Aunque muchos veremos más televisión durante la pandemia de COVID-19, los estudios han demostrado que estos programas pueden ser beneficiosos para nuestra salud mental.
Aunque no se recomienda ver series de forma compulsiva, los programas de televisión que nos hacen reír o sentir emociones positivas pueden contrarrestar los sentimientos negativos.
Encontrar maneras de mantenernos positivos y felices es fundamental, escriben dos psicólogos.
Es fácil sentirse culpable cuando holgazaneas frente al televisor en pijama, comiendo helado directamente del envase. Pero no es una actividad poco habitual durante el confinamiento. La prolongada duración de la pandemia ha centrado la atención en el impacto que está teniendo en nuestra salud mental colectiva.
Muchas organizaciones de salud mental han propuesto estrategias para proteger la salud mental, como hacer ejercicio, dormir bien y disfrutar de la naturaleza. Esto puede llevarnos a suponer que, en definitiva, ver la televisión es perjudicial para nuestro bienestar mental. Sin embargo, hay indicios de que también puede ser bueno para nosotros, si lo hacemos de la manera adecuada.
En muchas partes del mundo, efectivamente, se ha informado de un aumento del consumo de televisión y de servicios de streaming en línea durante la pandemia. Por ejemplo, cuando se pidió a la población que se quedara en casa durante el primer confinamiento en el Reino Unido, la gente vio un promedio de más de seis horas diarias de televisión y contenido de vídeo en línea, un aumento de alrededor del 30 % con respecto al año anterior.
También aumentaron las suscripciones a los servicios de streaming de vídeo: casi 12 millones de personas en el Reino Unido se registraron en un nuevo servicio durante los confinamientos. Netflix cuenta ahora con más de 200 millones de suscriptores en todo el mundo.
Los beneficios de las emociones positivas
Entonces, ¿cómo puede la televisión contribuir a nuestro bienestar? Sabemos que el arte puede despertar emociones intensas. A menudo nos atraen los musicales, los pódcast, los programas de televisión, las películas y otras producciones artísticas porque queremos experimentar emociones fuertes.
Según las investigaciones de Martin Seligman, destacado investigador de psicología positiva de la Universidad de Pensilvania, experimentar emociones positivas es uno de los pilares de nuestro bienestar. Por tanto, tendría sentido que viéramos más programas de televisión que nos hagan sentir bien para aumentar las emociones positivas.
Según Barbara Fredrickson, psicóloga de la Universidad de Carolina del Norte, experimentar emociones positivas puede tener un efecto duradero y sostenido en el bienestar. Cuando nos sentimos bien, nuestra mente se abre y nuestra conciencia se amplía, lo que nos permite pensar de forma más creativa. Como consecuencia directa, se pone en marcha un efecto dominó de procesos psicológicos que va fortaleciendo poco a poco recursos positivos, como la resiliencia, a los que podemos recurrir cuando los necesitamos.
Las emociones positivas también tienen un efecto directo en el cuerpo. Un estudio convincentedemostró que las emociones positivas pueden «revertir» las consecuencias negativas de experimentar síntomas físicos desagradables asociados a emociones como el estrés o la ansiedad. En este estudio, se midió la frecuencia cardíaca en reposo de los participantes antes de inducirles un estado de ansiedad pidiéndoles que prepararan un discurso sobre un tema que desconocían.
Después de esta «tarea de inducción de ansiedad», se asignó al azar a los participantes un fragmento de película que provocaba diversión, satisfacción, neutralidad o tristeza. Una vez que lo habían visto, se les volvió a medir la frecuencia cardíaca. Los investigadores descubrieron que la frecuencia cardíaca de los participantes que sintieron diversión o satisfacción volvió al nivel inicial significativamente más rápido que la de quienes sintieron neutralidad o tristeza.
Qué ver y cómo hacerlo
Dicho esto, la televisión no siempre nos hace sentir mejor. Para algunas personas, los temas muy sombríos, quizá demasiado cercanos a su propia realidad, pueden resultar deprimentes. Ver la televisión sin pensar, cambiando de canal para pasar el tiempo, también puede hacernos sentir que no tenemos el control. Además, puede hacer que desaprovechemos otras oportunidades para mejorar nuestro bienestar de forma intencionada. Del mismo modo, debemos tener cuidado de no ver programas de forma compulsiva hasta el punto de que nos impidan desenvolvernos eficazmente en la vida cotidiana.
Entonces, ¿qué deberías ver para aprovechar los beneficios señalados por las investigaciones sobre el bienestar? No somos críticos de televisión ni de cine, pero a continuación presentamos algunos programas que hemos disfrutado y que, en nuestra opinión, pueden ser especialmente adecuados para fomentar las emociones positivas.
Si buscas inspiración —que se puede perder fácilmente en la monotonía del confinamiento—, echa un vistazo a Expedition Happiness, que explora la belleza de la naturaleza a través de un épico viaje por carretera en un autobús escolar reformado. Del mismo modo, Night on Earth, Queer Eye y Brené Brown: The Call to Courage también ofrecen muchos momentos que refuerzan la confianza y plantean ideas interesantes sobre la vulnerabilidad y el valor.
A veces, una carcajada también puede ser de gran ayuda. Programas como Brooklyn Nine-Nine, Parks and Recreation, The Office (en sus versiones británica o estadounidense) y Schitt’s Creek ofrecen horas de humor y comedia. Todas son series de larga duración, con muchos episodios para disfrutar.
Una de las cosas más difíciles del confinamiento es estar aislados del contacto con otras personas. Ver series que te permitan conocer bien a los personajes principales con el paso del tiempo puede ser una forma útil de fortalecer la sensación de conexión social. Series como Friends, Grace and Frankie, Frasier y The Good Place pueden ayudar a lograrlo.
O, en lugar de cambiar de canal o navegar sin rumbo, investiga en línea para encontrar algo que pertenezca a una de las categorías anteriores y así ir directamente al programa elegido. Esto hará que la decisión sea más intencionada y te dará una mayor sensación de autonomía y control.
Otra manera de aprovechar los beneficios es ver tus programas favoritos con otras personas, aunque por ahora sea de forma virtual. Compartir ese momento al ver algo que te gusta es bueno para la conexión social, y puede ser divertido comentar la trama. Al fin y al cabo, muchas de las conversaciones informales que disfrutamos en el trabajo o al charlar con amigos giran en torno a la última serie de Netflix.
Cuando encuentres un programa que te provoque emociones positivas, aprende a saborear la experiencia en vez de dejarte llevar por el consumo compulsivo. Así podrás disfrutarla y anticipar las emociones positivas de ver otro episodio más adelante.
Si tomamos las riendas de nuestros hábitos televisivos, quizá podamos mejorar nuestro bienestar durante estos tiempos difíciles. ¡Que disfrutes de la programación!

