Por qué es tan importante que los niños vean la diversidad en la pantalla grande y pequeña

A girl uses her mobile phone during the evening at the National Park in Khartoum, Sudan, April 24, 2015. In Sudan, which faces insurgences in the western region of Darfur and along its border with breakaway South Sudan, as well as double-digit inflation and high unemployment, life goes on for young people in the capital Khartoum. As well as studying, for those who can afford it, the urban young of Sudan play football and netball, swim and fish in the nearby River Nile, attend prayers at local mosques and enjoy concerts or family celebrations. Other entertainment includes watching U.K. football matches and films on TV, with Facebook being ever popular for chatting amongst friends. REUTERS/Mohamed Nureldin AbdallahPICTURE 26 OF 28 FOR WIDER IMAGE STORY "YOUTH OF TODAY IN SUDAN". SEARCH "YOUNG NURELDIN" FOR ALL IMAGES
Diversity in media helps prevent stereotypingImage: REUTERS/Mohamed Nureldin Abdallah
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El entusiasmo en torno a «Black Panther» ha sido tan desmesurado como cualquiera de las hazañas que podrían realizar sus personajes. La película ha recibido elogios por su historia compleja y por lo que se ha descritocomo un reparto «afrofuturista». Y «Black Panther» estará acompañada por «A Wrinkle in Time», otra película con potencial para convertirse en un éxito de taquilla y con un reparto interracial.

Pero, por mucho dinero que recauden o por muchos premios que acumulen películas como «Black Panther» y «A Wrinkle in Time», nuestras investigaciones apuntan con fuerza a otra razón por la que son importantes: los niños necesitan un universo diverso de imágenes en los medios. Y, en su mayor parte, no lo han tenido.

La diversidad en HollywoodImage: The Economist

Algunos avances, pero…

En la década de 1970, F. Earle Barcus, profesor de comunicación de la Universidad de Boston, comenzó a publicar los resultados de los análisis de contenido que había realizado sobre la televisión infantil. Sus hallazgos mostraron grandes disparidades entre el número de personajes masculinos y femeninos, y entre el número de personajes blancos y no blancos. En un estudio de 1983, Barcus analizó más de 1.100 personajes de 20 programas de televisión infantiles y descubrió que solo 42 eran negros. Apenas otros 47 pertenecían a algún grupo distinto del blanco.

Desde entonces, los investigadores han constatado sistemáticamente que los mundos animados que los niños ven en televisión no se corresponden con sus entornos reales.

Durante los últimos siete años, hemos seguido estudiando este tema en el Proyecto de Televisión Infantil (CTV) de la Universidad Tufts, documentando las imágenes de distintas razas, géneros y etnias en las series animadas infantiles más populares. También hemos tomado medidas para tratar de entender por qué las representaciones estereotipadas siguen existiendo bien entrado el siglo XXI. Por último, estamos empezando a desarrollar formas de estudiar y recopilar datos sobre cómo procesan los niños las imágenes a las que están expuestos en televisión.

Para categorizar las imágenes que ven los niños, hemos desarrollado un sistema para codificar la raza, la identidad étnica, el género y la edad de los personajes principales y secundarios de los programas de televisión animados infantiles. También hemos incorporado un componente sociolingüístico al análisis, porque sabemos que los niños absorben tanto imágenes como sonidos mientras procesan los medios.

La buena noticia es que el mundo de la televisión animada infantil es más diverso que antes. Por ejemplo, hemos descubierto que los personajes femeninos representan algo menos de un tercio del total. Aunque pueda parecer desalentador, supone una mejora significativa respecto a la proporción de 1:6 que había observado anteriormente F. Earle Barcus, y es mejor que la proporción de 1:4 que los profesores de comunicación Teresa Thompson y Eugenia Zerbinos hallaron en la década de 1990.

También hay más diversidad racial y étnica. Los personajes negros representan el 5,6 % de nuestra muestra total, de más de 1.500 personajes. (Un estudio realizado en 1972 por los investigadores Gilbert Mendelson y Morissa Young para Action for Children’s Television concluyó que más del 60 % de los programas de televisión de su muestra no incluían ningún personaje de minorías raciales.) Hay muchos más personajes asiáticos o asiático-estadounidenses (11,6 %), aunque esto probablemente se deba a la popularidad de unos pocos dibujos animados con personajes mayoritariamente asiáticos, como «La leyenda de Korra».

