Aspereza urbana y luces rosas: así es la apuesta de Londres por la agricultura

Farmer Erik Groszyk holds a rack of Tuscan Kale growing inside his hydroponic climate controlled farm, one of 10 repurposed 320-square-foot metal shipping containers where entrepreneur farmers enrolled in the "Square Roots" farming program are growing and selling a variety of greens in the parking lot of a former Pfizer factory in the Brooklyn Borough of New York City, U.S. on May 5, 2017. Picture taken May 5, 2017. REUTERS/Mike Segar - RTX396SX
GrowUp Urban Farms are showing that there is such a thing as a sustainable, industrialised food system.Image: REUTERS/Mike Segar
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«Intentamos demostrar que se puede tener un sistema alimentario industrializado... y hacerlo de una manera sostenible»

En el interior de un almacén de la zona industrial del sureste de Londres, tilapias criadas en granja nadan en tanques azules llenos de agua impecable, listas para venderse a restaurantes de moda de toda la capital.

En una sala contigua, bajo luces LED rosas y con temperaturas controladas, brotan hojas para ensalada y hierbas sobre fibra de alfombra reciclada, fertilizada con los residuos de los peces. En este espacio cavernoso y sin ventanas, más propio de una discoteca que de una granja, las verduras están apiladas en estanterías metálicas que llegan hasta el techo.

Está muy lejos de las granjas tradicionales británicas, que se extienden por hectáreas. Pero para Kate Hofman, cofundadora de GrowUp Urban Farms en 2013, producir alimentos en este edificio de 6.000 pies cuadrados en Beckton no solo era ingenioso y rentable, sino también una forma sostenible de alimentar a la población de la ciudad.

«A veces la gente tiene una idea idealizada de cómo se producen sus alimentos. Se imaginan que el granjero Joe cuida su campo con la azada y cultiva sus lechugas», contó la mujer de 32 años a la Fundación Thomson Reuters.

«Intentamos demostrar que se puede tener un sistema alimentario industrializado... y hacerlo de una manera sostenible», dijo Hofman, quien puso en marcha la primera granja acuapónica comercial de Gran Bretaña: un sistema que utiliza los residuos de los peces para fertilizar los cultivos, que a su vez filtran el agua utilizada para criar los peces.

Tanto los países ricos como los pobres tienen el cometido de crear ciudades sostenibles e inclusivas para 2030 en el marco de los objetivos mundiales de desarrollo acordados en 2015; y, según los expertos, resolver cómo se abastecen de alimentos las ciudades es una parte crucial de ese desafío.

Se prevé que dos tercios de la población mundial vivan en ciudades en 2050, frente a aproximadamente la mitad en la actualidad. Por ello, los urbanistas y responsables políticos recurren cada vez más a la agricultura en pueblos y ciudades como solución para proporcionar alimentos nutritivos.

Image: Thompson Reuters

Más cerca y más frescos

La superficie destinada a la agricultura en las ciudades y sus alrededores equivale al tamaño de la Unión Europea, según un reciente estudio ; otras estimaciones indican que unos 800 millones de agricultores urbanos producen hasta el 20 por ciento de los alimentos del mundo.

A diferencia de los productos importados, los alimentos de las granjas y huertos urbanos recorren distancias menores, lo que reduce los costes de producción, los residuos y el consumo de combustible.

«Como las granjas urbanas están cerca de la población de la ciudad, sus habitantes pueden ver por sí mismos de dónde vienen sus alimentos. Esto beneficia la educación y permite reconectar los alimentos con quienes los consumen», dijo Makiko Taguchi, experta en agricultura urbana de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

También es crucial que los alimentos procedan de lugares cercanos si los disturbios civiles o los fenómenos meteorológicos extremos interrumpen el suministro en las zonas rurales que todavía abastecen de alimentos a la mayor parte del mundo.

Hofman dijo que el gran apetito de Gran Bretaña por las hojas para ensalada y las hierbas, y el hecho de que la mayoría sean importadas, fueron motivos clave para decidirse a cultivar esas plantas en su almacén.

«Tiene sentido cultivar productos como estos cerca de la gente para que lleguen más rápido a los consumidores: son más frescos, duran más en el frigorífico y es menos probable que se desperdicien», dijo Hofman, que vende 200.000 bolsas de ensalada al año a comercios de alimentación y restaurantes locales.

Hofman también vende 4 toneladas (4000 kg) de pescado al año y cree que la cría ética de peces ofrece una fuente sostenible de proteínas, especialmente cuando casi 800 millones de personas en todo el mundo no tienen suficiente para comer, según la FAO.

Aunque Hofman no cree que la agricultura urbana pueda sustituir algún día a los sistemas de producción de alimentos existentes, espera abrir camino para ampliar la producción de las granjas urbanas.

«Da miedo. Hay muchísimas incógnitas en el modelo que intentamos llevar a cabo. Estamos tratando de superar muchísimos desafíos», dijo Hofman.

«Pero ofrece una oportunidad realmente emocionante para que la gente se interese por la idea de la agricultura como algo que puede ser sostenible y de alta tecnología».

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