Según una nueva investigación, los pequeños agricultores de Kenia tienen la capacidad y el deseo de desempeñar un papel importante en la expansión de la producción de biocombustibles a partir de la agroforestería.
Los árboles de croton —que parecen crecer por todas partes en Kenia— y las semillas oleaginosas que producen pueden mejorar los medios de vida rurales, afirma Michael Jacobson, economista forestal y profesor de recursos forestales en la Facultad de Ciencias Agrícolas de Penn State.
Mediante la producción de aceite para obtener energía y de coproductos, como alimento para animales y fertilizante orgánico, el croton representa una oportunidad que muchos agricultores pobres están deseosos de aprovechar.

Esa es la conclusión a la que llegó Jacobson tras encuestar a cientos de agricultores kenianos y reunirse con ellos en aldeas de cuatro condados de la región central del país. El objetivo era evaluar las preferencias de los hogares respecto a la siembra y el cultivo de árboles de croton para recolectar y vender sus frutos secos en un mercado en expansión. Los investigadores recopilaron y analizaron datos demográficos de los agricultores sobre ingresos, tamaño del hogar, edad, otras ocupaciones y aldea para determinar si esos factores influyen en sus preferencias.
Se presentaron a los agricultores distintos escenarios de producción y se les pidió que eligieran en función del costo de las plántulas, el rendimiento de las semillas oleaginosas, el tiempo hasta la maduración de los árboles, la mano de obra necesaria para recolectar las semillas y el precio de venta de estas. Los resultados muestran que casi todos los hogares tienen árboles de croton en sus tierras y están dispuestos a producir sus frutos secos. Más aún, señala Jacobson, la mayoría estaría dispuesta a plantar más árboles de croton.
«Muchos pequeños agricultores, aunque tienen tierras limitadas, disponen de terreno para plantar arboledas de croton si se convencen de la idea», afirma. «Si supieran que habría un mercado específico para el croton, sin duda añadirían árboles a las tierras de sus explotaciones familiares».
Jacobson señala que el precio de las semillas es la principal preocupación en todos los grupos sociodemográficos. «Las limitaciones de tiempo y mano de obra eran importantes para algunos hogares», afirma. «Los agricultores son más reacios a los períodos más largos de maduración de los árboles que quienes no se dedican a la agricultura, mientras que quienes ya recolectan semillas para la incipiente industria del croton se preocupan menos por los costos de oportunidad del tiempo y la mano de obra que quienes no las recolectan».
La investigación surge del análisis que realizó el Centro Mundial de Agroforestería sobre la sostenibilidad de la incipiente cadena de valor del árbol de croton en Kenia, con el propósito de apoyar su expansión. Los estudios iniciales indicaron que esta actividad tiene un gran potencial para generar ingresos adicionales y mejorar los medios de vida locales sin poner en peligro el medio ambiente.
La organización internacional invitó a Jacobson a evaluar si los pequeños agricultores podían desempeñar un papel importante en la expansión de esta actividad.
«Para garantizar la sostenibilidad económica a largo plazo y ampliar la cadena de valor, es preciso asegurar un suministro constante, fiable y económico de semillas que abastezca a las grandes biorrefinerías», afirma Jacobson.
«El croton ofrece una oportunidad importante en África Oriental: puede desempeñar un papel relevante al crear oportunidades de ingresos y satisfacer las necesidades de los agricultores pobres, e incluso quizá sacarlos de la pobreza. No digo que la producción de croton y los biocombustibles vayan a salvar África, pero sé que otros sí lo han dicho».
Los resultados de la investigación, publicados en Forest Policy and Economics, ofrecen orientación para desarrollar una cadena de valor del croton que, según Jacobson, los emprendedores de biocombustibles utilizarán en sus planes de negocio.
«Si fuera un emprendedor en África Oriental y quisiera iniciar un negocio de croton, utilizaría esta información para determinar dónde conviene instalarlo y cómo ofrecer incentivos a la producción», afirma. «Es probable que el análisis estadístico que realizamos impulse un mayor desarrollo de la industria de biocombustibles de croton en Kenia. Da credibilidad a esta oportunidad y proporciona a los emprendedores información esencial para comprender mejor las características de los agricultores».
La caída de los precios del combustible diésel ha frenado el desarrollo de la industria de biocombustibles de croton. Eco Fuels Kenya, una empresa que ha intentado desarrollar el mercado y producir biocombustible de croton, tiene dificultades para conseguir apoyo. Jacobson ha trabajado con la dirección de la empresa para ayudarla a comprender las condiciones ecológicas que afectan a la plantación de croton y el potencial de rentabilidad de sus subproductos.
También contribuyeron a este trabajo investigadores de Penn State, la Universidad de Lovaina (Bélgica) y el Centro Mundial de Agroforestería (Kenia).
El Centro Mundial de Agroforestería y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, a través del Programa para el Desarrollo de Cultivos Alternativos para Biocombustibles, apoyaron este trabajo.