La mala noticia es que aún queda mucho por hacer. Se estima que los afroamericanos representan el 13,3 % de la población de Estados Unidos. Por su parte, las personas hispanas o latinas constituyen el 17,8 % de la población, pero hemos constatado que los personajes latinos solo representaban el 1,4 % de nuestra muestra.

Además, persisten los estereotipos tanto en el aspecto de los personajes como en su forma de hablar: los «malos» usan acentos y dialectos no estadounidenses. Lo vemos en personajes como el Dr. Doofenshmirtz de «Phineas y Ferb» o Nightmare Moon, de «My Little Pony: La magia de la amistad».

Para tratar de entender por qué persisten los estereotipos, hemos entrevistado a algunas de las personas que escriben, dirigen, seleccionan el reparto y prestan su voz a los programas animados infantiles. Aunque aún no hemos terminado esta parte del estudio, parece que las presiones económicas llevan a los creadores de programas animados infantiles a recurrir a los estereotipos como una especie de atajo.

Por ejemplo, el director de un popular programa animado infantil nos dijo: «Si algo ha funcionado antes, se tiende a volver a usar», aunque ese «algo» sea un estereotipo. Un actor de doblaje afroamericano contó que, en algunas audiciones, le pidieron que hiciera que algo sonara «urbano», una palabra clave para referirse a un dialecto afroamericano más estereotipado.

Los niños juzgan rápido

Pero la verdadera pregunta es por qué todo esto importa.

Los estudios de muchos ámbitos han demostrado que es importante que los niños vean personajes que no solo se parezcan a ellos y a sus familias, sino que también hablen como ellos.

Existe una relación entre la baja autoestima y las representaciones negativas de grupos raciales en los medios, así como una asociación entre la baja autoestima y la escasez de representaciones de un grupo determinado. Otros investigadores han descubierto que las representaciones erróneas de grupos étnicos en los medios pueden confundir a los niños de esos grupos sobre aspectos de su identidad.

En nuestro estudio sobre cómo procesan los niños las imágenes y los sonidos de los mundos animados, desarrollamos un método en el que les mostramos imágenes de rostros animados diversos y reproducimos voces que usan distintos dialectos. Luego les preguntamos si creen que la persona es buena, mala o si no pueden saberlo. Después les preguntamos por qué piensan así.

Aunque todavía no hemos avanzado lo suficiente en nuestra investigación como para ofrecer respuestas definitivas a nuestras preguntas, sí tenemos algunos hallazgos preliminares.

Ante todo, los niños se fijan en las diferencias.

Hemos descubierto que los niños de primero y segundo de primaria, cuando se les presentan distintos rostros dibujados de personajes de dibujos animados que no habían visto antes, no tienen ningún problema para clasificarlos como «buenos» o «malos».

De hecho, muchos niños ya tienen ideas claras y pueden contarnos historias largas sobre por qué creen que un personaje determinado podría ser un héroe o un villano, incluso con muy poca información. A veces, esto parece basarse en su creencia de que el personaje se parece a otro que han visto en los medios. Entonces dan por hecho que el rostro que les muestran se parece al de «una princesa» o «alguien que va a la cárcel». Dada la falta de diversidad en el mundo de la televisión infantil, no sorprende que los niños establezcan asociaciones con tan poca información. Pero también resulta algo alarmante —a la luz de lo que sabemos sobre la prevalencia de los estereotipos— que parezcan tan dispuestos a atribuir quién es bueno y quién es malo.

Es importante que los niños cuenten con un universo diverso de personajes y que estos tengan características diversas. Está bien que los personajes tengan acentos no estadounidenses, pero también deberían tenerlos los buenos, no solo los malos. Los héroes pueden ser hombres o mujeres, y los personajes no blancos no tienen por qué quedar relegados al papel de acompañantes: pueden asumir papeles protagonistas.

Esto nos devuelve a la razón por la que estas nuevas películas son tan revolucionarias. Sí, «Black Panther» demuestra que una película sobre un superhéroe negro puede pulverizar récords de taquilla. Sí, «A Wrinkle in Time» es la primera película de 100 millones de dólares dirigida por una mujer de color.

Pero, más allá de todo eso, estas películas rompen moldes al mostrar la complejidad y la variedad de las experiencias de hombres y mujeres negros.

Si más películas, programas de televisión y series animadas siguen su ejemplo, quizá por fin dejemos atrás los personajes poco desarrollados y estereotipados a los que los niños han estado expuestos durante demasiado tiempo.

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