Hace poco invitamos a nuestros lectores a enviarnos sus preguntas más apremiantes relacionadas con su carrera profesional.
Uno de los correos que recibimos decía: «Actualmente estoy haciendo entrevistas para un empleo y los responsables de contratación me preguntaron cuánto dinero me sentiría cómodo ganando. No sabía qué responder. ¿Algún consejo?»
Hablar del salario nunca es cómodo, pero, nos guste o no, suele surgir en algún momento del proceso de entrevista. Por lo general, el responsable de contratación preguntará cuánto ganas actualmente. A veces, después preguntará: «¿Y cuánto te gustaría ganar en tu próximo empleo?» o «¿Cuánto crees que vales?»
Estas preguntas son difíciles porque no quieres ahuyentar al responsable de contratación diciendo una cifra que no pueda ofrecerte, pero tampoco quieres dejar dinero sobre la mesa eligiendo una cantidad inferior a la que te habría ofrecido.
Lynn Taylor, experta nacional en el ámbito laboral y autora de «Tame Your Terrible Office Tyrant: How to Manage Childish Boss Behavior and Thrive in Your Job», opinó sobre cómo responder a esta pregunta.
«Cuando los responsables de contratación preguntan: “¿Cuánto te sentirías cómodo ganando?”, es el momento de apuntar a la parte alta de tu rango y tener lista tu propuesta, bien preparada», aconseja.
Conocer tu valor en el mercado actual es fundamental para tener éxito durante este proceso. «Pero una regla general es que, al cambiar de empleo, puedes esperar un aumento del 10 % al 20 %», explica. «Mucho depende de tus logros, el potencial que perciban en ti, el sector, tu actitud, la química y muchos otros factores. El porcentaje puede ser mayor si, por ejemplo, tu especialidad tiene mucha demanda o tu empleador actual paga por debajo del nivel del mercado».
Taylor ofrece estos consejos adicionales para afrontar esta pregunta difícil:
Propón un rango, no una cifra concreta. Esto te da margen de maniobra y te permite apuntar a la cifra más alta, dice. «Siempre puedes bajar desde ahí, como en cualquier negociación. Además, determina de antemano tu límite: ¿cuál es el salario más bajo que aceptarías?»
Comparte los resultados de tu investigación. Si te incomoda decir: «Creo que valgo X», alude a lo que has investigado. Así puedes expresarte de forma más objetiva: «Mi investigación indica que este tipo de puesto, para alguien con mi experiencia, se sitúa en el rango X». «Mantén la serenidad y cíñete a los hechos», aconseja Taylor.
Sé sincero. Asegúrate de no exagerar cuánto ganas actualmente para aumentar tu salario futuro. El mundo es pequeño y puede que la verdad salga a la luz más adelante.
Piensa en la remuneración total. Antes de entrar en detalles, ten claro el panorama completo de la remuneración. Puede que te pregunten por el «salario», pero ¿hay que tener en cuenta bonificaciones, planes 401(k), opciones sobre acciones, reembolsos de gastos educativos, vacaciones, dietas de viaje, una excelente cobertura médica o el uso de un coche de empresa? Averígualo antes de soltar una cifra.
Sé razonable. No pidas un salario irrazonable. «Si apuntas a lo más alto, prepárate para explicar por qué», dice Taylor. «Por ejemplo, si dices: “Ahora gano 100.000 dólares y quiero estar en el rango de los 150.000 dólares”, probablemente despertarás sospechas. Pero si justificas rápidamente una petición ambiciosa con circunstancias comprensibles que han mantenido tu salario por debajo del nivel del mercado, recibirás más apoyo», explica. Algunos ejemplos son un entorno económico difícil, recortes de plantilla, congelaciones de contrataciones o salarios, reducciones de gastos, o el hecho de que recibas otras formas de remuneración y prestaciones.
No cedas demasiado pronto. Nunca menciones una cifra y digas de inmediato: «Bueno, quizá no valga tanto», solo porque el responsable de contratación parezca sorprendido. Si has investigado y tienes confianza en tu petición, mantente firme todo lo que puedas. Quizá tengas que bajar la cifra más adelante en la negociación, pero deja que ese proceso se desarrolle de manera más natural.
Di que estás dispuesto a negociar. Si te das cuenta de que tu expectativa está fuera del rango que maneja el empleador, o sientes que recibes pocas señales, siempre puedes decir: «También debería mencionar que soy flexible con respecto al salario cuando se trata de una gran oportunidad. ¿Hay también cierta flexibilidad en la remuneración del puesto?»
Planifica con antelación. Recuerda que una parte de la negociación puede ser una revisión salarial en tres o seis meses, dice Taylor. «Si consigues que esto quede por escrito y superas las expectativas, es muy posible que alcances el salario que te propones antes de fin de año».
Presta atención. «Como ocurre con muchos aspectos de las entrevistas de trabajo, aumentarás exponencialmente tus posibilidades de éxito si escuchas activamente, estás atento a los matices y ajustas tus respuestas en consecuencia», dice. Deja que el responsable de contratación te guíe.
Si de verdad no lo sabes o no te importa, elude la pregunta. Normalmente, este sería un pésimo consejo para una entrevista de trabajo. Pero, si de verdad no sabes cuánto quieres ganar o no te importa, o te incomoda demasiado responder, prueba a decir algo como: «El salario no es mi criterio principal. Para mí es muy importante encontrar un entorno estimulante y de apoyo, donde pueda hacer una contribución significativa y crecer».
No te conformes. Solo recuerda: en el proceso de negociación salarial tienes una oportunidad, así que no te conformes con algo con lo que realmente no te sientas a gusto. Si sabes que vales más y no tienes la certeza de que alcanzarás pronto el salario que buscas, quizá esta no sea la empresa adecuada para ti.
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autora: Jacquelyn Smith se incorporó a Business Insider como editora de la sección de carreras profesionales en febrero de 2014.
Imagen: Billetes de un dólar estadounidense vuelan cerca de Sevilla, capital de Andalucía. REUTERS/Marcelo del Pozo.

