El vegetarianismo también es bueno para la economía

Customers and staff are seen at a vegan restaurant in Paris, January 29, 2018. REUTERS/Philippe Wojazer - RC1DEF506120
Plant-based diets have gone mainstream.Image: REUTERS/Philippe Wojazer
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Hubo una época en que las dietas vegetarianas, veganas y basadas en vegetales en el mundo occidental formaban parte de una pequeña subcultura. Se consideraba un ámbito de hippies y activistas, y no de un gran número de la población.

Según la situación, los vegetarianos y veganos se encontraban con aceptación, tolerancia u hostilidad cuando revelaban sus preferencias alimentarias. Hoy en día ya no es tanto así. Un número cada vez mayor de consumidores ha empezado a darse cuenta del impacto positivo que tiene una dieta basada en vegetales, no solo en la salud, sino también en muchos otros aspectos de la vida.

Las dietas basadas en vegetales se han convertido en la corriente principal. Desde figuras públicas destacadas como Ellen DeGeneres y Bill Gates, hasta grandes corporaciones como WeWork, crece el apoyo al movimiento para consumir más alimentos de origen vegetal.

Incluso Beyoncé y JayZ se han convertido en aficionados al estilo de vida vegano y han invertido en una empresa de alimentos veganos fundada por su entrenador personal. Nestlé, la mayor empresa de alimentación del mundo, prevé que los alimentos de origen vegetal seguirán creciendo.

Para algunos, esto es un estilo de vida. Para mí, ha sido mi forma de vida. Soy vegetariano desde siempre. Nací en una familia vegetariana y nunca he probado la carne. Cuando fundé mi empresa hace 20 años, una de las primeras políticas que implanté fue que nunca pagaríamos nada que contribuya a matar. Es una filosofía que promovemos activamente internamente entre nuestros empleados, aunque en modo alguno se obliga a nadie a hacerse vegetariano.

Desde la promoción del bienestar animal hasta el aumento de la sostenibilidad, un estilo de vida basado en vegetales ofrece innumerables beneficios. No es simplemente una dieta, sino también un camino hacia una mejor salud y, lo que es más importante, un impacto ambiental positivo.

A una escala aún más amplia, un enfoque económico basado en dietas vegetales podría ahorrar miles de millones de dólares a países de todo el mundo. Las evidencias demuestran que las personas pueden estar sanas y prosperar sin consumir ni utilizar productos de origen animal.

La comprensión de que el uso de animales para obtener alimentos, ropa o cualquier otro fin es innecesario para nuestra salud y bienestar puede sustentar el argumento de los posibles ahorros que una economía basada en vegetales podría generar.

Beneficios para la salud

Décadas de investigación han demostrado que la dieta mediterránea es quizá una de las más saludables del mundo. Es rica en alimentos principalmente de origen vegetal, como frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y aceite de oliva, y pone el énfasis en una alimentación fresca y colorida, evitando los ingredientes muy procesados.

Los alimentos de una dieta mediterránea típica ayudan a reducir la inflamación en el organismo, mejoran la función de los vasos sanguíneos y reducen el riesgo de síndrome metabólico y diabetes. Todos estos beneficios contribuyen a mantener el corazón latiendo con fuerza y la mente despierta.

Los profesionales de la nutrición coinciden ahora en que las alternativas a la carne, como los frutos secos, las semillas, las legumbres, las judías y el tofu, pueden aportar fuentes valiosas y asequibles de proteínas y otros nutrientes que, de otro modo, se encuentran en la carne.

Estas dietas son seguras en todas las etapas de la vida de una persona, incluidos el embarazo, la lactancia y la infancia. La investigación confirma continuamente que una dieta equilibrada basada en vegetales puede aportar todos los nutrientes necesarios para una buena salud.

La gran mayoría de los veganos y vegetarianos incluidos en estos estudios también alcanza la cantidad diaria recomendada de proteínas. Contrariamente a la creencia común, las dietas basadas en vegetales pueden contener tanto hierro como las dietas con carne, o incluso más.

No solo los productos de origen animal son innecesarios para una salud óptima, sino que un número creciente de nutricionistas y profesionales de la salud reconoce que los productos de origen animal son perjudiciales para la salud.

Los estudios sobre la dieta muestran de forma reiterada que los índices de IMC y de obesidad son más bajos en las personas que siguen una dieta basada en vegetales. La investigación también muestra que una dieta sana y basada en vegetales ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiacas, ictus, cáncer, obesidad y diabetes, algunas de las principales causas de muerte en muchos países occidentales.

