Este sistema keniano de reparto de comida en línea está reduciendo los residuos

An employe restocks the dairy products section at a supermarket in Nairobi, Kenya May 8, 2017. Picture taken May 8, 2017. REUTERS/Baz Ratner
About 8,000 Kenyan farmers have gone online in recent years to sell directly to the public.Image: REUTERS/Baz Ratner
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NAIROBI, Kenia, 9 de agosto (Thomson Reuters Foundation) - Cuando dos estudiantes universitarios llamaron a la puerta de la tienda de alimentos orgánicos de Lillian Kanari hace cinco años en busca de trabajo, ella se dio cuenta de que sus conocimientos de diseño web podían ayudar a su negocio a resolver uno de sus problemas más persistentes: el desperdicio de alimentos.

Hasta entonces, la mayoría de los pedidos se hacían por teléfono, y eso hacía que algunos clientes se quejaran de que lo que les habían entregado en casa no era lo que habían pedido.

«Nos costaba mucho en pérdidas y desperdicio de alimentos».

Hoy en día, saber exactamente qué quieren los clientes permite que sus tres pequeñas explotaciones agrícolas funcionen con más eficiencia, lo que reduce los residuos, dijo.

«Las entregas a domicilio nos han ayudado a conocer los patrones de consumo de nuestros clientes... Tenemos un calendario de siembra y cosecha desde la propia explotación, que nos permite planificar lo que necesitamos para la próxima temporada», dijo a Thomson Reuters Foundation.

Tener una página web también se traduce en más negocio, dijo: su tienda en línea Kalimoni Greens entrega 200 pedidos semanales durante la temporada alta, de septiembre a marzo, frente a los 20 semanales de antes.

Una tendencia creciente

Kanari es una de los aproximadamente 8.000 agricultores kenianos que en los últimos años se han conectado a Internet para vender directamente al público —en lugar de hacerlo a intermediarios como los vendedores de mercado— con el objetivo de aumentar las ventas y reducir el desperdicio de alimentos, según la Federación Nacional de Agricultores de Kenia (KENAFF).

Esto podría generar ingresos considerables para los agricultores, dado que la agricultura representa aproximadamente una cuarta parte del PIB de Kenia, de 86.000 millones de dólares, dijo Mwenda M'Mailutha, director de KENAFF.

«La mayoría son pequeños agricultores que dependen de la agricultura para obtener alimentos e ingresos. La tecnología puede ayudarles a comercializar sus productos y a evitar a los intermediarios que los compran a bajo precio», dijo.

La pequeña agricultora Sylvia Kuria tiene una explotación en Limuru, a unos 30 kilómetros (18 millas) al noroeste de Nairobi. Antes de crear su tienda en línea, solo podía vender a comerciantes del mercado.

Eso suponía márgenes de beneficio estrechos y regateos constantes por cada pedido. También significaba que algunas verduras de su explotación se echaban a perder, ya fuera de camino al mercado o allí mismo.

El deterioro de los alimentos es un problema mundial, afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura: se desperdicia alrededor de un tercio de los alimentos del mundo.

En Kenia, la falta de instalaciones adecuadas de almacenamiento después de la cosecha y en los mercados hace que se desperdicie el 40 por ciento de los alimentos antes de que puedan consumirse, dijo Jerome Ochieng', secretario principal del Ministerio de Información, Comunicación y Tecnología.

El Gobierno quiere que los agricultores reduzcan esa cifra, y la tecnología puede ayudar, dijo. Por ejemplo, las iniciativas gubernamentales inteligentes que trasladan las transacciones a Internet pueden reducir los costos, eliminar la corrupción y aumentar la eficiencia y la eficacia.

Dijo que más agricultores deberían aprovechar las soluciones digitales.

«El sector agrícola de Kenia crece a un ritmo del cinco por ciento cada año», dijo Ochieng' en mayo, durante una conferencia sobre agricultura digital.

«Los agricultores deben formar parte de esta revolución digital para poder contribuir a garantizar que no haya desperdicio de alimentos en el sector agrícola», dijo.

Con ese fin, dijo Ochieng', el Gobierno lanzó el año pasado su «Agenda de los Cuatro Grandes»: un plan para impulsar el crecimiento económico centrado en la seguridad alimentaria, así como en la vivienda asequible, la manufactura y la atención sanitaria asequible.

Pero, a la hora de reducir el desperdicio, las carreteras rurales siguen siendo un reto, dijo: aunque la red vial de Kenia ha mejorado, las carreteras de las zonas rurales aún no están bien desarrolladas, lo que hace que los productos se dañen durante el transporte.

Medidas adicionales

Kanari dijo que una solución es abrir una tienda en una zona céntrica como Nairobi, donde los agricultores puedan almacenar y distribuir sus productos. Otra opción, añadió, es asociarse con distribuidores de alimentos ya establecidos para ayudar a los agricultores a llevar sus productos a esas tiendas.

En cuanto a las entregas a domicilio, dijo que usar motocicletas en lugar de camiones da a su tienda una ventaja medioambiental.

«Las motocicletas son más rápidas, eficientes y no se quedan atrapadas en los atascos, donde se producen la mayoría de las emisiones», dijo.

Paul Kukubo, directivo de la Autoridad de Comunicaciones de Kenia, dijo que las compras en línea no solo reducen el desperdicio de alimentos atribuible a las pérdidas posteriores a la cosecha, sino que también implican menos kilómetros recorridos por productores y consumidores en sus desplazamientos hacia y desde los mercados.

«Esto reduce la cantidad de emisiones de carbono que los vehículos habrían liberado a la atmósfera ese día», dijo.

«Esto es especialmente importante ahora que Kenia lucha contra el aumento de la contaminación atmosférica en sus ciudades».

Kanari dijo que los pequeños comercios como el suyo podrían hacer más por el medioambiente si también prestaran atención al embalaje.

En su caso, trabaja con un grupo de mujeres del centro de Kenia que suministran unas 500 cestas tejidas al mes. Una vez utilizadas para las entregas, las cestas se devuelven a la tienda y se cambian por otras limpias.

«Cuando (las cestas) se hacen viejas, pueden utilizarse en las explotaciones para otras tareas, como cosechar los productos. Esto ayuda a reducir la cantidad de residuos que se vierten en el medioambiente».

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