¿De dónde procede nuestra comida? Por qué necesitamos saberlo

A shopper selects fruit in an Aldi store in London, Britain, February 15, 2018. REUTERS/Peter Summers - RC137012A5B0
Consumers tend to know very little about where their food came from.Image: REUTERS/Peter Summers
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Pese al papel central que la alimentación desempeña para la humanidad, como consumidores tendemos a saber muy poco al respecto: ¿de dónde procede? ¿Quién la produjo? ¿Cómo se elaboró? ¿Cuáles fueron los costes ambientales y sociales de suministrarla? Son preguntas que pocos de nosotros podemos responder.

Debido a la naturaleza sumamente compleja de las cadenas de suministro globales, este tipo de desconexión no sorprende. De hecho, muy pocas empresas agroalimentarias o minoristas de alimentación pueden rastrear y trazar de forma fluida los productos alimentarios a lo largo de toda la cadena de suministro.

¿Qué significa este tipo de desconexión para los sistemas alimentarios? En primer lugar, genera lagunas en nuestra comprensión del impacto ambiental de nuestros sistemas alimentarios. Si bien sabemos que los sistemas alimentarios en su conjunto son responsables de 25 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, 70 % de las extracciones de agua dulce y entre el 60 % y el 70 % de la pérdida de biodiversidad, carecemos de una comprensión precisa de qué medidas son necesarias para impulsar el cambio que reduzca este impacto ambiental.

En segundo lugar, esta desconexión dificulta validar el origen de nuestros alimentos; combatir el fraude (aproximadamente el 33 % del marisco en Estados Unidos está mal etiquetado); y alcanzar nuestros objetivos de salud y nutrición (¿es nuestra comida libre de antibióticos?).

En tercer lugar, las cadenas de suministro complejas dificultan responder de forma eficiente a los brotes de enfermedades transmitidas por alimentos, porque se tarda mucho en identificar el origen de la contaminación. En cuarto lugar, genera ineficiencias adicionales: un tercio de todos los alimentos producidos se desperdicia o pierde en la cadena de suministro.

En 2017, la Iniciativa de Sistemas Alimentarios del Foro Económico Mundial lanzó «Innovación con un propósito», para impulsar la innovación y la adopción de tecnologías en el sector alimentario y agrícola con el fin de afrontar retos como este.

Al año siguiente, el Foro publicó un informe sobre este tema, en el que se identificaron 12 soluciones tecnológicas de alto potencial para los sistemas alimentarios (denominadas «Las Doce Transformadoras») y se centró en oportunidades clave para la innovación. Por ejemplo, el informe concluyó que ampliar la prestación de servicios móviles para 2030 podría incrementar los ingresos de los agricultores entre un 3 % y un 6 % y reducir las pérdidas de alimentos entre un 2 % y un 5 %.

Presentado hoy, un nuevo informe, «Innovación con un propósito: mejorar la trazabilidad en las cadenas de valor alimentarias mediante innovaciones tecnológicas», explora varias de estas tecnologías transformadoras –internet de las cosas (IoT), tecnología de registro distribuido, tecnologías de detección de alimentos, etc.– y cómo pueden aumentar la visibilidad de la producción y distribución de nuestros alimentos.

Al hacer visible lo que hasta ahora era «invisible», estas tecnologías podrían mejorar la trazabilidad y ayudar a abordar muchos de los retos antes mencionados.

Por ejemplo, si somos capaces de medir y evaluar el uso de agua necesario de dos métodos de producción diferentes para el mismo cultivo, podremos incentivar el método que sea mejor para el planeta y, de este modo, reducir el impacto de la agricultura en las extracciones de agua dulce. Asimismo, una mejor recopilación de datos puede proporcionar la transparencia que los consumidores desean sobre cómo se produjo su alimento.

Además, esta transparencia podría reducir el tiempo necesario para identificar el origen de un brote alimentario y localizar mejor los puntos de pérdida o las causas de ineficiencia en la cadena de suministro. Estas nuevas capacidades contribuirán en gran medida a alcanzar los objetivos de sostenibilidad y la demanda de transparencia de los consumidores, al tiempo que mejorarán la eficiencia operativa y la seguridad alimentaria.

Las tecnologías transformadoras mejorarán la trazabilidad.Image: Foro Económico Mundial

La trazabilidad requiere la acción de toda la cadena de suministro y, por ello, la colaboración es el eje fundamental para que la trazabilidad sea eficaz.

Están empezando a surgir iniciativas de empresas conjuntas con representación de toda la cadena de valor, organizaciones internacionales, organizaciones de la sociedad civil y gobiernos, y deberán seguir poniendo a disposición general las lecciones sobre trazabilidad.

Estos proyectos piloto e iniciativas deberían tener como objetivo definir las mejores prácticas y adaptarlas a los aspectos únicos de cada región para responder a lo siguiente:

1) ¿Cómo responderán los consumidores a una mejor trazabilidad en las cadenas de valor alimentarias?

Los consumidores de todo el mundo piden más transparencia sobre el contenido y la producción de sus alimentos; sin embargo, aún no está claro cómo responderán a una visibilidad de la cadena de suministro notablemente mejorada. ¿Estarán dispuestos a pagar más por productos trazables? ¿Serán más leales a las marcas que ofrezcan este nivel de visibilidad? ¿La capacidad de medir el impacto ambiental de los distintos procesos de producción influirá en las decisiones de compra?

