Si cambiáramos las hamburguesas de ternera y los sándwiches de beicon por alternativas vegetarianas la mayor parte de la semana, podríamos reducir en más de la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero del sector alimentario.
Eso afirman los científicos responsables de un nuevo estudio publicado en Nature, quienes predijeron que, en 2050, seguir una dieta basada en vegetales, con solo una porción de carne roja a la semana, podría reducir un 56% las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con los alimentos.
El informe concluyó que seguir una «dieta flexitariana» era una de las tres formas —junto con mejorar las tecnologías y la gestión, y reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos— de limitar en las próximas décadas el impacto del sistema alimentario en el cambio climático, la escasez de agua y la contaminación.
Para su investigación, los científicos describieron la dieta flexitariana como una que incluía:
Al menos 500 g al día de frutas y verduras de distintos colores y grupos (cuya composición se determina según las preferencias regionales)
Al menos 100 g al día de fuentes de proteínas de origen vegetal (legumbres, soja y frutos secos) Al menos 100 g al día de fuentes de proteínas de origen vegetal (legumbres, soja y frutos secos)
Cantidades moderadas de proteínas de origen animal, como aves, pescado, leche y huevos
Cantidades limitadas de carne roja (una porción a la semana), azúcar refinado (menos del 5% de la energía total), aceites vegetales con alto contenido de grasas saturadas (en particular, aceite de palma) y alimentos ricos en almidón con un índice glucémico relativamente alto
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, los gases de efecto invernadero procedentes de la ganadería representan el 15% de las emisiones totales del mundo. De estas, el ganado bovino (criado tanto para obtener carne como leche) es el mayor responsable: representa el 65% de las emisiones del sector ganadero.
Actualmente, el mercado mundial de la carne está valorado en unos 90.000 millones de dólares, pero el coste para nuestra salud es mucho mayor, e incluso podría estar matándonos.
Según nuevas estimaciones de la Universidad de Oxford, para 2020 el consumo de carne roja y procesada será responsable de 2,4 millones de muertes y de 285.000 millones de dólares en costes relacionados con la atención sanitaria.
Los investigadores afirmaron que, si se introdujeran impuestos sobre la carne procesada, el consumo disminuiría aproximadamente en dos porciones semanales en los países de ingresos altos y un 16% a escala mundial.
Adoptar hábitos más sostenibles
David Yeung, cofundador y director ejecutivo de Green Monday y uno de los Emprendedores Sociales de 2018 del Foro Económico Mundial, impulsa una ola de personas que optan por comer menos carne.
Desde que lanzó esta iniciativa social en Hong Kong en 2012, más de 1,6 millones de personas han adoptado una dieta flexitariana al menos un día a la semana para mejorar su salud y reducir su huella de carbono.
En noviembre de 2018, Yeung y su equipo lanzaron Green Monday en Singapur, con planes de expandirlo a otros países del Sudeste Asiático al año siguiente.
«Flexitarianismo, reducetarianismo o Green Monday: es la misma idea», afirma. «Es importante acoger a quienes prueban una dieta basada en vegetales, aunque sea solo durante una comida a la semana».
La industria de los sustitutos de la carne es un gran negocio. Se prevé que su valor mundial alcance unos 5.800 millones de dólares en 2020, frente a los 4.300 millones estimados en 2018.
Yeung —quien también dirige la cadena de cafeterías Green Common y ha creado un menú de inspiración vegetariana que se utiliza en 2.000 escuelas y cafeterías de empresas en más de 30 países, incluida su alma mater, la Universidad de Columbia— afirma que establecer hábitos alimentarios más saludables puede llevar tiempo.
«Una vez abierta la puerta y cuando puedan experimentar por sí mismos el lado verde del universo culinario, llevarán su rutina basada en vegetales al siguiente nivel a su propio ritmo.
«Como al correr una maratón, no todo el mundo puede pasar de no correr nunca a completar una maratón entera de la noche a la mañana. Por eso existen las carreras de 10 km y las medias maratones».
Sin embargo, advierte contra ejercer una presión excesiva sobre las personas para que eliminen por completo la carne de su dieta.
«Si lo planteamos como una disyuntiva de todo o nada, es posible que la mayoría simplemente decida no participar, por inercia o porque su entorno social o familiar no se lo pone fácil».