Ética

Cuando era joven, le pregunté a mi madre una vez por qué no comíamos carne como mis compañeros de clase. Ella me preguntó si recordaba lo que sentí cuando me corté la mano unos días antes. Recordé que sangraba y que sentía un dolor insoportable. Ella dijo: «Ahora imagina lo que siente un animal cuando lo cortan en trozos para que alguien pueda comérselo». Eso era demasiado terrible como para imaginarlo.

Hemos llegado a un punto en nuestra experiencia humana compartida en el que, para la gran mayoría de las personas que viven hoy en el mundo, comer carne ya no es un componente importante para la supervivencia. Hemos evolucionado hasta un punto en el que tampoco necesitamos defendernos de los animales para sobrevivir.

Por lo tanto, dado nuestro nivel de sofisticación y control sobre nuestro mundo, comer seres vivos se ha convertido en una elección y no en una necesidad.

Los animales son seres sintientes como nosotros, con sus propias necesidades, deseos e intereses. Sabemos que, al igual que nosotros, pueden experimentar una amplia gama de sensaciones y emociones, como alegría, dolor, placer, miedo, hambre, tristeza, aburrimiento, frustración o satisfacción. Son conscientes y perciben el mundo que les rodea; por este motivo, la autoconservación es importante para los animales. Sus vidas tienen valor y no están simplemente aquí como recursos o herramientas para el uso humano.

Todo uso de animales para la alimentación, la indumentaria, el entretenimiento o la experimentación implica utilizarlos en contra de su voluntad, causarles sufrimiento y, en la mayoría de los casos, la muerte. No añadamos más dolor al mundo. Ya hay bastante.

Insostenible para el medio ambiente

Aunque los beneficios para la salud y éticos son innegables, cambiar a una dieta basada en vegetales también es bueno para el medio ambiente.

Nuevas investigaciones sugieren que cambiar a una dieta basada en vegetales puede reducir la huella ambiental personal más que cambiar a un coche híbrido. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que alrededor del 30 % de la superficie terrestre no cubierta por hielo se utiliza, directa o indirectamente, para la producción ganadera.

En el Amazonas, por ejemplo, casi el 70 % de la superficie forestal se ha convertido en terrenos utilizados principalmente como pastos para el ganado. El sobrepastoreo ha provocado la pérdida de biodiversidad y de la capacidad productiva de los ecosistemas, especialmente en las regiones áridas.

Un informe en dos volúmenes titulado «Livestock in a Changing Landscape» llegó a estas conclusiones clave:

1. Más de 1700 millones de animales se utilizan en la producción ganadera en todo el mundo y ocupan más de una cuarta parte de la superficie terrestre.

2. La producción de piensos para animales consume aproximadamente un tercio de la superficie cultivable total de la Tierra.

3. La industria de la agricultura animal, que incluye la producción de piensos y el transporte, es responsable de alrededor del 18 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo (las industrias de la carne de vacuno, de cerdo y de aves emiten grandes cantidades de CO2, metano y otros gases de efecto invernadero).

Según un reciente estudio sobre el impacto que tienen los sustitutos cárnicos de origen vegetal en el medio ambiente, cada uno de los productos alternativos a la carne de origen vegetal generó emisiones sustancialmente menores que la carne real. En concreto, estas alternativas cárnicas generaron diez veces menos emisiones de gases de efecto invernadero que las producidas por productos cárnicos similares.

Este cambio reduce la cantidad de recursos necesarios, ya que no hay animales que alimentar, hidratar y cuyos residuos haya que limpiar. La producción ganadera, por el contrario, conduce a un uso insostenible del agua. La industria de la agricultura animal exige un alto consumo de agua, a menudo agotando los suministros locales en medio de la creciente preocupación por el cambio climático y la cada vez menor disponibilidad de agua dulce.

¿Producir alimentos para alimentar a otros alimentos?

Reducir la producción de carne y de otros productos de origen animal no solo apoya la lucha por conservar nuestro planeta y defender un modo de vida más sostenible y ético mediante el vegetarianismo ambiental.

Al dejar de producir productos de origen animal, no solo reduces de forma significativa los efectos negativos sobre el medio ambiente y el calentamiento global, sino que también contribuyes a mejorar la vida de las personas de todo el mundo: te conviertes en parte de la solución.

La agricultura animal tiene repercusiones de gran alcance en las personas de todo el mundo, especialmente en las más desfavorecidas y las más pobres. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año más de 20 millones de personas morirán como consecuencia de la desnutrición, y aproximadamente mil millones de personas sufren hambre crónica.

