En 2015, las investigaciones indican que solo el 24 % de las fuentes de noticias (personas que aparecen, se escuchan o son mencionadas en los medios) eran mujeres;
Además, los temas de actualidad en los que las mujeres tienen mayor visibilidad son los que reciben menos cobertura;
Una mayor igualdad entre las voces de hombres y mujeres en las noticias da lugar a unos medios más representativos, un periodismo de mayor calidad y más confianza por parte del público.
En 1995, solo el 17 % de las fuentes de noticias —personas que aparecían, se escuchaban o eran mencionadas en los medios impresos y audiovisuales de 71 países— eran mujeres, según una investigación del Proyecto de Monitoreo Global de Medios (GMMP).
Veinte años después, en 2015, el año del estudio más reciente del GMMP, la cifra solo había aumentado ligeramente: de las 45.402 personas entrevistadas o incluidas como protagonistas en 22.136 reportajes de 114 países, el 24 % eran mujeres.
El avance hacia la paridad ha sido de apenas 7 puntos porcentuales en 20 años y de solo 3 puntos porcentuales desde 2005. Si las noticias fueran realmente un reflejo del mundo, esperaríamos ver una proporción de voces de cada género al menos igual en los contenidos. A este ritmo, harán falta al menos tres cuartos de siglo para alcanzar la paridad numérica de género.

¿Quiénes son ese 24 %?
Los datos indican que, cuando aparecen en las noticias, las mujeres suelen ser fuentes que aportan su experiencia personal, expresan la opinión popular o son testigos presenciales de los acontecimientos. Si se consideran las fuentes expertas en una materia, en 2015 las mujeres representaban solo el 19 %, una proporción que se ha mantenido relativamente estable durante 10 años de seguimiento de los medios.
Al medir la representación de las mujeres según los principales temas de actualidad, se observa que aquellos sobre los que más se informa son los que presentan los niveles más bajos de representación femenina.
Los temas de actualidad en los que las mujeres tienen mayor visibilidad son los que reciben menos cobertura. Por ejemplo, durante los 10 años comprendidos entre 2005 y 2015, la brecha de género fue menor en las noticias sobre ciencia y salud, pero estos temas ocuparon solo el 8 % del espacio informativo total. La brecha de género fue mayor en las noticias sobre política y gobierno, un tema que ocupa la mayor parte del espacio informativo, con algo más del 25 %.

En 2015, las mujeres tuvieron mayor visibilidad en las noticias sobre ciencia y salud, y menor presencia en las noticias políticas y económicas, temas que ocupan más tiempo de emisión y espacio en la prensa escrita.
Obstáculos que limitan la inclusión de mujeres como fuentes
Hay varios motivos por los que se cita a mujeres expertas en las noticias con menos frecuencia que a hombres. Tanto los periodistas como las propias expertas se enfrentan a dificultades. En el caso de los periodistas, los sesgos inconscientes, los plazos ajustados, la falta de mujeres en puestos directivos de los sectores que podrían servir como fuentes y las barreras culturales dificultan la identificación de expertas. En el caso de las mujeres, las políticas empresariales que determinan quién habla con los medios, la falta de formación mediática y una mayor probabilidad de sufrir acoso en línea limitan sus oportunidades de hablar con periodistas.
He aquí por qué importa:
Es buen periodismo: cuando un grupo entero de personas está infrarrepresentado en los relatos cotidianos que describen nuestro mundo, la imagen de la realidad que tenemos es incompleta o inexacta. Cuando los reporteros no hablan con mujeres expertas y líderes, corren el riesgo de dejar fuera perspectivas pertinentes para una gran parte de la sociedad y de perderse historias nuevas e interesantes que, de otro modo, quizá no saldrían a la luz.
Genera confianza: la confianza del público se ha convertido en una preocupación fundamental para la industria informativa y los medios se consideran ahora la institución menos fiable del mundo. La persistente falta de diversidad y representación en los medios contribuye a ello, pues en todo el mundo se observa continuamente que excluyen o representan de forma distorsionada a grupos marginados y minoritarios. Esto significa que muchas personas no reciben información pertinente para sus experiencias y circunstancias, lo que provoca desinterés y desconfianza.
Es buen negocio: cada vez más, los responsables de medios consideran que la igualdad de género es esencial, no solo para la calidad de su trabajo, sino también, por extensión, para la viabilidad financiera de sus empresas. Dar más voz en las noticias a las mujeres líderes y expertas puede generar más confianza entre el público y mejorar la calidad del periodismo. También puede aumentar la participación del público de una redacción, su base de suscriptores y su valor para los anunciantes. En el mundo empresarial, cada vez hay más investigaciones que apuntan a una correlación entre la igualdad y la diversidad de género y el rendimiento financiero de una empresa.
Es bueno para la sociedad: cuando se reflejan con precisión las voces expertas y autorizadas de las mujeres y se dejan atrás los estereotipos de género perjudiciales, todos salimos ganando. Las niñas —y los niños— crecen en un mundo donde aprenden que pueden participar en igualdad de condiciones. Se reduce el sesgo de género en las escuelas, los lugares de trabajo y las comunidades.
¿Qué pueden hacer las empresas?
Aumentar la voz de las mujeres en las noticias no es responsabilidad exclusiva de los periodistas y las redacciones; el mundo empresarial también debe poner de su parte. Jo Sheldon, directora ejecutiva de Edelman, explica qué deben hacer las empresas:
1. Considerar fuentes expertas distintas del director general: los medios de comunicación suelen seguir una jerarquía muy marcada al solicitar portavoces. En las empresas del FTSE 100 del Reino Unido hay más hombres llamados Steve y David en puestos de liderazgo que mujeres y personas pertenecientes a minorías étnicas juntas, y solo 33 de los directores ejecutivos de las empresas Fortune 500 son mujeres. Al pedir hablar con el director general, se eliminan de entrada muchas voces femeninas. Los datos del Barómetro de confianza de Edelman también muestran que los pares (personas como uno mismo) y los expertos (en particular, los expertos técnicos o académicos) son las fuentes de información que más confianza inspiran, muy por encima del director general.
2. Comunique sus intenciones: los equipos de comunicación suelen ser los encargados de gestionar todas las apariciones en los medios. Cuando entienden que proponer a una portavoz puede cambiar sustancialmente las posibilidades de obtener cobertura, se obtienen resultados.
3. Identifique fuentes femeninas cualificadas: los periodistas que quieren incorporar más voces de mujeres pueden preguntar expresamente si hay mujeres que puedan hablar sobre un tema especializado. Identificar de antemano a una persona concreta, en lugar de limitarse a pedir «una mujer», probablemente dará mejores resultados.
4. Organice una jornada de puertas abiertas: algunos medios de comunicación empiezan a abrir sus puertas a las organizaciones. Por lo que me cuentan nuestros clientes, estos eventos son muy bien recibidos, sobre todo en el caso de las entrevistas para radio y televisión. Conocer de antemano las instalaciones, el formato y el funcionamiento de estas entrevistas contribuye en gran medida a que las posibles fuentes ganen confianza.
Para saber más sobre cómo aumentar la presencia de mujeres como fuentes en los medios informativos, visite Reflejar la realidad, un recurso y conjunto de herramientas para que las redacciones, los periodistas y los profesionales de empresas alcancen este objetivo.
