2017 fue el segundo peor año registrado en pérdida de cobertura arbórea tropical

A man carries a chainsaw as he walks in a forest near the municipality of Itaituba, Brazil August 7, 2017. Picture taken August 7, 2017. REUTERS/Nacho Doce - RC157DCD0980
Increasing awareness and anti-deforestation initiatives are not paying off globally.Image: REUTERS/Nacho Doce
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El año pasado fue el segundo peor registrado en pérdida de cobertura arbórea tropical, según nuevos datos de la Universidad de Maryland publicados hoy en Global Forest Watch. En total, los trópicos perdieron 15,8 millones de hectáreas (39,0 millones de acres) de cobertura arbórea en 2017, una superficie del tamaño de Bangladesh. Esto equivale a perder 40 campos de fútbol de árboles cada minuto durante todo un año.

¿Qué es la pérdida de cobertura arbórea?

La pérdida de cobertura arbórea no es lo mismo que la deforestación. La «cobertura arbórea» puede referirse tanto a los árboles de las plantaciones como a los bosques naturales, y la «pérdida de cobertura arbórea» es la eliminación del dosel arbóreo por causas humanas o naturales, incluidos los incendios. Los cambios metodológicos introducidos a partir de 2011 pueden generar incoherencias entre los datos de 2001-2010 y los de 2011-2017. Más información aquí.

Pese a los esfuerzos concertados para reducir la deforestación tropical, la pérdida de cobertura arbórea ha aumentado de manera constante en los trópicos durante los últimos 17 años. Los desastres naturales, como los incendios y las tormentas tropicales, desempeñan un papel cada vez mayor, sobre todo porque el cambio climático los hace más frecuentes y intensos. Sin embargo, la tala de bosques para la agricultura y otros usos sigue impulsando la deforestación a gran escala.

Este es un panorama de la pérdida de cobertura arbórea en algunos de los principales países tropicales el año pasado:

Image: World Resources Institute

Colombia registra un aumento de la pérdida de cobertura arbórea en la era posterior al conflicto

Colombia registró uno de los aumentos más pronunciados de pérdida de cobertura arbórea entre todos los países: un 46 % más que en 2016 y más del doble de la tasa de pérdida de 2001-2015. Casi la mitad del aumento se produjo en solo tres regiones limítrofes con el bioma amazónico (Meta, Guaviare y Caquetá), donde nuevos focos de pérdida avanzaron hacia zonas que hasta entonces no habían sido afectadas.

El rápido aumento de la pérdida de cobertura arbórea se produjo cuando llegó la paz al país. El año pasado, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el mayor grupo rebelde del país, fueron expulsadas de grandes extensiones de bosque remoto que antes controlaban. Las FARC mantenían un férreo control del uso de la tierra y permitían poco uso comercial de los recursos; con la desmovilización, se creó un vacío de poder que propició la tala ilegal para abrir pastos y cultivos de coca, así como la minería y la explotación forestal por parte de otros grupos armados. La especulación con las tierras está muy extendida, ya que la gente ocupa y deforesta nuevas zonas con la esperanza de obtener un título de propiedad conforme a la próxima ley de reforma rural, un componente clave del Acuerdo de Paz. Los caminos abandonados de las FARC también están dando acceso a zonas forestales que antes eran remotas, y algunos gobiernos regionales están ampliando oficialmente estas vías para promover el desarrollo.

El Gobierno colombiano trabaja activamente para frenar la destrucción de los bosques y, de hecho, recientemente la Corte Suprema le ordenó controlar la deforestación en la Amazonía. El Gobierno ya canceló un importante proyecto de carretera que conectaría Venezuela y Ecuador, destruyó varias vías ilegales, amplió el Parque Nacional Chiribiquete en 1,5 millones de hectáreas y puso en marcha la iniciativa «Cinturón Verde» para proteger y restaurar un corredor forestal de 9,2 millones de hectáreas. Es demasiado pronto para saber si estas y otras medidas bastarán para frenar la desenfrenada pérdida de bosques del país.

La pérdida de cobertura arbórea en Brasil sigue siendo elevada pese a descensos anteriores

En 2017, Brasil registró la segunda tasa más alta de pérdida de cobertura arbórea, tras un marcado repunte en 2016.

El aumento se produce pese a la disminución de las tasas de deforestación, y se debe principalmente a los incendios en la Amazonía. En la región amazónica hubo más incendios en 2017 que en cualquier otro año desde que comenzaron los registros en 1999. Según los datos de la Universidad de Maryland, causaron el 31 % de la pérdida de cobertura arbórea de la región; por primera vez, los datos atribuyeron casos específicos de pérdida de cobertura arbórea a los incendios. Aunque es probable que los bosques se recuperen, ya que los incendios suelen causar degradación y no deforestación (más información aquí), las llamas han contrarrestado la reducción de las emisiones de carbono de Brasil relacionadas con la deforestación desde principios de la década de 2000.

Aunque en 2017 el sur de la Amazonía sufrió una sequía, casi todos los incendios de la región fueron provocados por personas para despejar terrenos y destinarlos a pastos o a la agricultura. La falta de aplicación de las prohibiciones de incendios y deforestación, la incertidumbre política y económica y la revocación de las protecciones ambientales por parte de la actual administración probablemente contribuyen al elevado número de incendios y a la pérdida de cobertura arbórea asociada.

