Esto es lo que nos revelan sobre el cambio climático los antiguos testigos de hielo de 3 km de longitud

Cracks are seen on the Fourcade glacier near Argentina's Carlini Base in Antarctica, January 12, 2017. Picture taken January 12, 2017. REUTERS/Nicolas Misculin - RTSW9RN
The speed at which CO₂ is rising has no comparison in the recorded past.Image: REUTERS/Nicolas Misculin
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Hay quienes afirman que el clima siempre ha cambiado y que los niveles de dióxido de carbono siempre han fluctuado. Es cierto. Pero también es cierto que, desde la revolución industrial, los niveles de CO₂ en la atmósfera han alcanzado cotas sin precedentes en cientos de milenios.

Así que aquí tienen un breve vídeo que hemos preparado para situar el cambio climático reciente y las emisiones de dióxido de carbono en el contexto de los últimos 800.000 años.

La relación entre la temperatura y el CO₂

La Tierra tiene un efecto invernadero natural, y es muy importante. Sin él, la temperatura media en la superficie del planeta sería de unos -18℃ y la vida humana no existiría. El dióxido de carbono (CO₂) es uno de los gases de nuestra atmósfera que retienen el calor y hacen habitable el planeta.

Hace más de un siglo que conocemos el efecto invernadero. Hace unos 150 años, un físico llamado John Tyndall utilizó experimentos de laboratorio para demostrar las propiedades de efecto invernadero del CO₂. Luego, a finales del siglo XIX, el químico sueco Svante Arrhenius fue el primero en calcular el efecto invernadero del CO₂ en nuestra atmósfera y relacionarlo con las glaciaciones del pasado en nuestro planeta.

En las últimas décadas, científicos e ingenieros modernos han estudiado estas relaciones con gran detalle, perforando las capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia. Miles de años de nieve se han comprimido hasta formar gruesas capas de hielo. Los testigos de hielo resultantes pueden superar los 3 km de longitud y remontarse a la asombrosa cifra de 800.000 años.

Los científicos estudian la composición química de las moléculas de agua en las capas de hielo para ver cómo ha variado la temperatura a lo largo de los milenios. Estas capas de hielo también atrapan diminutas burbujas de la atmósfera antigua, lo que nos permite medir directamente los niveles prehistóricos de CO₂.

Image: The Conversation

Temperatura y CO₂

Los testigos de hielo revelan una relación extremadamente estrecha entre la temperatura y los niveles de gases de efecto invernadero a lo largo de los ciclos glaciales, lo que demuestra las ideas formuladas por Arrhenius hace más de un siglo.

En períodos cálidos anteriores, el calentamiento no comenzó con un aumento repentino del CO₂, sino con pequeñas oscilaciones predecibles de la rotación y la órbita de la Tierra alrededor del Sol. El CO₂ desempeñó un papel importante como amplificador natural de los pequeños cambios climáticos iniciados por estas oscilaciones. Cuando el planeta empezó a enfriarse, se disolvió más CO₂ en los océanos, reduciendo el efecto invernadero y provocando un mayor enfriamiento. Del mismo modo, cuando el planeta se calentó, los océanos liberaron CO₂ a la atmósfera, impulsando un calentamiento adicional.

Pero esta vez las cosas son muy distintas. Los seres humanos son responsables de añadir enormes cantidades de CO₂ adicional a la atmósfera, y a gran velocidad.

La velocidad a la que aumenta el CO₂ no tiene precedentes en el registro histórico. En las transiciones naturales más rápidas al salir de las glaciaciones, los niveles de CO₂ aumentaron alrededor de 35 partes por millón (ppm) en 1.000 años. Puede resultar difícil de creer, pero los seres humanos han emitido una cantidad equivalente en solo los últimos 17 años.

Antes de la revolución industrial, el nivel natural de CO₂ atmosférico durante los períodos interglaciales cálidos rondaba las 280 ppm. En las gélidas glaciaciones, que hicieron crecer capas de hielo de kilómetros de espesor sobre gran parte de América del Norte y Eurasia, los niveles de CO₂ rondaban las 180 ppm.

La quema de combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas, libera a la atmósfera como CO₂ carbono antiguo que estaba atrapado en el interior de la Tierra. Desde la revolución industrial, los seres humanos han quemado cantidades ingentes de combustibles fósiles, lo que ha disparado los niveles atmosféricos de CO₂ y de otros gases de efecto invernadero.

A mediados de 2017, los niveles de CO₂ atmosférico se sitúan en 409 ppm. Esta cifra no tiene precedentes en los últimos 800.000 años.

La enorme descarga de CO₂ está provocando un rápido calentamiento del clima. El último informe del IPCC concluyó que, para finales de este siglo, superaremos en más de 4℃ los niveles preindustriales (1850-99) si mantenemos una trayectoria de altas emisiones.

Si trabajamos para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, reduciendo rápidamente nuestras emisiones de CO₂ y desarrollando nuevas tecnologías para retirar el exceso de CO₂ de la atmósfera, tendremos la posibilidad de limitar el calentamiento a unos 2℃.

Los fundamentos científicos se comprenden muy bien. Las pruebas de que el cambio climático está ocurriendo son abundantes y claras. La parte difícil es: ¿qué hacemos ahora? Más que nunca, necesitamos un liderazgo firme, cooperativo y responsable por parte de los políticos de todas las naciones. Solo así evitaremos las peores consecuencias del cambio climático y nos adaptaremos a los impactos que no podamos frenar.

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