Las mujeres están infrarrepresentadas en el transporte y la logística, ya que solo representan el 23 % de los empleados en la región de Europa y Asia Central, a menudo en empleos mal remunerados.
Los proyectos recientes financiados por el Banco Mundial están creando oportunidades para que las mujeres se incorporen al sector y están ayudando a los países a adoptar medidas para eliminar las barreras al empleo femenino.
Azerbaiyán derogó 674 restricciones laborales al empleo de mujeres el año pasado, y el Ministerio de Transporte e Infraestructura de Türkiye ha puesto en marcha programas de prácticas profesionales para mujeres.
Existe un fuerte deseo de cambio, pero este solo se producirá con un apoyo firme y sostenido a nivel directivo, incluida la reforma legal.
En promedio, las mujeres solo representan el 23 % de los empleados de los sectores del transporte, el almacenamiento y las comunicaciones en la región de Europa y Asia Central—con muchas empleadas en trabajos mal remunerados, a menudo en tareas administrativas, de ventas, restauración y limpieza, mientras que los hombres predominan en la ingeniería, la conducción y los puestos directivos. Además, las mujeres se enfrentan a barreras importantes para acceder a puestos de ingeniería y de alta dirección, que orientan el desarrollo de este ámbito fundamental. Sin embargo, varios países de la región están adoptando medidas para revertir esta tendencia, y las recientes iniciativas en materia de género muestran resultados prometedores: atraen talento, incorporan las voces de las mujeres al debate político y contribuyen a impulsar un futuro más inclusivo y resiliente para el sector y para la economía en general.
En 2022, Azerbaiyán derogó 674 restricciones laborales al empleo de mujeres, en colaboración con el Banco Mundial para demostrar que estos puestos, como conducir un autobús de gran tamaño o extender asfalto, no suponían una amenaza específica para la salud de las mujeres. Esta importante reforma mejorará el acceso de las mujeres al empleo y tendrá un impacto positivo en la Estrategia de Desarrollo Socioeconómico 2022-26.
Como parte de la mejora de la conectividad del transporte ferroviario de mercancías en Türkiye a través del proyecto financiado por el Banco Mundial “Rail Logistics Improvement”, el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MoTI) gestiona un programa de prácticas para mujeres que ha acogido a 70 becarias en prácticas desde 2021. El programa consiste en unas prácticas remuneradas de 20 días en distintos puestos del MoTI, que incluyen formación en todo el departamento y experiencia en proyectos.
Una de esas becarias fue Habibe Aydın, que trabajó en la Unidad de Construcción de Carreteras del MoTI. “Aprendí sobre especificaciones técnicas y términos de referencia. Llegamos a comprender mejor la interoperabilidad. Aprendí sobre los planes maestros del país. Mantuvimos reuniones con partes interesadas y preparé un Plan de Trabajo de las Prácticas.”
En Armenia, como parte del proyecto financiado por el Banco Mundial Second Additional Financing to the Lifeline Road Network Improvement Project, el Ministerio de Administración Territorial e Infraestructura, junto con la Universidad Nacional de Arquitectura y Construcción de Armenia, ha desarrollado un programa que ofrece a graduadas en ingeniería prácticas remuneradas de seis meses en ingeniería, diseño y seguridad vial, lo que permite a las becarias participar en el ciclo de vida de un proyecto.
Iniciativas similares están en marcha en Albania y Serbia.
Entusiasmo, visibilidad y oportunidades
En toda la región, las becarias y las agencias informan de un alto nivel de entusiasmo por estas iniciativas, con claros indicios de que el personal está preparado para el cambio y se siente orgulloso de los programas que gestiona.
Mane Malkhasyan completó unas prácticas de seis meses en el Departamento de Carreteras del Ministerio de Armenia “Fue muy interesante y muy práctico. Rehabilitamos 12 carreteras mientras yo era becaria. Las demás becarias y yo participamos en la preparación y revisión de documentos. He trabajado con ingenieros expertos y ahora tengo experiencia en el sector de las carreteras.”
Este tipo de programas mejora la empleabilidad de las mujeres y, en algunos casos, conduce directamente a un empleo. Tras sus prácticas en el Departamento de Carreteras, a Mane se le ofreció un puesto en la sección de Presupuesto del Estado del Ministerio.
Estas prácticas también ayudan a las participantes a encontrar mentores, ampliar sus redes de contactos y plantearse trayectorias profesionales a largo plazo.
Yaren Bal explica que, tras sus prácticas en el Departamento de Infraestructura Ferroviaria del MoTI, cambió de rumbo profesional y ahora asesora en proyectos “me ha ayudado de verdad a encontrar un empleo.” Consciente de su creciente empleabilidad, planea solicitar prácticas en Alemania durante el verano para adquirir experiencia en proyectos internacionales.
Otras becarias también observan una mejora en sus perspectivas laborales. Habibe señala que “estas prácticas tienen impacto porque, cada vez que envío mi currículum, puedo decir que [los empleadores] me están teniendo en cuenta.”
Mejora de la igualdad de género
Las primeras evaluaciones de estas iniciativas muestran que ya están contribuyendo a mejorar los resultados en materia de igualdad de género en el sector y generan otros impactos positivos, entre ellos:
Aumento de la capacidad y del interés de las mujeres por el transporte y la logística, ya que las becarias trabajan en obras de construcción y adquieren conocimientos prácticos sobre el funcionamiento de los ministerios gubernamentales y de las partes interesadas.
Mejora de la empleabilidad de las mujeres, ya que los empleadores confían más en que estas mujeres poseen habilidades técnicas y experiencia profesional en el sector.
Apertura de vías hacia la ingeniería y funciones afines, rompiendo las normas que relegan a las mujeres a funciones de «back office» en el sector.
Fortalecimiento de los vínculos entre las entidades públicas y las universidades. Para superar la limitada cantidad de talento femenino en ingeniería y logística, los ministerios gubernamentales y las universidades están colaborando, con indicios de que estas relaciones seguirán creciendo.
Apertura del sector a nuevas perspectivas y voces, impulsada por las distintas experiencias vividas por las mujeres, con el consiguiente potencial de innovación y de redes de transporte cada vez más receptivas a las necesidades de mujeres y niñas.
Sin embargo, pese al deseo de cambio en la región, sin un apoyo firme a nivel directivo, estos programas de prácticas para mujeres corren el riesgo de reducirse o interrumpirse. Para materializar los beneficios de la reforma legal y de los esfuerzos por atraer a mujeres al sector será necesario un compromiso más profundo y un cambio cultural en las agencias, en el sector privado y en la sociedad en general.
No obstante, existen cada vez más pruebas de que muchos actores del sector del transporte en la región de Europa y Asia Central están interiorizando la necesidad de incorporar las voces y el talento de las mujeres y de combatir la segregación ocupacional por sexo y otras barreras significativas para la igualdad de oportunidades económicas entre hombres y mujeres. Al hacerlo, este tipo de iniciativas contribuirá a revitalizar el sector del transporte, al tiempo que mejorará la vida de las mujeres en toda la región.
