Web3, una versión de internet basada en la tecnología blockchain, "pone a los agricultores al mando de sus datos".
Los defensores de la tecnología afirman que podría empoderar a los pequeños agricultores de los países en desarrollo.
Sin embargo, plantea interrogantes sobre la monetización y la gobernanza, explica un experto.
Innovaciones como Web3, la tercera generación de internet, y las tecnologías basadas en vídeo, fáciles de usar y en idiomas locales, tienen el potencial de impulsar el cambio en la agricultura de los países en desarrollo, afirman los defensores de la tecnología.
Web3, que se refiere a los esfuerzos por crear una versión descentralizada de internet basada en la tecnología blockchain y centrada en la propiedad de los usuarios, puede dar un giro a los modelos de datos tradicionales y devolver el poder a manos de los agricultores, según el foro ICTforAg.
El evento virtual interactivo celebrado los días 9 y 10 de marzo de 2022 buscaba explorar formas de aprovechar la tecnología de la información para construir sistemas agrícolas y alimentarios resilientes en los países de ingresos bajos y medianos.
“Normalmente, los datos de los agricultores se almacenan en sistemas de repositorio, controlados por el sector privado o los gobiernos como forma de prestar servicios”, afirmó Rikin Gandhi, cofundador y director ejecutivo de Digital Green, una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo empoderar a los pequeños agricultores para que salgan de la pobreza mediante la tecnología y las alianzas de base.
“Sin embargo, esto puede limitar las opciones y la capacidad de los agricultores para acceder a una diversidad de servicios”, añadió.
Según Digital Green, Web3 podría ofrecer herramientas que permitan a los pequeños agricultores tener más control y propiedad sobre sus datos mediante la soberanía de datos, es decir, el principio según el cual los datos están sujetos a las leyes del país en el que se encuentran.
Las organizaciones de pequeños agricultores colaboran con los sectores público y privado, la sociedad civil y las empresas, explica Gandhi. En ese proceso, añade, estas entidades generan y custodian en fideicomiso una gran cantidad de datos en nombre de los agricultores.
“Nuestra estrategia consiste en trabajar con este ecosistema más amplio, con el objetivo de empoderar a estas organizaciones de agricultores para que sean ellas quienes decidan cómo se comparten y controlan sus datos y, en algunos casos, quizá incluso cómo se monetizan”, afirmó Gandhi.
Henry Kinyua, director de Digital Green para África Oriental, afirma que el elemento central de esta red de intercambio de datos es un conjunto de herramientas de software llamado FarmStack, que permite el intercambio de datos descentralizado entre pares y permite a los proveedores de datos y a los agricultores crear políticas sobre cómo se pueden compartir los datos, durante cuánto tiempo y con quién.
“FarmStack permite a las organizaciones identificar las necesidades de datos para mejorar los servicios que ofrecen a los agricultores, al tiempo que conecta directamente a los propios agricultores a través de cooperativas y otros socios, creando redes digitales de agricultores para la propiedad y la gobernanza de los datos”, declaró Kinyua al margen de la reunión.
Sin embargo, Alexander Valeton, director gerente de Yielder, una plataforma de información, comunicación y formación para la agricultura, afirma que la digitalización de la agricultura en los países en desarrollo debe ser de abajo arriba y que la monetización de los datos no debería ser el centro de atención.
“La idea de que cualquier nueva tecnología digital desarrollada en Occidente puede transformar la agricultura en el mundo en desarrollo es una falacia”, afirmó.
“Estas innovaciones deben tener en cuenta las necesidades de los pequeños agricultores de los países pobres, deben ser fáciles de usar, económicas y eficaces”, añadió.
Valeton considera que el objetivo de mejorar la tecnología en la agricultura, especialmente en los países de ingresos bajos, debería ser aliviar el hambre y la pobreza, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
“Descentralizar la agricultura es una idea fantástica, pero el objetivo principal no debería ser convertir a los agricultores en vendedores de datos”, afirmó.
En la reunión también se señaló que las tecnologías más sencillas son igualmente potenciales impulsoras del cambio en la agricultura de los países de ingresos bajos y medianos.
Los delegados conocieron el servicio basado en vídeo de Digital Green, que permite a los asesores y agricultores crear y compartir información con sus comunidades, con sus propias palabras y en sus idiomas locales.
“El vídeo muestra a los agricultores cómo aplicar prácticas agrícolas en su propio entorno que mejoran la productividad y los ingresos mediante la promoción de prácticas inteligentes para el clima”, afirmó Kinyua.
Según la organización, la innovación ha llegado a unos 2,3 millones de agricultores, principalmente en India, Etiopía y Kenia, mediante servicios de asesoramiento basados en vídeo.