Construimos demasiados muros y no suficientes puentes.
Isaac Newton
El mundo está en movimiento. Personas de todo el planeta viajan más que nunca. Para 2030, una población mundial de 8.500 millones de personas realizará casi 2.000 millones de viajes internacionales. La mayor parte del crecimiento procederá de fuera de Estados Unidos: de África, Asia y Oriente Medio. Los viajes impulsan el crecimiento económico y las oportunidades de empleo —son buenos para el negocio de mi empresa— y promueven la paz y el entendimiento entre culturas.
Pero todo este aumento de los viajes tiene lugar en un sistema anticuado, creado en la década de 1960, y la presión que soporta es evidente. Hoy, más de 1.200 millones de viajeros internacionales hacen grandes esfuerzos y asumen elevados costes para obtener un visado, pierden tiempo haciendo cola y llevan consigo documentos en papel anticuados. Nos enfrentamos a nuevos desafíos que los sistemas heredados no pueden abordar. Las amenazas reales —como el terrorismo y las enfermedades— trascienden las fronteras y escapan al control de cualquier país por sí solo.
No podemos hacer frente a estos desafíos modernos con tácticas medievales como construir muros para separarnos. Con tecnologías modernas y las herramientas adecuadas, podemos construir un nuevo marco para el futuro de los viajes que nos mantenga conectados y nos haga más seguros a todos.

Autenticación digital
El derecho a viajar debería basarse en quién eres, no en dónde naciste ni en el color de tu pasaporte. El sistema actual está obsoleto; no solo es injusto, sino también ineficiente. En la última década, hemos visto a aspirantes a terroristas viajar con pasaportes de países que durante mucho tiempo se consideraron de bajo riesgo.
Estamos empezando a avanzar hacia un futuro en el que los viajes se faciliten mediante la identidad digital, creada a partir de datos biométricos únicos y «transmitida» a gobiernos y empresas, con autorización, para facilitar los viajes. El sector privado puede contribuir a desarrollar estas capacidades —y ya lo está haciendo— mediante empresas innovadoras que trabajan en pasaportes y visados completamente digitales. Pero tenemos que avanzar más rápido.
Es necesario recopilar datos biométricos con regularidad para que los ciudadanos del mundo puedan viajar y desenvolverse con mayor facilidad en países de todo el mundo. El ambicioso programa de recopilación biométrica de India a escala nacional superó los 1.000 millones en abril de 2016 y empieza a servir de modelo para otros países con visión de futuro.
La privacidad es primordial y los clientes tienen derecho a «ser propietarios» de su identidad digital y decidir con qué gobiernos y empresas compartirla; a cambio de compartir más datos personales, los viajeros disfrutarán de viajes más seguros y ágiles.
Comunicación global
Los gobiernos también tendrán que adoptar nuevas políticas que permitan un mayor intercambio de información y datos a través de las fronteras nacionales. La creación de estos puentes digitales permitirá a los organismos de seguridad integrar numerosos sistemas nacionales dispares y proteger mejor sus fronteras y a sus ciudadanos, al permitirles concentrar recursos en las amenazas reales. Muchos países ya han tomado medidas para aumentar el intercambio de información con aliados y socios de confianza. Debemos partir del éxito de los programas bilaterales y regionales existentes para viajeros verificados (como el del Reino Unido, Servicio de viajeros registrados o TSA Pre-Check en Estados Unidos) para crear un sistema verdaderamente global. Los gobiernos tendrían acceso a más información y de mejor calidad mediante una nueva plataforma integrada.
Esta integración digital también permitirá a los países usar los datos para evaluar el nivel de «riesgo» de un viajero, quizá mediante un sistema similar al que utiliza la puntuación crediticia para evaluar el riesgo financiero de un prestatario. Una información más precisa permitirá a los gobiernos realizar una evaluación previa más eficaz de la mayoría de los pasajeros y dedicar más recursos a identificar y examinar a los viajeros que requieran una investigación adicional. Según Interpol, entre 2002 y 2013 se denunciaron como perdidos o robados casi 40 millones de documentos de viaje. Los pasaportes falsos y robados suelen estar relacionados con terroristas y delincuentes. La transición a un proceso completamente digital basado en datos biométricos ayudará a proteger y verificar la identidad del viajero y reducirá significativamente el riesgo de que documentos robados caigan en manos equivocadas.
Revolucionar la forma en que viajamos más allá de nuestras fronteras nacionales no será fácil. Los gobiernos tendrán que trabajar junto con lo mejor que ofrece el sector privado para construir un sistema seguro y eficaz que los ciudadanos utilicen y en el que confíen. Pero, si queremos preparar al mundo para 1.800 millones de viajeros internacionales dentro de poco más de una década, tendremos que cambiar el statu quo y trabajar juntos para construir puentes inteligentes, no muros anticuados.
Lea el Informe de competitividad de viajes y turismo 2017 aquí.