A los expertos también les preocupa que los altos niveles de incendios y degradación forestal se estén convirtiendo en la nueva normalidad en la Amazonía. El cambio climático, combinado con la deforestación causada por los seres humanos está aumentando la frecuencia de las sequías y haciendo que el paisaje sea más vulnerable a los incendios.

La tala de bosques para otros usos también es evidente en todo el país, con indicios de que la agricultura, la ganadería y la explotación forestal intensiva están penetrando en bosques que antes permanecían intactos en los estados de Amazonas, Mato Grosso, Pará, Rondônia y Roraima.

Indonesia registra una alentadora disminución de la pérdida de bosques primarios

A diferencia de la mayoría de los bosques tropicales, Indonesia registró una disminución de la pérdida de cobertura arbórea en 2017, incluida una caída del 60 % en la pérdida de bosques primarios. Aunque algunas provincias de Sumatra siguieron registrando un aumento de la pérdida de bosques primarios —incluidas 7.500 hectáreas (18.500 acres) en el Parque Nacional Kerinci Seblat—, las provincias de Kalimantan y Papúa experimentaron una reducción.

La disminución probablemente se debe, en parte, a la moratoria nacional sobre el drenaje de turberas, vigente desde 2016. La pérdida de bosques primarios en las turberas protegidas disminuyó un 88 % entre 2016 y 2017, hasta alcanzar el nivel más bajo jamás registrado. Además, 2017 no fue un año de El Niño, lo que trajo condiciones más húmedas y menos incendios que en años anteriores. Las campañas educativas y una mayor aplicación de la ley forestal por parte de la policía local también han ayudado a prevenir la tala mediante incendios.

Este nuevo avance invita a un optimismo cauto, pero solo el tiempo y otro año de El Niño revelarán cuán eficaces son realmente estas políticas.

La pérdida de cobertura arbórea en la República Democrática del Congo alcanza un récord

La pérdida de cobertura arbórea en la República Democrática del Congo (RDC) alcanzó un récord en 2017, con un aumento del 6 % respecto a 2016. La agricultura, la tala artesanal y la producción de carbón vegetal impulsaron esta pérdida; cerca del 70 % se produjo en zonas agrícolas conocidas como el complejo rural. Aunque la agricultura itinerante no implica necesariamente que se avance sobre los bosques primarios, el crecimiento de la población puede intensificar las prácticas agrícolas y, por tanto, acortar los periodos de barbecho durante los cuales los árboles vuelven a crecer de forma natural. Nuestro análisis también mostró que, en 2017, el 3 % de la pérdida total de cobertura arbórea se produjo en áreas protegidas y el 10 % dentro de concesiones madereras.

Durante los últimos 16 años, la RDC ha mantenido una moratoria sobre nuevas concesiones madereras industriales, pero en 2018 el Gobierno restableció concesiones para dos empresas. A los ecologistas les preocupa que abrir el bosque a más tala pueda agravar el creciente problema de deforestación del país. Sin embargo, la pérdida de cobertura arbórea en la RDC va más allá de las concesiones madereras industriales. Aunque la moratoria solo se aplicaba a la tala industrial, la tala artesanal, a menudo ilegal, también se disparó. Dado el aumento observado en 2016 y 2017, es fundamental que la RDC avance en una mejor planificación del uso de la tierra y en la aplicación de las leyes forestales, al tiempo que exige mejores prácticas de gestión.

Los huracanes alteran los bosques del Caribe

La extrema temporada de huracanes de 2017, que causó miles de muertes y provocó daños por miles de millones de dólares en el Caribe, también tuvo efectos adversos en los bosques de la región. La isla de Dominica perdió el 32 % de su cobertura arbórea en 2017, mientras que Puerto Rico perdió el 10 %, con pérdidas importantes en el Bosque Nacional El Yunque. Aunque los bosques tropicales de las zonas ciclónicas son naturalmente resistentes a las tormentas, a los científicos les preocupa su capacidad para recuperarse ante tormentas más potentes debido al cambio climático.

Los bosques son mucho más que árboles

El aumento constante de la pérdida de cobertura arbórea tropical es alarmante, y los nuevos datos demuestran una vez más que los esfuerzos actuales para reducir la deforestación son insuficientes.

Además de proteger la biodiversidad y sustentar los medios de vida de las personas, los bosques también desempeñan un papel fundamental en el almacenamiento de carbono. Sin embargo, aunque la conservación de los bosques podría aportar casi el 30 % de la solución para limitar el aumento de la temperatura mundial a 2 grados C —el límite que, según los científicos, es necesario para evitar los peores efectos del cambio climático—, solo el 2 % de la financiación climática se destina al sector forestal. Si el mundo se toma en serio la lucha contra el cambio climático, todos los países deben intensificar sus esfuerzos para reducir la deforestación.

Hoy se reúnen líderes en el Foro de Bosques Tropicales de Oslo para reflexionar sobre los avances logrados hasta la fecha y debatir los planes para el futuro. Ante las alarmantes noticias de 2017, está claro que los esfuerzos contra la deforestación son más importantes que nunca.

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