La Unión Europea abre una nueva oficina en San Francisco.
La oficina facilitará la cooperación entre los reguladores europeos y las principales empresas tecnológicas.
Un portavoz de la Comisión Europea afirmó que la oficina contribuirá a «reforzar la cooperación tecnológica transatlántica».
La Unión Europea abre una nueva oficina en Silicon Valley, California, que dará a los reguladores europeos acceso directo a las principales empresas de tecnología digital, y viceversa.
La oficina, cuya apertura oficial tendrá lugar el 1 de septiembre, llega mientras la UE se prepara para aplicar dos normativas tecnológicas históricas: la Ley de Mercados Digitales (DMA) y la Ley de Servicios Digitales (DSA). Se prevé que ambas leyes, que entrarán en vigor este otoño, tengan repercusiones mundiales e influyan en la forma en que gigantes tecnológicos como Meta y Google operan en todo el mundo.
«La oficina reforzará la capacidad de la UE para relacionarse con actores clave del sector público y privado, incluidos responsables políticos, el sector empresarial y la sociedad civil del sector de la tecnología digital», afirmó Charles Manoury, portavoz de la Comisión Europea.
La oficina estará dirigida por Gerard de Graaf, director de economía digital de la Comisión Europea y veterano funcionario de la UE especializado en ciberseguridad y política digital. Estará ubicada en la ciudad de San Francisco y operará bajo la autoridad de la delegación de la UE en Washington D. C.
Promoverá las políticas, normas y regulaciones digitales de la UE, sus modelos de gobernanza y tecnologías, y reforzará la cooperación con sus homólogos estadounidenses
Charles Manoury, portavoz de la Comisión Europea
La apertura de la nueva oficina se produce tras la adopción por parte del Consejo Europeo de las Conclusiones sobre la diplomacia digital de la UE, un marco amplio que busca reforzar la capacidad reguladora de la UE junto con socios de todo el mundo. El acuerdo señala que toda política digital debe «basarse en los derechos humanos universales, las libertades fundamentales, el Estado de derecho y los principios democráticos».
«Estados Unidos es líder en innovación tecnológica, mientras que la Unión Europea quiere ser líder en regulación tecnológica», afirmó Christian Borggreen, vicepresidente y director de la oficina europea de la Computer and Communications Industry Association (CCIA), una organización sin ánimo de lucro dedicada a la defensa de los intereses del sector tecnológico, entre cuyos miembros figuran Google, Amazon, Twitter y Facebook, entre otros.
En 2018, la UE promulgó el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que cambió de forma significativa la manera en que las empresas tecnológicas gestionan los datos de los consumidores y contribuyó a que Europa se convirtiera en referente de la regulación tecnológica. En particular, el RGPD estableció el llamado derecho al olvido, que obliga a las empresas de tecnología digital a ofrecer a los consumidores la posibilidad de borrar sus datos personales.
La DMA y la DSA —aprobadas por la Comisión Europea en marzo y abril de 2022, respectivamente— son las últimas grandes normativas tecnológicas surgidas de Bruselas. En conjunto, estas políticas buscan crear un ecosistema digital más seguro para los usuarios de internet y un mercado digital más abierto y justo para las empresas tecnológicas. Esto incluye, por ejemplo, nuevas normas destinadas a frenar los discursos de odio ilegales y limitar las prácticas empresariales que obstaculizan la competencia.
«Hace 10 años se pasó página a los bancos “demasiado grandes para quebrar”. Ahora, con la DSA y la DMA, pasamos página a las plataformas “demasiado grandes para preocuparse”», declaró Thierry Breton, comisario de Mercado Interior de la UE, en un comunicado tras la adopción de las normativas por el Parlamento Europeo en julio de 2022.
El marco regulador, que fue objeto de presiones de grupos de interés por parte de las grandes empresas tecnológicas, también recibió elogios generalizados de organizaciones no gubernamentales internacionales y grupos de derechos humanos.
En cuanto a la nueva oficina de la UE en San Francisco, Borggreen afirmó que la presencia de la UE ayudará a «garantizar que las empresas tecnológicas entiendan la oleada de nuevas regulaciones de la UE que se avecina, ya que todas las empresas deben tener una oportunidad justa de aplicar y cumplir estas nuevas normas».
Manoury, portavoz de la Comisión Europea, añadió que la oficina impulsa aún más el «compromiso de Europa de reforzar la cooperación tecnológica transatlántica».