La mayor parte de los alimentos que actualmente se dan a los animales podrían utilizarse, en cambio, para alimentar directamente a los hambrientos del mundo. Lo que a menudo no nos damos cuenta es de que los cultivos necesarios para sostener el ganado son combustible para un proyecto que crea alimentos para complementar la creación de más alimentos.

En lugar de suministrar los cereales obtenidos de los cultivos a los seres humanos que los necesitan con desesperación y a quienes se ven afectados por la crisis alimentaria mundial, esos cultivos se dan al ganado, lo que agrava el ritmo de la actual crisis climática.

Se necesitan, de media, cuatro libras de cereales y otras proteínas vegetales para producir apenas media libra de carne de vacuno. El ochenta por ciento de los niños que pasan hambre vive en países que en realidad tienen excedentes de alimentos; esto se debe a que los cereales adicionales que se producen se destinan al ganado en lugar de a las personas.

Económicamente responsable

La buena noticia es que un sistema agrícola basado en vegetales no solo aporta beneficios ambientales y humanitarios, sino también económicos. Los alimentos adicionales que se producirían como resultado de un cambio a una dieta vegana solo en Estados Unidos podrían alimentar a 350 millones de personas más.

El valor de este excedente de alimentos también compensaría la pérdida derivada de la reducción de la producción ganadera. Los estudios económicos muestran que la agricultura animal en la mayoría de las economías occidentales representa menos del 2 % del PIB. Algunos estudios en Estados Unidos sugieren una posible reducción del PIB de alrededor del 1 %, pero esta se vería compensada por el crecimiento de otros mercados basados en vegetales.

De hecho, en un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), la investigación demostró que, si las personas siguen las tendencias dietéticas dominantes basadas en productos de origen animal en lugar de adoptar una dieta equilibrada basada en vegetales, podría costarle a Estados Unidos entre 197 000 y 289 000 millones de dólares al año. Los hallazgos también determinaron que la economía mundial podría perder hasta 1,6 billones de dólares para 2050.

Estados Unidos es el país que más podría ahorrar frente a cualquier otra nación si pasara a una economía basada en vegetales, debido a sus elevados costes sanitarios per cápita. Si los estadounidenses siguieran simplemente las pautas recomendadas para una alimentación saludable, según el estudio de la PNAS, Estados Unidos podría ahorrar 180 000 millones de dólares en costes sanitarios, y 250 000 millones si cambiara a una economía basada en vegetales. Estas son solo cifras monetarias y ni siquiera tienen en cuenta las estimadas 320 000 vidas salvadas al año como resultado de la reducción de casos de enfermedades crónicas y obesidad.

Beneficios para la salud y el medio ambiente de un cambio dietético basado en las directrices mundiales sobre alimentación saludable (HGD), las dietas vegetarianas (VGT) y las dietas veganas (VGN). El valor de los beneficios ambientales se deriva de las estimaciones del coste social del carbono (SCC); y el valor de los beneficios sanitarios se basa en las estimaciones de los costes de las enfermedades (CoI).Image: PNAS

Según un estudio de la Plant Based Foods Association, la actividad económica de la industria estadounidense de alimentos de origen vegetal genera por sí sola ventas de aproximadamente 13 700 millones de dólares al año. Con las tasas de crecimiento actuales, se prevé que la industria de alimentos de origen vegetal genere 13 300 millones de dólares en ingresos fiscales durante los próximos 10 años. Las ventas de alimentos de origen vegetal en Estados Unidos aumentan a un ritmo medio del 8 % anual.

Todo esto son noticias prometedoras para los defensores de un estilo de vida basado en vegetales, y la oleada de investigaciones que destacan los múltiples beneficios de este cambio sigue creciendo. Un cambio de este tipo ofrece a los gobiernos muchas razones pragmáticas para poner en marcha programas que incentiven a la industria agrícola a realizar los cambios necesarios.

La investigación ayuda a confirmar que, en múltiples niveles, las economías basadas en vegetales mejorarán la salud y el bienestar generales de las personas de todo el mundo, al reducir el hambre en los países en desarrollo y las enfermedades crónicas en Occidente.

Mientras tanto, el planeta Tierra tendrá un respiro frente a los daños causados por los productos derivados de la industria ganadera. Al final, aunque hacer lo correcto no sea suficiente motivación para considerar los beneficios de una economía basada en vegetales, al menos sí lo es el poder del todopoderoso dólar.

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