Varios estudios indican que los consumidores están dispuestos a pagar más por productos trazables; en determinados contextos, la disposición a pagar puede llegar a ser del 10 %. Sin embargo, la investigación no es concluyente y es posible que estos estudios no sean representativos de una disposición a pagar generalizada.

Si los consumidores están realmente dispuestos a pagar más por productos trazables, o si la trazabilidad generara una lealtad de marca clara y duradera, la industria tendría un argumento empresarial convincente para invertir en nuevas capacidades.

Y si los consumidores estuvieran mejor equipados con los conocimientos y herramientas adecuados, y aplicaran una mayor visibilidad del impacto ambiental y social de la producción alimentaria para orientar sus decisiones, la trazabilidad mejorada podría ser un poderoso motor de cambio social.

2) ¿Cómo creamos normas claras, coherentes y armonizadas a escala mundial en relación con la recopilación, la gobernanza, la propiedad y el intercambio de datos?

No existe una definición ampliamente aceptada de qué información puede y debe recopilarse mediante la trazabilidad. Algunos países y empresas ya tienen sus propios requisitos de trazabilidad; sin embargo, las nuevas tecnologías hacen posible recopilar información que antes no estaba disponible o era inaccesible (por ejemplo, los sensores de suelo podrían medir la cantidad de agua aplicada al cultivo y vincularse a sistemas de riego de precisión).

Para que los esfuerzos de recopilación de datos sean coherentes y manejables, los países, las empresas y otros actores tendrán que crear normas coherentes sobre qué información debe recopilarse y cómo debe hacerse. Estas normas deberán definir quién «es propietario» de los datos y cómo se mantiene segura esta información.

Por ejemplo, si un agricultor participa en una iniciativa de trazabilidad, será importante definir qué datos deben proporcionarse (p. ej., ¿hay algún dato personal que el agricultor no quiera compartir con una población más amplia?); a qué datos se puede acceder (p. ej., ¿puede el agricultor acceder al conjunto completo de datos agregados de la información rastreada?); y cómo se determinará quién tiene acceso a los datos (p. ej., ¿podrán los consumidores acceder a toda la información proporcionada por el agricultor?)

3) ¿Qué modelos económicos debemos impulsar para que los modelos de trazabilidad mejorada sean sostenibles a largo plazo?

Si los consumidores están dispuestos a pagar por productos trazables y las empresas usan una mayor visibilidad de la cadena de suministro para mejorar su eficiencia, las empresas podrían tener mucho que ganar invirtiendo en trazabilidad. Sin embargo, estos beneficios no se repartirán necesariamente de forma equitativa en toda la cadena de valor.

Por ejemplo, un consumidor podría estar dispuesto a pagar más en el supermercado por un producto trazable, pero ¿se traducirá eso en mayores ingresos para el agricultor que cultivó ese producto? Esto resulta especialmente complicado si se tiene en cuenta que, con mucha frecuencia, son los productores quienes deben invertir en nuevas tecnologías, pero es posible que no dispongan del capital necesario para hacerlo.

Por ello, las colaboraciones deberán identificar estrategias para catalizar la financiación y respaldar incentivos políticos que hagan viable la adopción de nuevas tecnologías. Además, serán importantes los modelos comercialmente viables centrados en compartir el valor a lo largo de la cadena de suministro para garantizar que las iniciativas de trazabilidad sean sostenibles a largo plazo.

4) ¿Qué se necesita para garantizar que la trazabilidad sea accesible e inclusiva?

Aproximadamente 2.500 millones de personas en países en desarrollo obtienen sus ingresos del sector alimentario y agrícola, y alrededor del 60 % de esas personas vive en hogares de pequeños productores. Por ello, los pequeños productores son partes interesadas fundamentales para las nuevas innovaciones relacionadas con la alimentación, incluido el avance de la trazabilidad.

A corto plazo, sin un apoyo eficaz, los pequeños productores de países en desarrollo serán vulnerables a los requisitos de trazabilidad. Es probable que la trazabilidad implique requisitos más exigentes, incluido un coste adicional. En ausencia de un apoyo eficaz, estos requisitos corren el riesgo de favorecer a los productores de mayor tamaño o a las empresas de países desarrollados que pueden absorber con mayor facilidad el coste adicional y los ajustes.

Sin embargo, la trazabilidad también ofrece una posible ventaja para los pequeños productores. Si estos productores pudieran acceder a los datos recopilados mediante las iniciativas de trazabilidad y aprovecharlos, podrían aplicarlos para producir alimentos de forma más eficiente, desenvolverse con mayor eficacia en los mercados e incluso acceder a nuevos mercados premium. Además, las iniciativas de trazabilidad podrían proporcionar la identidad digital necesaria para acceder a capital asequible, un reto al que se enfrentan hoy muchos pequeños productores.

Si se utiliza correctamente, la trazabilidad de extremo a extremo habilitada por la tecnología podría ser una herramienta poderosa para generar beneficios tangibles para las empresas, los consumidores, los gobiernos, los productores y la sociedad civil.

No obstante, para tener éxito y alcanzar las aspiraciones de los sistemas alimentarios de alimentar a una población creciente de forma sostenible, inclusiva y eficiente, se requerirán colaboración y cooperación en todo el ecosistema alimentario.

El Foro anima e invita a otras partes interesadas a unirse a nosotros para explorar el potencial de las innovaciones tecnológicas para lograr de verdad este cambio transformador en los sistemas alimentarios.

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