentes dentro del territorio de intervención y en sus alrededores ayuda a determinar cuáles son los socios locales más adecuados. Esto es especialmente importante cuando existen diferencias en los niveles de capacidad o disputas sobre la tierra.
Analizar los desafíos locales que dificultan las alianzas eficaces ayuda a evitar obstáculos imprevistos. Por ejemplo, las comunidades quizá no puedan dar prioridad a la conservación o restauración de sus tierras debido a presiones económicas o externas. Reconocer estas dinámicas desde el principio permite a quienes desarrollan un proyecto abordar las limitaciones subyacentes que, de otro modo, frenarían el progreso.
En algunos casos, las comunidades desconfían mucho de las partes externas debido a injusticias históricas, incluidas experiencias que llevaron a la privatización y posterior pérdida de sus tierras. La confianza es fundamental y, dadas las diferencias entre contextos culturales, se necesita tiempo para establecer formas de trabajar en conjunto. Por ejemplo, definir un proceso para alcanzar acuerdos que tenga en cuenta las distintas normas culturales ayuda a garantizar que todas las partes estén de acuerdo cuando se toman decisiones.
2. Obtener el consentimiento libre, previo e informado
El consentimiento libre, previo e informado (CLPI) es un sistema de toma de decisiones concebido para generar confianza entre grupos interculturales. Lo que se considera «libre, previo, informado y con consentimiento» varía según la cultura, por lo que es necesario definir procesos culturalmente adecuados para las comunidades.
La consulta y la participación de las comunidades deben llevarse a cabo de buena fe, atendiendo a sus aportaciones y teniendo en cuenta los desequilibrios de poder entre las partes. En particular, «libre» y «previo» implican que no haya coacción, intimidación ni manipulación durante el proceso de consulta, que debe iniciarse con suficiente antelación para alcanzar un consenso antes de poner en marcha el programa de trabajo.
«Informado» implica que la información pertinente sobre la actividad propuesta se presente con precisión y de forma accesible para las comunidades, tanto en los materiales como en los idiomas utilizados. «Consentimiento» requiere que las comunidades locales hayan aceptado la actividad propuesta, con condiciones o sin ellas, y que tengan la oportunidad de denegar su consentimiento.
3. Codiseñar las iniciativas
Colaborar con las comunidades desde el inicio del proceso de diseño del proyecto les permite contribuir a definir los objetivos y aumenta la apropiación local de la solución desarrollada. Entre las buenas prácticas figuran identificar a los socios comunitarios al comienzo del diseño del proyecto y celebrar reuniones periódicas e inclusivas con las partes interesadas de la comunidad, en las que todas las partes afectadas por las operaciones puedan contribuir y expresar sus inquietudes.
El codiseño de los procesos de toma de decisiones, las responsabilidades de las partes interesadas y los modelos de compensación garantiza un proceso de diseño que no sea extractivo. Incorporar los conocimientos indígenas y locales —en particular, los de las mujeres indígenas—, transmitidos de generación en generación por quienes han vivido en esas tierras, aporta una sabiduría comparable a la evidencia y la tecnología científicas y debe remunerarse adecuadamente.
4. Implementar en colaboración
La participación de socios locales en la implementación y la gestión continua de las iniciativas de restauración y gestión forestal ayuda a armonizar los intereses de la comunidad con los de la iniciativa. Esto requiere compensar el trabajo y, si así lo desea la comunidad, crear actividades generadoras de ingresos a corto y largo plazo, incluidas inversiones en infraestructura que faciliten medios de vida sostenibles. Identificar colectivamente mecanismos de resolución de disputas ayuda a evitar obstáculos imprevistos durante la realización de las actividades.
5. Reconocer los derechos sobre la tierra
El reconocimiento gubernamental de los derechos de las comunidades sobre la tierra y de su titularidad es una de las mejores formas de reducir la deforestación y la degradación forestal a largo plazo. Por ejemplo, las tasas de deforestación en el Amazonas son un 50 % más bajas en las tierras indígenas cuya tenencia está asegurada que en tierras similares sin esa seguridad. En cambio, los costos de asegurar las tierras indígenas en el Amazonas, como porcentaje de los beneficios totales que generan, representan apenas el 1 %.
Los pueblos indígenas y las comunidades locales solo poseen legalmente el 10 % de las tierras que reclaman tradicionalmente. La brecha entre las zonas reconocidas y las no reconocidas pone de relieve la oportunidad de ampliar la protección de los derechos consuetudinarios.
El futuro del liderazgo forestal
A medida que la justicia social y la equidad adquieren cada vez más prioridad, adoptar estos cinco principios permitirá obtener resultados sostenidos para el movimiento mundial de restauración y gestión forestal. Aunque este trabajo requiere más tiempo para implementarse porque exige generar confianza, sus resultados también perduran más. Las alianzas comunitarias regidas por estos principios pueden crear un círculo virtuoso de prosperidad que se refuerza mutuamente, tanto para los bosques como para sus pueblos.





